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Opinión

Google Stadia aún tiene una oportunidad para triunfar, pero debe aprovecharla

La compañía estadounidense ha realizado un muy cuestionable marketing, ¿podrá recuperarse de los errores cometidos?

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Stadia

Decía Steve Jobs que la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo muestras. Es una regla de oro para el marketing. Generar la necesidad de compra es el gran logro del arte publicitario, y no necesariamente tiene que haber detrás un elaborado producto. En la película El lobo de Wall Street, un joven Jordan Belfort (interpretado por Leonardo DiCaprio) pide a uno de sus compañeros de trabajo que le venda un bolígrafo. La respuesta es contundente: "cómpramelo o no podrás poner tu nombre en este papel". Parece absurdo, pero en ese acto tan básico se ha generado una imperiosa necesidad. Sin boli no podrá hacer un garabato en ese papel que, quién sabe, podría contener un importante contrato de trabajo.


Evidentemente, Stadia no es un bolígrafo. Sin embargo, el problema que se plantea sobre este prometedor servicio de streaming es bastante similar. Básicamente, Google no ha sabido generar la necesidad de contratarlo. ¿Por qué? Hay varias razones, y paradójicamente una de ellas no es la que más se temía: que Google Stadia no funcionara bien. Como hemos comprobado (y de esto pueden dar fe muchos usuarios) ahora mismo es el menor de sus males, porque Stadia no sólo funciona, sino que no tiene rival en la actualidad. El gigante tecnológico puede disfrutar aún de varios meses de ventaja sin problema, pero no de forma indefinida… y ahí está su reto.


Imagen de Stadia

¿Dónde está la diferenciación de producto? ¿Y las exclusivas?Creo que Google aún tiene una oportunidad, pero debe aprovecharla. Hasta el momento ha cometido varios errores de principiante. Para empezar, una confusión absoluta en todo lo que tiene que ver con su modelo de negocio y características. Ahora mismo, para saber qué juegos hay disponibles dentro de la suscripción, tienes que buscarte la vida. En la web oficial no hay información suficiente, y además el modelo seguido no es el de Netflix, sino muy similar al de PlayStation Plus o Xbox Live Gold, un catálogo creciente que te obliga a mantenerte suscrito. ¿Dónde está la diferenciación de producto? ¿Y las exclusivas? Google promete dar pronto detalles sobre sus juegos exclusivos, pero los problemas son evidentes, y vienen apoyados por el hecho de que determinadas funciones (muy importantes) han tardado en estar disponibles (Stream Connect), mientras que otras directamente aún no han llegado (Family Sharing).


Pero sin duda lo que ha supuesto un lastre para Google Stadia es ese Founder's Edition (ahora Premiere Edition) que te hace soltar 129 euros si quieres probar el servicio. No hay otra manera de hacerlo hasta que Google, en una fecha aún por desvelar, permita adquirir la suscripción por 10 euros mensuales. La compañía californiana ha puesto vallas a su propio campo, plagado de un montón de minas que evitan que potenciales usuarios se asomen a su novedosa plataforma de juego por streaming. Demasiadas trabas marcadas por la necesidad de poseer un Chromecast Ultra para jugar en el televisor y un controlador específico con el que sacar el máximo partido a la tecnología.


¿Mejorará esto con el paso del tiempo? ¿Será posible jugar en nuestros televisores bajándonos simplemente una app de Stadia? ¿Llegará el momento en que cualquier móvil sea compatible? Ahora mismo hay muchos requisitos, demasiada letra pequeña, aparte de una información tan mal presentada como confusa. El usuario necesita soluciones rápidas y fáciles, no algo que plantee tantas dudas, y eso es lo que creo que Google está haciendo con Stadia. Se supone que iba a suponer el fin de las consolas como las conocemos… Algo innovador, versátil y adaptado al usuario. Sin embargo, me temo que con las condiciones actuales cuesta vender Stadia, puede que más que aquel bolígrafo del que hablaba DiCaprio.


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