Durante años, la robótica doméstica tuvo una misión alejada de cualquier tipo de épica: aspirar migas debajo del sofá. Roomba convirtió esa idea en negocio y metió robots en millones de casas sin pedirnos que fuéramos parte del futuro que vemos en la ciencia ficción. Ahora, uno de sus creadores quiere dar el siguiente salto con un robot que te mira, te entiende y, por encima de todo, te hace compañía.
Colin Angle, cofundador de iRobot, ha presentado Familiar, un robot con cuerpo de mascota extraña. No es un perro ni tampoco un gato, es un robot pensado para acompañar por encima de obedecer y, según The Verge, el prototipo no habla como Alexa ni promete resolverte la vida: usa gestos, sonidos, orejas, cola, cámaras y sensores para interpretar expresiones, tonos de voz y contexto.
Esto no va de asistentes, va de compañía
La idea del proyecto es que esté más cerca de ser una presencia más en tu casa que un asistente, y la compañía ya presume de haber formado parte de un equipo (el de Roomba, concretamente) que llevó la robótica a más de 50 millones de hogares. ¿Lo más interesante de todo? Este anuncio llega en el momento perfecto, ya que la robótica humanoide también empieza a oler a negocio real.
Schaeffler, el gigante alemán de componentes industriales y automoción, espera acumular pedidos por varios cientos de millones de euros en robótica humanoide antes de 2030 según la información que maneja Reuters. Hoy, la compañía trabaja de tú a tú con 45 entidades del sector y planea desplegar cientos de sistemas humanoides en su propia red de fábricas, así que podrán experimentar en su propia casa.
Mientras unas empresas imaginan robots con forma humana para fábricas, logística o tareas repetitivas, otras apuestan por máquinas menos perfectas, pero más aceptables en un salón o un dormitorio. Morgan Stanley calcula que el mercado de humanoides podría alcanzar unos 4,3 billones de euros hacia 2050 si se convierte en una industria masiva, así que esa cifra demuestra el potencial tan grande que tiene el sector.
La pregunta ya no se centra en si un robot puede caminar sin caerse, ahora tenemos otro prisma: ¿queremos que esté cerca cuando estamos solos? Esta cuestión también lleva a vaticinar la próxima gran batalla de la IA, ya que es probable que esta no se libre en una pantalla, sino en sitios tan cotidianos como el pasillo de tu casa. Visto así, una máquina con patas que nos mira constantemente puede sonar terrorífico, pero ayudará a muchas personas a sentir compañía.
Imagen principal de Familiar
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