El aumento del uso de los teléfonos inteligentes ha llevado a varias instituciones gubernamentales a plantearse una posibilidad que no para de ganar fuerza: prohibir su uso en los centros escolares. En España, dicha medida lleva más de un año estudiándose, pero aún no han tomado una determinación sobre qué deberían hacer. Sin embargo, países como Estados Unidos ya han tomado cartas en el asunto y, más allá de la polémica, el debate está sobre la mesa: ¿qué pasará con los smartphones en los centros educativos?
Como señala TechSpot, la restricción del uso de teléfonos móviles en escuelas se ha convertido en una de las mayores transformaciones educativas recientes en Estados Unidos. En dos años, la medida que comenzó en Florida ya se ha extendido a 35 estados y al Distrito de Columbia, una situación que ha generado un debate nacional en torno a la imposición de dicha norma. Por ello, como era de esperar, políticos de ambos partidos, padres, docentes e investigadores han aprovechado su posición para compartir su visión del asunto.
¿Es recomendable prohibir los smartphones en las aulas?
En 2023, Florida aprobó la primera ley estatal de este tipo y dicha situación provocó una expansión rápida de la medida. Algunos estados, como puede ser Georgia o la propia Florida, solo aplican la prohibición en primaria y los dos primeros cursos de secundaria, pero otros van más allá al restringir el uso de los smartphones durante el horario de clase. Sin embargo, sí permiten utilizar estos dispositivos tanto en los almuerzos como en los descansos.
Así, algunos distritos quieren establecer un control más exhaustivo sobre esta legislación, razón por la que exigen guardar los teléfonos en bolsas magnéticas bloqueables o taquillas especiales. Según revelan los primeros resultados de varios estudios, los estudiantes se están adaptando a pesar de la resistencia inicial al utilizar los móviles para socializar entre sí. Los docentes, por su parte, aseguran que han percibido un descenso en el número de interrupciones en clase y, a su vez, un aumento en el tiempo que dedican al alumnado.
Según los investigadores de la Universidad de Emory, la principal resistencia a esta medida llega por parte de los padres, ya que estos están en contra de implementar estas políticas al querer mantener el contacto con sus hijos durante el horario escolar. Por consiguiente, tanto los propios padres como los expertos recomiendan equilibrar la comunicación por seguridad con el desarrollo socioemocional de los estudiantes, ya que mientras los docentes observan beneficios, los investigadores advierten que aún no hay pruebas concluyentes sobre efectos en salud mental o acoso.
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