Para analizar el impacto de la GTX 1080 Ti, solo hace falta echar un vistazo a la opinión que tienen los usuarios de la tarjeta gráfica. Un ejemplo de ello es la historia de la rivalidad entre esta GPU y la RTX 4060, pero también podríamos citar la despedida de un usuario que quiso dedicar unas palabras a su GTX 1080 Ti tras siete años con ella. Sin embargo, hoy estamos a punto de rizar el rizo, ya que nos hemos topado con un experimento de lo más arriesgado: llevar al extremo una GTX 1080 Ti para competir contra una RTX 5050.
Como señala el autor de dicha prueba en un hilo de Reddit, optó por hacer un overclocking extremo a su GTX 1080 Ti con la intención de superar a la nueva RTX 5050. Al hacerlo, tuvo que utilizar hasta tres GTX 1080 Ti, ya que mientras la primera murió al instante, la segunda no alcanzaba buenas frecuencias y la tercera no llegó a lograr un punto de estabilidad. De hecho, probó múltiples técnicas, razón por la que investigó sus opciones en torno a curvas de voltaje, cambios de driver, uso de DX11 o DX12, refrigeración líquida a -3 ºC e incluso enfriamiento separado para los VRM.
No pudo cumplir su objetivo
A pesar de sus múltiples intentos, la mejor frecuencia estable fue la de 2000-2050 MHz (con picos aislados de 2150 MHz), pero aseguró que le fue imposible pasar de 2200 MHz. Frustrado, decidió cambiar a la RTX 5050 y comenzar a experimentar con la misma, momento en el que optó por colocarle un cooler de CPU para reducir la temperatura unos 30 ºC. De esta forma, el experimento cambió y pasó de centrarse en la GPU de 2017 a intentar ensalzar las virtudes de la nueva RTX 5050. Así, sin ajustes sofisticados, logró alcanzar los 3300 MHz de frecuencia estable, un aspecto que se tradujo en un aumento del 17% en la tasa de fps.
Aunque el experimento dio la vuelta, pudo demostrar que llevar al límite a la RTX 5050 consigue que esta supere de forma amplía a la 1080 Ti (una situación lógica, ya que hablamos de una tarjeta gráfica que cuenta con ocho años de existencia). A su vez, su prueba es interesante en el campo de los límites reales del hardware, dado que mostró que las opciones modernas de gama media pueden superar a los modelos antiguos de gama alta. De hecho, también demostró cómo la refrigeración y el overclocking permiten sacar todo el potencial oculto a una tarjeta gráfica.
Sin embargo, también es importante destacar que forzar el hardware antiguo hasta su límite puede llegar a destruirlo fácilmente, tal y como sucedió con las GTX 1080 Ti. A su vez, el experimento puede ser embarazoso desde el punto de vista inicial, ya que quiso humillar a una GPU moderna y acabó demostrando lo contrario. Ello, sumado a que no es económicamente eficiente al destruir varias GPU, nos lleva a un experimento con tantos puntos negativos como positivos. No obstante, al César lo que es del César: casi una década después, la GTX 1080 Ti sigue dando que hablar.
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