Todos lo hemos tenido que sufrir: se te acaba la batería de tu dispositivo y o bien no encuentras una toma de corriente libre donde estés -si te pilla fuera de casa- y tienes que esperar un buen rato a que la carga de tu dispositivo se complete hasta poder volver a moverte con él. Vale que a día de hoy hay abundancia de puertos de carga para móviles, tabletas, e incluso coches eléctricos, pero es tiempo que perdemos y que a veces no podemos ni hacer porque nos hemos dejado el cable o el cargador.
Pero esas incomodidades en la carga, eventualmente -y por increíble que parezca- serán cosa del pasado, y no falta tanto como parece. No si el proyecto de un grupo de investigadores de Australia consigue apoyo: el desarrollo de la primera batería cuántica del mundo; una que no requerirá cables, y que puede cargarse en un parpadeo.
La batería inalámbrica y de carga rápida del CSIRO
Según una publicación del suplemento Light: Science and Applications del periódico The Guardian -vía el portal tecnológico Tom's Hardware-, investigadores del CSIRO, el principal organismo en I+D de ciencias aplicadas en Australia (Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation), han conseguido avances sorprendentes en el planteamiento de su "proof of concept" de una batería cuántica.
Sede del CSIRO - Imagen: Wikimedia Commons (CC BY 4.0)
Bajo este nombre tan rimbombante y que parece sacado del episodio de una serie de ciencia ficción, se trata de una suerte de prototipo de una batería que podría cargarse en una fracción insignificante del tiempo que le lleva a las de Ion-Litio de hoy en día recuperar el 100% de su capacidad. Según el artículo, su primer prototipo tardó en cargarse un femtosegundo; para que nos entendamos, un femtosegundo es a un segundo, lo que el grosor de un cabello humano es a la distancia que separa la Tierra del Sol. Aparte de es récord de tiempo en recuperar el 100% de su capacidad -que tiene truco igualmente- la batería cuántica no utilizó un formato físico para alcanzar su carga. Lo hizo todo mediante láseres, sin ningún tipo de conexión física.
Sin embargo, el principal obstáculo ahora es la capacidad de estas nuevas baterías. Una batería cuanta más capacidad tiene, más tiempo tarda en recargarse. En ese aspecto, la batería cuántica no tiene tanta capacidad como las de Ion-Litio, de hecho es mínima. Sin embargo, en vez de depender de una única célula que almacene la energía, para aumentar su capacidad, se podrían combinar varias células cuánticas que, en conjunto, ofrecieran suficiente capacidad.
Una batería que se vería en coches, drones, y hasta ordenadores cuánticos
El Dr. James Quach, al frente de este revolucionario concepto en el CSIRO, sostiene que incluso sería posible realizar la carga de esta batería incluso cuando está en uso por algún tipo de máquina. Las aplicaciones más obvias serían los coches eléctricos, que de usar esta fuente de poder no necesitarían detenerse en ninguna gasolinera con enchufes, pues entre la velocidad casi instantánea de la carga y por el hecho de realizarse mediante una conexión inalámbrica, bastaría con pasar al lado de una para hacerlo. Paralelamente, otro experto en investigación cuántica, el profesor Andrew White, ha secundado estas teorías, pero va un paso más allá.
Considera que los ordenadores cuánticos se beneficiarían mejor del uso de estas posibles unidades con carga que otros ingenios, ya que podrían alimentarlos y recargarlos con un consumo mínimo de energía y restablecer potencia en unos pocos nanosegundos. No obstante, y pese a lo revolucionario de esta "proof of concept", el CSIRO ahora está intentando buscar socios tecnológicos que les ayuden a hacer realidad un primer prototipo con aplicaciones prácticas para esta nueva batería.
Imagen de portada: Igor Omilaev (vía Unsplash)
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