La historia de Peter Molyneux es digna de película. Durante años fue considerado uno de los más grandes creadores de videojuegos de todos los tiempos… para terminar su carrera siendo también uno de los más odiados. Decepción tras decepción, promesa incumplida tras promesa incumplida, el padre de auténticos juegos legendarios como Dungeon Keeper, Populous o el memorable Black & White terminó cavando su tumba a ojos de millones de aficionados en todo el mundo. Y sin embargo siempre me he negado a 'matarlo' antes de hora. Cómo podría, si he pasado más de media vida jugando a sus clásicos de PC, o a los no menos recomendables Fable y Fable 2. Por eso estoy tan contento con Masters of Albion, su nuevo (y posiblemente último) juego, que no deja de ser una curiosa fusión de casi todo lo que ha hecho a lo largo de su carrera. Porque en este juego de estrategia que acaba de estrenarse en Early Access hay una pizca de Dungeon Keeper, Theme Park, Black & White y hasta Fable. Y aunque todavía tiene mucho margen de mejora, como punto de partida es muy ilusionante. Déjame explicarme.
Hace apenas unos meses falleció el legendario Tomonobu Itagaki, y en su mensaje de despedida el padre de Dead or Alive, o los Ninja Gaiden más actuales, dijo algo que me rompió el corazón: "Me llena de tristeza no haber podido ofrecer nuevos trabajos a todos mis fans. Lo siento". Cuando pienso en ello no puedo evitar acordarme de Peter Molyneux porque, en esencia, parecía condenado a sufrir el mismo destino; a desaparecer sin dejar un último gran juego que borre su lado más oscuro. Y entonces apareció Masters of Albion. No te diré que es un juegazo porque por ahora está lejos de serlo, pero sí consigue algo que yo ya daba por imposible: te devuelve a los 90, a los tiempos de la mítica Bullfrog y Lionhead, logrando que incluso con sus imperfecciones quieras seguir explorando ese extrañamente familiar y divertido mundo de Albion.
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No es un nuevo Black & White
Quiero ser claro desde el principio porque he visto algunas reseñas negativas en Steam en las que se critica, precisamente, que lo nuevo de Peter Molyneux no es como Black & White. No lo es ni nunca lo pretendió. En Masters of Albion no hay una criatura a la que adiestrar ni tampoco he visto -al menos por ahora- que tengas la libertad para ser increíblemente bueno o terroríficamente malvado con los tuyos. Hay momentos de la historia en los que tienes que tomar decisiones, y estas tendrán consecuencias; pero en estas etapas iniciales del early access no vas a tener esa poderosa sensación de ganarte el respeto de tus seguidores a base de maldades (y eso que hay un patíbulo).
Lo que sí puedes esperar es un juego de estrategia y gestión basado en cadenas de producción con todo el humor típico de Bullfrog, y muchos pequeños detalles que inevitablemente te recordarán a los grandes clásicos del estudio británico; empezando por la mano de Dios, claro. Verla en acción ha sido como volver a mi infancia, a cuando disfrutaba del memorable Dungeon Keeper fascinado por cómo todas esas criaturas aprendían de mis acciones. Masters of Albion no llega a esos niveles de complejidad en tus interacciones con los aldeanos, pero lo compensa con un enfoque diferente.
Aunque existen varias formas de impresionar a tus devotos, tu principal herramienta para extender tu poder es la artesanía. Cuando empiezas la partida, y apenas cuentas con un par de aldeanos, tu primer encargo será preparar unos pocos sandwiches sin apenas ingredientes. "Carne de rata, es carne, ¿no?", bromeaba Peter Molyneux en un evento previo. Y aunque suene desagradable, es cierto. Por tanto puedes cocinar usando pan mohoso, vísceras de rata y una hoja de lechuga. Dependiendo de los ingredientes, la calidad del producto variará y, por tanto, también lo hará la felicidad de los aldeanos. Sin embargo, Masters of Albion utiliza un sistema de "peticiones" que no siempre es muy claro en lo que te piden exactamente, y puede provocar que un producto horroroso sea justo lo que necesites para ganar su fe.
Hay momentos de la historia en los que tienes que tomar decisiones, y estas tendrán consecuencias
Como te puedes imaginar, a más ingredientes y de mayor calidad, más recursos tendrás que invertir en elaborar estos productos. Así que, por supuesto, también puedes ir a lo barato para ganar dinero rápidamente. De ti depende. Y ya te adelanto que hay bastantes opciones entre las que elegir, no solo a nivel gastronómico, pues rápidamente podrás también forjar armas e incluso armaduras. Distintos productos, pero misma filosofía.
Estrategia y gestión en un mundo de fantasía
Masters of Albion es una especie de Frankestein creado a partir de pequeños fragmentos de un montón de juegos de Bullfrog y Lionhead. Y no lo digo como algo negativo, pues sorprende lo bien que encajan todas sus piezas. De primeras, el juego se puede dividir en dos fases muy distintas: el día, más calmado, en el que construyes y creas; y la noche, en la que los monstruos aparecen y tienes que pelear. Pero cuando miras más en detalle verás que incluso dentro de esta distinción, hay muchos matices.
A la hora de construir, no tienes límites. Es como un juego de LEGO en el que puedes ir apilando bloques
Durante el día hay mucho que hacer, aunque el juego a veces limita demasiado tus opciones para llevarte de la mano. De la artesanía ya te he hablado, pero como te puedes imaginar, si quieres fabricar, necesitas materias primas; y es aquí donde entran en juego las cadenas de producción. Para hacer pan necesitas trigo que hay que convertir en harina antes de enviar a la fábrica. Y entre medias, necesitas que alguien cuide del campo para que el trigo no deje de crecer. Por lo que he podido ver el proceso es bastante sencillo y el juego no parece querer ir mucho más allá en esta cadena de producción (no esperes algo como Anno 117), lo que no está mal, pues más que acumular recursos, Masters of Albion te pide eficiencia; que seas capaz de recolectar a gran velocidad.
Honestamente, este es uno de los grandes peros que he encontrado en el early access. La producción de recursos es verdaderamente lenta, y aunque puedes acelerar las cosas con tu poder divino, el proceso sigue siendo tedioso. Una de las grandes particularidades de este nuevo juego de Peter Molyneux es que, a la hora de construir, no tienes límites. Es como un juego de LEGO en el que puedes ir apilando bloques, aunque sean de colecciones distintas. Así que puedes hacer que el molino se integre directamente en la granja, evitando así que los aldeanos tengan que ir de un lado para otro transportando la mercancía.
El diseño de los personajes tiene el estilo de Black & White
Esto permite crear auténticos monstruos arquitectónicos, pero pronto descubrirás que más no siempre es sinónimo de mejor, y el propio juego te lo recordará con la figura de un inspector urbanístico que valorará (con mucho humor) incluso la estética de tus construcciones. Tal es la libertad que el juego pone en tus manos que si quieres, puedes colocar ballestas en las propias casas de tus aldeanos, convirtiéndolas en torres defensivas improvisadas. La idea me encanta y estoy seguro de que con el tiempo, y refinando la fórmula, puede darnos muchas alegrías.
El sistema no es todo lo intuitivo que debiera, y a veces te 'pelearás' contra el propio juego intentando colocar los bloques justo como quieres, pero tiene potencial. Tanto, que a medida que jugaba más me entretenía pintando las casas, añadiendo flores, o haciendo combinaciones imposibles con tal de mejorar la eficiencia de las cadenas de producción.
Hay misiones que te piden tomar una decisión con consecuencias futuras
El lado más RPG de Masters of Albion
Fiel al estilo de los grandes clásicos de Bullfrog, en el nuevo juego de Peter Molyneux puedes poseer a prácticamente cualquier ser vivo de Albion, lo que incluye animales. Esta es una forma divertida de explorar este mundo de fantasía desde una perspectiva diferente, aunque su uso principal es tomar el control del héroe, al que podemos manejar como si estuviéramos en un juego de acción 3D. Si algo define a Masters of Albion es que plantea muchos retos diferentes pero rara vez profundiza demasiado en ellos, y esto se ve claro en el combate directo. Es simple, muy simple, hasta el punto de que más allá de la curiosidad por ver la acción más de cerca, tiene poca utilidad.
Me gustaría que con el tiempo se asemejara más a Fable, dando más importancia a los bloqueos y las esquivas para que al menos, cuando tomas el control, se note que marcas la diferencia. Visto desde el punto de vista de un RPG, lo que ofrece no está mal. Es sencillo, porque las mejoras de nivel plantean cambios sutiles sin enredarse demasiado en estadísticas, pero cumplidor. Lo que me gusta es que los héroes van equipados con las armas que tú mismo diseñas, y eso, aunque solo sea por orgullo personal, no está nada mal. Tú mismo, como Dios, también puedes ir desbloqueando mejoras en una serie de árboles de habilidad mucho más amplios, y con opciones de lo más variopintas.
Las más vistosas son los poderes divinos de la mano, con la que puedes lanzar bolas de fuego o rayos, pero también excavar para encontrar tesoros. Todos estos poderes se pueden ir mejorando para que sean más dañinos. También hay mejoras destinadas a los aldeanos, con nuevos edificios, mejoras para ellos, nuevos ingredientes para cocinar y fabricar armas, etc. Como digo, hay muchas más opciones y es una parte muy disfrutable, porque siempre quieres experimentar con todo lo nuevo que llega a tus manos.
A la hora de pelear tú mismo puedes usar tu magia, pero también objetos dispersos por el escenario como rocas, barriles explosivos y demás, que puedes usar como armas arrojadizas. Aquí me he encontrado con varios problemas de la interfaz de usuario, que no es tan precisa como debería. Vamos, que cuesta horrores lanzar una piedra y dar en el blanco, así que hay mucho margen de mejora. Luego también verás que hay misiones secundarias de todo tipo: de las que te proponen luchar, o incluso desafíos más cercanos al puzle que a la acción.
Estos contenidos son geniales para amenizar los tiempos de espera cuando andas cumpliendo un encargo (a veces te piden 40 armas distintas, y eso lleva tiempo), pero por desgracia, en estos momentos no hay muchos. Así que una parte importante del early access debería ser enriquecer cada día para que siempre tengas algo interesante que hacer.
El regreso soñado por los fans de Bullfrog
Aunque es fácil detectar los principales defectos de Masters of Albion, confieso que el juego me ha atrapado de forma irremediable. He pasado más de 8 horas con él, y si no sigo es porque quiero verlo terminado, bien hecho, con todo lo que puede hacer que se convierta en un gran juego de estrategia con el sello de Peter Molyneux. Y es que se nota mucho la mano del padre de Dungeon Keeper, y la de todos esos creativos que le han seguido a lo largo de estos años.
Su humor tan absurdo y grosero, el diseño de los personajes con ese toque tan caricaturesco, o la banda sonora que es puro Black & White, te harán reconectar con los mejores años de Bullfrog y Lionhead. Salta a la vista que no es un juego rompedor a nivel gráfico, y que algunos modelos de personajes son directamente feos. Pero es también un juego con un encanto especial que me ha hecho sonreír con sus disparates, con su humor británico, manteniéndome pegado al PC durante más horas de las que imaginaba para ser un acceso anticipado.
Con mucho trabajo por hacer, pero una buena base, tengo mucha fe en que Masters of Albion termine convirtiéndose en ese gran juego "redentor" con el que Peter Molyneux se despida por todo lo alto, como siempre mereció. Si lo consigue, todos saldremos ganando.
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