Hace un par de años, recuerdo que Zendaya (La Odisea, 2026) comentó su deseo de dirigir cine algún día, una ambición que comparte con otras jóvenes estrellas decididas a aportar algo más al séptimo arte que su talento interpretativo. No es un camino nuevo: Clint Eastwood y Mel Gibson demostraron que podían brillar incluso más detrás de la cámara. Y, aunque menos conocido, Arnold Schwarzenegger también se puso al mando en un par de ocasiones. En una de ellas, lo reconoció él mismo, se divirtió como nunca en este negocio.
La primera de ellas llegó hace ahora más de 35 años, para un episodio de la segunda temporada de Historias de la cripta (Tales from the Crypt en versión original), una muy exitosa antología de terror que contó entre sus directores con talentos de primer nivel como Robert Zemeckis (Regreso al futuro) o Richard Donner (Superman) que también invitó a algún que otro actor de peso en Hollwyood a dirigir. Este fue el caso de Tom Hanks, por ejemplo, y el de Arnold Schwarzenegger que es el que nos interesa.
Schwarzenegger aceptó dirigir el episodio por la membresía mínima sindical de 15.000 dólares,
Y nos interesa por un par de motivos. Primero, porque permite descubrir una faceta del exgobernador de California que muchos quizá no conozcáis: su interés genuino por dirigir. Y segundo, porque lo hizo cobrando sorprendentemente poco en una época en la que ya era uno de los reyes de la taquilla estadounidense. Según recuerdan los compañeros de FILMSTARTS citando un reportaje de LA Times, Schwarzenegger aceptó dirigir el episodio por la membresía mínima sindical de 15.000 dólares, una cifra simbólica si se compara con los 10 millones que había cobrado ese mismo año por Desafío total. La diferencia es tan abismal que deja claro que su motivación no era económica, sino puramente creativa. De hecho llegó a decir que era lo más divertido había hecho nunca en este negocio.
La historia de un grotesco intercambio corporal
Pero, exactamente, ¿qué dirigió? Schwarzenegger se puso detrás de cámaras en El cambio (The Switch), capítulo con tono de terror y humor negro —muy en la línea de la antología— protagonizado por William Hickey y Kelly Preston, en el que un anciano rico intenta someterse a un grotesco “intercambio” corporal para conquistar a una mujer más joven. No es de los episodios más celebrados de esta producción de culto, pero sin duda no ha caído en el olvido. Entre otras cosas porque podíamos ver al inicio a la estrella presentando el episodio que nos ocupa.
Sea como fuere, aquella experiencia le debió dejar con ganas de más, ya que un par de años después sorprendió firmando Navidades arriesgadas (Christmas in Connecticut, 1992), un telefilm cuyo nombre lo dice todo, y del que no he encontrado mucha información y en el que también tuvo una pequeña aparición el actor, aunque sin acreditar. Sin duda alguna, una curiosidad más de un actor que, por cierto, estrenará nueva cinta navideña este año en Prime Video, aunque en esta ocasión con toda la acción que esperan los fans encontrar en él.
Imagen | Junior
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