Para juzgar bien, es preciso escuchar a ambas partes, y Clint Eastwood lo entendió muy bien cuando, hace 19 años, nos sorprendió a muchos estrenando, en cuestión de pocos meses, dos películas sobre un mismo evento clave de la Segunda Guerra Mundial: la Batalla de Iwo Jima. Por un lado, tuvimos Banderas de nuestros padres, que narraba la contienda con las fuerzas estadounidenses como protagonistas; y por otro, Cartas desde Iwo Jima, más centrada en el lado japonés del conflicto. Este segundo largometraje, sin desmerecer al primero, fue el que más gustó a la audiencia y, de hecho —para sorpresa de muchos—, triunfó más en taquilla.
La peli "barata" que superó al gran blockbuster
Sí, como es obvio, Banderas de nuestros padres (Flags of Our Fathers) rindió mejor a nivel comercial que Cartas desde Iwo Jima (Letters from Iwo Jima) en Estados Unidos, pero en el mercado internacional ocurrió todo lo contrario. Esto, unido a un menor coste de producción, hizo que la película resultara mucho más rentable para sus productores que la 100% americana, mientras que para los espectadores supuso una propuesta bastante más novedosa. Y es que, como os hemos contado, el enfoque en la perspectiva japonesa de este segundo filme ofreció un punto de vista fresco y distinto al de muchos otros largometrajes sobre la Segunda Guerra Mundial a los que estábamos acostumbrados. Aquí, los soldados del país del sol naciente no eran meros antagonistas, sino seres humanos con miedos, esperanzas y familias que debían enfrentarse a una derrota casi segura y nos hacían partícipes de sus sentimientos.
Aunque Banderas de nuestros padres (2006) también gustó, no sorprendió tanto como Cartas desde Iwo Jima.
"Sin más equipamiento que la voluntad y la roca volcánica de Iwo Jima, las tácticas sin precedentes del general Tadamichi Kuribayashi (Ken Watanabe, El Último Samurai) y sus hombres transformaron lo que se había pronosticado como una rápida derrota en casi 40 días de hábil y heroico combate. Sus sacrificios, luchas, valor y compasión viven en esta tensa película, que Rolling Stone llama ‘única e inolvidable’", reza la descripción del filme que podemos leer en la página web oficial de Warner Bros. Esto se tradujo, en el metraje, como una cinta bélica bastante realista, tal y como recuerdan los compañeros de Espinof, pero también como un alegato antibélico e intimista muy parecido —por citar un estreno no muy lejano— al que pudimos ver hace un par de años en Netflix con la muy soberbia Sin novedad en el frente.
Cartas desde Iwo Jima, haciendo honor a su nombre, centraba su relato en las reflexiones inmortalizadas para la historia en forma de epístolas del general Kuribayashi y otros soldados, haciendo que la narrativa fuera bastante íntima y bastante trágica. Se exploraba el sacrificio de los derrotados de una forma en la que, todo hay que decirlo, también había momentos para la acción. Son puntuales y no tan espectaculares como, por ejemplo, las escenas memorables que todos recordamos de Salvar al soldado Ryan, pero cumplían muy bien con el propósito del director de hacernos partícipes del estado psicológico de los soldados japoneses. Sí, verás combate, con tensos enfrentamientos en las trincheras, pero la película está concebida más como un drama humanista sobre la guerra que como un blockbuster puro de acción.
Hay que decir que Ken Watanabe siempre eleva el nivel de sus películas.
Además, Cartas desde Iwo Jima se sintió como un largometraje extremadamente realista. No solo por el tono escogido para representar la historia, sino por no desviarse mucho de los documentos históricos y por retratar fielmente las tácticas de defensa de Kuribayashi —centradas en la resistencia subterránea y en profundidad, no en la defensa de la playa—, de las que el filme nos hace partícipes. En definitiva, un peliculón que entretiene, conmueve e ilustra muy bien un momento de la historia. Actualmente está disponible en Movistar Plus+. Banderas de nuestros padres, por su parte, no se encuentra alojada en ningún servicio de streaming.
No obstante, si te interesa conocer más a fondo la Segunda Guerra Mundial desde el teatro de operaciones del Pacífico, quizás debas darle una oportunidad a The Pacific, una estupenda miniserie que puedes ver en HBO Max, donde también se encuentra Hermanos de sangre, esta última ambientada durante los últimos meses del frente occidental en Europa. No obstante, llámame simple, lo que me apetece tras ver Cartas desde Iwo Jima es ponerme Godzilla: Minus One, que más allá de tener al monstruo atómico supo presentar otro drama bastante humano sobre la sociedad japonesa de los primeros años tras la Segunda Guerra Mundial.
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