Jessica Chastain anda de promoción con La otra madre (Other Mommy), la peli de Blumhouse dirigida por Rob Savage estrenada el 9 de octubre, y en una entrevista con Fotogramas que recogían los compañeros de Espinof ha dejado una confesión curiosa. Según cuenta, el terror que más le cuesta ver es el que protagonizan personas, y pone como ejemplo Funny Games (1997), de Michael Haneke. En concreto, no soporta las pelis "en las que los seres humanos disfrutan con las desgracias de otras personas". No me ha sorprendido ver que algunos fans le han sacado la filmografía a pasear, recordándole La noche más oscura (Zero Dark Thirty), It: Capítulo 2 (It Chapter Two) o la propia La otra madre. Otros la defienden pidiendo separar sus gustos como espectadora y opiniones personales de su carrera como actriz. Yo estoy más cerca de los segundos, aunque el asunto tiene una vuelta más.
El monstruo no es el problema
Tal vez se trate de una cuestión de matices. Pennywise es una criatura sobrenatural y la entidad de La otra madre también, así que ninguna encaja en esa línea roja. En It: Capítulo 2, además, es la Beverly adulta, un personaje que sufre todo tipo de pesadillas al estilo Stephen King y no de las que disfrutan. a lo mejor La noche más oscura es la más discutible por sus escenas de tortura, aunque nadie diría que Kathryn Bigelow, la directora, se lo pase bien con ellas y las enfoque de una manera recreativa.
Y es que una cosa es rodar una peli y otra sentarse a verla. Presentando Dreams en la Berlinale de 2025, ella misma reconoció en rueda de prensa que no podía pasar a su personaje por el filtro de sus convicciones morales o políticas. Interpretar no es firmar lo que hace el personaje, y dedicarte al terror no te obliga a que te guste todo el terror. También es interesante señalar que que tanto el terror como la violencia han sido como siempre un motor narrativo y un recurso para poder hablar de otros temas o invitar a reflexionar sobre la sociedad o nuestras inclinaciones individuales. Tal vez sería más interesante hablar de ese sector de los espectadores que disfrutan de esos temas de una manera que trasciende el cine y que pueden disfrutar de la crueldad y el dolor ajeno tanto en una pantalla como en la vida real.
Version estadounidense de Funny Games de Haneke
Funny Games quiere que no la soportes
Si volvemos a la peli que Chastain pone como ejemplo, es curioso que su reacción sea justo la que buscaba Haneke. El director definió su peli como un antiterror autorreflexivo y una crítica a la violencia en una entrevista con Fangoria, y por eso los dos jóvenes que asaltan a la familia protagonista le hablan al espectador y hasta rebobina la acción con un mando a distancia. La película está apelando al espectador, al que está pasándolo mal viendo la película y especialmente al que está disfrutando con ella.
En videojuegos, lo más parecido que se me ocurre es Spec Ops: The Line, el shooter de Yager de 2012 en el que el propio juego te iba echando en cara lo que hacías en tu avance. Su guionista, Walt Williams, llegó a decir que si en cierto punto te planteabas soltar el mando, estabas justo donde querían. Visto así, Chastain no es incoherente, es la espectadora que Haneke tenía en mente y como profesional, parte de los recursos de estas películas para transmitir su mensaje.
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