Puede que Fast & Furious no atraviese su mejor momento a la espera de esta última y definitiva Fast Forever (se estrena en marzo de 2028 si todo va bien), pero durante dos décadas fue sinónimo de éxito y una de las franquicias más rentables del siglo XXI. Hablar de Fast & Furious era hacerlo de velocidad desatada y de taquillazos asegurados con grandes estrellas de por medio. Pero ¿alguna vez te has preguntado de dónde viene su nombre? Seguramente sí, y quizá eso te haya llevado a conocer una película de 1954, aunque la historia real del bautizo del film de Vin Diesel tiene más enjundia de lo que parece.
Todo empezó con un artículo publicado en prensa
Con el tiempo, Fast & Furious se convirtió en una saga de superproducciones de acción internacional llena de misiones imposibles, mercenarios improvisados, hackers todopoderosos y amenazas globales que incluso han llevado a sus protagonistas hasta el espacio; pero su origen fue sorprendentemente modesto: una historia pequeña, callejera y centrada en las competiciones de coches ilegales y la cultura del tuning, cuyo punto de partida fue un artículo publicado en la revista Vibe en 1998 sobre el mundo de las carreras clandestinas en Nueva York, que llamó la atención del productor norteamericano Neal H. Moritz.
Aquel reportaje escrito por Ken Li llevaba por título Racer X y, como señalan en SlashFilm, sonaba perfecto para un blockbuster. Sin embargo, había un problema: "Racer X" ya estaba licenciado por Warner Bros. para un posible live-action de Speed Racer (Mach GoGoGo). Por si no lo sabías, Racer X es uno de los personajes más enigmáticos del anime original de los años 60: un corredor misterioso que oculta su identidad tras una máscara y del que no diremos más por posibles destripes argumentales. Sí comentaremos que en la adaptación que años más tarde dirigiría el dúo Wachowski fue interpretado por Matthew Fox (Lost).
Se barajaron muchos nombres para Fast & Furious
Es por este motivo que Universal descartó el título de inmediato y comenzó a barajar otros nombres para el proyecto, algunos de ellos sorprendentemente dispares. El favorito por muchos antes de empezar a rodar era Redline, en clara referencia al límite máximo de revoluciones por minuto (RPM) al que puede llegar un motor antes de romperse. Tenía su sentido, pero la verdad es que a mí al menos me cuesta verlo para esta saga. Por suerte, la inspiración apareció un día para uno de los responsables del filme mientras veía un documental.
“Habíamos barajado muchos títulos: Redline, Racer X, Race Wars, Street Wars. Todos eran cutres. Fui a ver un documental sobre [el productor] Roger Corman, a quien conozco desde niño, y había una pequeña sección sobre una película que había hecho llamada The Fast and the Furious. Pensé: '¡Ese es el título de esta película!'. Llamé al jefe de marketing de Universal a la mañana siguiente y le dije: 'Vale, ya tengo el título: The Fast and the Furious'. Y solo hubo silencio al otro lado de la línea. Pensé: 'Vaya, supongo que es el peor título que ha oído en su vida'. Unas horas más tarde me llamó y me dijo: 'Es un gran título', y yo le contesté: '¡Lo sé!'. Así que hicimos un trato con Roger para cederle el uso de algo de material de archivo que poseía Universal". Neal H. Moritz
Dos películas de alta velocidad muy diferentes
Hay que decir que The Fast and the Furious y la película homónima de 1954 son muy distintas, aunque cuentan con ciertos parecidos. El filme original, producido por Roger Corman y codirigido por John Ireland y Edward Sampson, seguía a un criminal fugado de la ley —interpretado por el propio Ireland— que secuestraba a una corredora profesional, Dorothy Malone, y utilizaba su coche para colarse en una carrera internacional con México como destino final. Nada de competiciones callejeras ilegales, nada de tuning, nada de familia, pero si te interesa la puedes encontrar en Prime Video con el nombre de Piloto a la fuga.
Profundizando un poco más en The Fast and the Furious, me he encontrado con un tema que explica cómo esta expresión aparece por primera vez en un poema de 1791 titulado Tam o’ Shanter, del poeta escocés Robert Burns, donde describe la emoción de un baile campestre. Tiempo después la frase se popularizó para definir algo rápido, intenso y enérgico, algo que encaja perfectamente con la adrenalina de las carreras callejeras, donde los pilotos pisan a fondo para ganar y van, no os enfadéis, "A todo gas", su título en el mercado español.
En 3DJuegos | Llevaba meses buscando una serie de misterio sci-fi que me hiciera la espera de Silo más breve. La he encontrado en Disney+
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