Puede que no arrastre la leyenda de Schwarzenegger o Stallone, pero Liam Neeson puede decir algo que el resto de actores de su quinta no: él sigue actuando de forma activa. Incluso en películas que requieren una carga física y de acción muy alejada de lo que muchos de nosotros esperamos estar haciendo cuando lleguemos a los 73 años de Neeson.
En el caso de Liam Neeson es aún más meritorio porque, hace 26 años, sufrió un fatídico accidente de moto en el que chocó contra un ciervo y acabó con las piernas y la pelvis completamente destrozadas. Mientras los médicos le decían a su mujer que probablemente no sobreviviría a la noche, él cree que sus entrenos fueron lo que le salvaron: "Solo gracias a mi estado físico lo superé. La salud es riqueza".
"No entreno como piensa la gente"
"No entreno como piensa la gente. No me quedo en el gimnasio dos o tres horas todos los días. Si interpretas un papel principal o semi-protagonista en estas películas, hay un equipo de 50 a 100 personas esperándote. Ese grupo requiere un compromiso. Y parte de ese compromiso debería ser mantenerte razonablemente en forma".
Rompiendo por completo con esa idea de la persona que acude al gimnasio para trabajar hasta acabar reventado, lo cierto es que las ciencias de la salud le dan la razón en ambos casos. En primer lugar, reconociendo que es mucho más importante el ejercicio moderado y constante que los entrenamientos intensos y segmentados en el tiempo.
En segundo lugar, la evidencia mantiene que su entrenamiento realmente fue lo que le salvó la vida. La condición física resulta ser un factor muy relevante a la hora de enfrentarse a cualquier recuperación, y partir de un cuerpo con reservas para hacer frente a una situación como esa plantea más garantías que el otro extremo, el del abandono de saltar de la silla de la oficina al sofá de casa.
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