Cada mañana, sin importar si le duele algo o si el día se tuerce, Arnold Schwarzenegger sale a entrenar. No porque deba prepararse para un papel, no porque quiera parecerse a aquel muchacho austriaco que dominó el certamen de Mister Olympia durante toda una generación. Sino porque sabe que, pase lo que pase, ese día habrá ganado al menos una vez. Así nos lo contó él mismo en su blog, dejándonos unas palabras que, aprovechando otras que os traje a la web hace unas semanas, me han parecido muy interesantes.
"No tiene por qué ser grande. Solo tiene que ser real"
Es decir, a sus 78 años —casi 79, ya que los cumple en julio—, Schwarzenegger sigue entrenando casi a diario, aunque no con la intención de recuperar el físico de sus años dorados. Su enfoque sobre el ejercicio y el envejecimiento huye de las metas grandilocuentes para centrarse en algo mucho más simple: la constancia y el movimiento. Cada jornada, una pequeña victoria. El actor de The Terminator ha adoptado de esta manera una visión más serena y vitalista del deporte, convencido de que moverse —aunque duela, aunque cueste— es una forma de seguir viviendo plenamente.
"Sigo adelante porque, pase lo que pase, por mucho que me duela, por mucho que cargue a mis espaldas o por muy mal que vayan las cosas, consigo una victoria cada día. (...) Cuando la gente me pregunta por qué sigo entrenando a los 78 años, esa es la verdadera respuesta. No el esquí. No la ciencia. La victoria diaria. La prueba, cada mañana, de que sigo avanzando. Soy adicto a esa victoria diaria. Una vez que entiendes que no hay línea de meta, dejas de perder. Dejas de empezar de nuevo. Dejas de preguntar cuándo termina. Simplemente sigues adelante. Semana tras semana. Victoria tras victoria. Eso no es una transformación de seis semanas. Eso es una transformación de vida. (…) Esta semana, al final de cada día, busca una cosa que hayas hecho que te haya hecho avanzar. No tiene por qué ser grande. Solo tiene que ser real. Aprende a verla. Así es como se sigue adelante".
Tal y como resumen los compañeros de Trendencias, Schwarzenegger se ha alejado de aquellas maratonianas sesiones de entrenamiento de su etapa como culturista y ahora prefiere rutinas más sensatas y ajustadas a lo que su cuerpo necesita. Prioriza movimientos que reduzcan el impacto en las articulaciones, recurre con frecuencia a máquinas y elige ejercicios que le permitan mantenerse fuerte sin castigarse. Para él, envejecer no significa renunciar al entrenamiento, sino entenderlo de otra manera.
A través de su blog puedes encontrar mucha más información si te interesa saber cómo entrena quien un día fue declarado el mejor culturista del mundo, y cómo ha transformado aquella mentalidad competitiva en una filosofía de bienestar que pone el foco en la constancia, la salud y el movimiento diario. Palabras interesantes, como decía al comienzo, que se suman a otras que pronunció hace unos años cuando habló del éxito en Hollywood: "Sinceramente, la idea del hombre hecho a sí mismo es un mito".
Por supuesto, Arnold Schwarzenegger está lejos de retirarse. Todavía sigue protagonizando algunas películas, y si bien no es el icono comercial que llegó a ser entre los años 80 y 90, verlo participar en algún que otro proyecto nos hace esbozar alguna sonrisa de vez en cuando. FUBAR, un thriller de acción y aventuras para Netflix, no funcionó muy bien y acabó siendo cancelado tras su segunda temporada, pero se espera que para finales de año lo veamos protagonizar una comedia navideña para Amazon.
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