Tengo que admitirlo: por mucho que me guste el cine de ciencia ficción, sus historias caen muy a menudo del lado de la fantasía absoluta más que del rigor a la hora de imaginar un futuro o presente alternativo plausible para la humanidad. Y no hablo solo de despropósitos —entrañables, pero despropósitos al fin y al cabo— firmados por mi muy admirado Roland Emmerich, como 2012 o Moonfall, que muchos consideran algunos de los títulos menos realistas jamás estrenados dentro del género junto a El Núcleo. Pero ¿qué ocurre en el extremo contrario? ¿Qué pasa con esas películas que sí han hecho los deberes?
Es decir, con aquellas que nos han dejado un escenario creíble, científicamente fundamentado y narrativamente sólido. ¿Existen? Por supuesto que sí, y hace más de quince años un grupo de expertos se encargó de demostrarlo. En 2011, científicos del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, responsable de algunas de las misiones espaciales más ambiciosas de la historia, se reunieron con un propósito poco habitual: evaluar el cine de ciencia ficción con los mismos ojos críticos con los que analizan datos de sondas interplanetarias. ¿La que mejor nota consiguió en su examen? Por encima de Contact y 2001, Gattaca.
Conociendo a Vincent, nacido de forma natural
Protagonizada por Ethan Hawke y Uma Thurman —sí, ambos se conocieron en el set de rodaje, se enamoraron y fruto de su relación nació Maya Hawke, como dato curioso—, Gattaca nos invita a viajar a un futuro no muy lejano en el que la mayor parte de los niños son concebidos in vitro mediante técnicas de selección genética. Vincent (Hawke), nuestro protagonista, es uno de los últimos hijos de la humanidad concebidos de forma natural. Nace con una deficiencia cardíaca y no le auguran más de treinta años de vida, por lo que lo tachan de "inválido" y lo condenan a realizar tareas de poco prestigio. Pero él no se conformará: sueña con viajar al espacio y un día le ofrecerán la posibilidad de conseguirlo suplantando a Jerome (Jude Law), un deportista de élite que quedó paralítico por culpa de un accidente. No os cuento más, ya que hacerlo sería un poco spoiler.
Pero con este resumen ya podéis haceros una idea del tipo de historia que contaba Gattaca y de por qué gustó tanto a los científicos de la NASA. No era una película repleta de efectos especiales ni un despliegue de tecnología imposible, sino una apuesta más honesta —y, precisamente por eso, más inquietante— que imaginaba un futuro sin alienígenas ni explosiones, donde la amenaza no viene del espacio exterior, sino de la propia ciencia que ya estamos desarrollando. Gattaca no advertía sobre monstruos ni invasiones, sino sobre decisiones humanas, avances reales y dilemas éticos que estaban ya en boca de todos hace 30 años, y que el tiempo ha puesto aún más de actualidad.
Una película que predijo un poco el futuro
Y sí, avances reales. Tal y como recuerdan desde MakeUseOf, el largometraje dirigido por Andrew Niccol predijo con asombrosa precisión mucha de la tecnología con la que convivimos hoy. Empezando por su misma premisa argumental, con la irrupción de herramientas de edición genética como CRISPR-Cas9 —las llamadas "tijeras genéticas", capaces de añadir, eliminar o modificar secciones concretas del ADN—, que si bien no es exactamente lo que vemos en la película, sí nos sitúa en una trayectoria similar.
Asimismo, en un momento dado del filme vemos a un personaje tomar un cabello del suelo y obtener en minutos un perfil genético completo de su dueño. En 1997 aquello parecía ciencia ficción pura; hoy hay varias empresas (23andMe o Ancestry.com) que se dedican a eso con tecnologías que incluso han ayudado a resolver crímenes reales —os recomiendo echar un vistazo a El rastro, disponible en Netflix—. Y también podemos hablar de los vuelos espaciales comerciales, con Blue Origin o SpaceX avanzando a pasos agigantados en este sector, y eso que no hemos hecho más que empezar.
La obra maestra de Andrew Niccol es, por tanto, considerada hoy por muchos como un ejemplo de extrapolación rigurosa, en el que el autor y su equipo tomaron la ciencia del momento, la proyectaron hacia adelante con coherencia y construyeron un mundo que, visto hoy, resulta menos distópico y más documental, lo cual quizá no hable muy bien del futuro al que nos dirigimos. Porque sí, está muy bien poder luchar contra toda clase de enfermedades desde el minuto uno, pero un mundo dividido entre "válidos" y "no válidos" como el que presentaba este largometraje no es precisamente alentador.
En fin, os dejo un poco reflexionando para acabar. Si no habéis visto nunca Gattaca, no sé a qué estáis esperando. Puede resultar demasiado fría y lenta por momentos, pero lo que cuenta es tan poderoso y te invita tanto a pensar que vale la pena ver los 106 minutos que dura. Además, la tenéis disponible actualmente en Filmin. En caso de ponérosla, no dudéis en dejar un comentario, ya sea aquí abajo o en nuestro servidor de Discord, en el que cada vez estamos más.
Vía | Mein-MMO
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