Es hora de hablar, una vez más, de Star Trek: Starfleet Academy. La nueva entrega de mi saga de ciencia ficción preferida continúa su emisión en España a través de SkyShowtime, brindándonos capítulos bastante entretenidos que respetan claramente el ADN de la franquicia; sin embargo, esto no implica que todas sus decisiones resulten acertadas. La serie tiene problemas, bastantes a decir verdad, y con casi todos ellos puedo convivir perfectamente, pero hay uno que, como fan de toda la vida, me ha provocado desazón en el último capítulo.
Aviso de spoilers. Quizás quieras evitar seguir leyendo si vas a ver la serie
Star Trek: Starfleet Academy sitúa su acción en el siglo XXXII, cronológicamente justo después de los eventos finales de Star Trek: Discovery. Por ello, quienes hayan seguido esta última producción —también disponible en el catálogo de SkyShowtime— sabrán que la galaxia atraviesa un periodo de reconstrucción tras el cataclismo conocido como "la Quema" (The Burn en versión original) en el que en un fatídico instante casi todo el dilitio de la galaxia se volvió inerte de forma repentina, lo que provocó que miles de naves en pleno vuelo explotaran simultáneamente llevando la Federación hacia su colapso como entidad.
Qué pasó con el Imperio klingon en el siglo XXXII
La Tierra se independizó, Ni'Var —el planeta de los vulcanos y romulanos— también siguió su propio camino, y aquella confederación de especies de los cuadrantes Alfa y Beta que tanto apreciamos se convirtió en una sombra de lo que fue en tiempos de Kirk y Picard. Sin embargo, en Star Trek: Discovery no se nos explicó qué fue de una de las grandes facciones de este rincón de la galaxia: los klingon. Este vacío narrativo nos llamó poderosamente la atención entre los espectadores, considerando que estuvieron muy presentes durante las dos primeras temporadas. Ahora, el cuarto capítulo de Star Trek: Starfleet Academy ha ofrecido finalmente una explicación sobre su ausencia y, personalmente, hubiera preferido que siguiéramos viviendo en la ignorancia un tiempo.
Es al comienzo del episodio donde se nos brinda una breve lección de historia en un "informativo". Al parecer, la Quema no solo causó la destrucción de cientos de naves, sino que también provocó la explosión de los reactores de dilitio en Qo'noS y otros mundos, lo que segó la vida de miles de millones de personas y dejó inhabitable el planeta natal de los klingon. Este desastre redujo a una de las razas otrora más poderosas de la galaxia a solo ocho casas. O lo que es lo mismo, los klingon están ahora al borde de la extinción y sobreviven como refugiados en busca de un hogar con el poco orgullo que les quedan.
Es el segundo imperio que Alex Kurtzman se carga
¿Qué te parece? El imperio que definió la fuerza bruta y el honor, reducido a cenizas y convertido en un pueblo nómada. Sinceramente, me parece una decisión narrativa cuestionable y, si me apuráis, bastante perezosa. Ni siquiera es una idea nueva en la saga, ni tampoco para Alex Kurtzman —showrunner de Star Trek: Starfleet Academy—, quien hace diecisiete años escribió junto al fallecido Roberto Orci el guion de Star Trek (2009). En aquella película ya mandó al traste al otro gran enemigo histórico de la Tierra: los romulanos. Esa decisión me enervó bastante, sobre todo al darme cuenta en la primera temporada de Picard de que ya no estaban ahí; un recurso para justificar un reboot hizo que una potencia quedara diezmada y dejara de ser una amenaza en el canon principal.
Y todo para darle trasfondo narrativo emocional a un personaje, ¿de verdad no había otra forma?
Con los klingon han ido más allá: prácticamente han llevado a su especie a la desaparición total solo para dotar al cadete Jay-Den Kraag de un trasfondo emocional, el de un joven perteneciente a un pueblo cuyo orgullo ha quedado herido por generaciones. ¿No había otra forma de lograr ese impacto sin necesidad de aniquilar casi por completo a un imperio? Desprenderse de ellos fuera de cámara, aunque sea en el siglo XXXII, se siente como un desperdicio de su potencial. Y sí, puede que resulte interesante ver este nuevo rol en el tablero galáctico, pero el precio se siente muy alto.
Esta reinvención los aleja de su papel de guerreros y nos recuerda a la estupenda película Aquel país desconocido, donde los klingon enfrentaron un desastre que los hizo más proclives a firmar una paz duradera con la Federación. Es una referencia válida, pero como espectador agradecería que esta nueva generación de guionistas perdiera el apetito por destruir planetas enteros. Esto no es Star Wars donde tienes que demostrar el fuego de una nueva estrella de la muerte, y el hogar de cada facción poderosa tampoco puede usarse como un mero recurso de guion. O le das mucho protagonismo, o lo dejas 100% en paz.
No sabemos qué deparará el futuro a los klingon en la serie, más allá de que ya han encontrado un lugar donde asentarse tras una batalla un tanto —perdonad que repita la palabra— perezosa, casi de juguete, que no hace más que terminar de humillarlos en pantalla. La producción continuará la semana que viene con un capítulo centrado en otro de los cadetes para, posteriormente, emitir un sexto episodio que, por lo que he leído, gustará a muchos. Insisto: la serie me está encantando y es justo lo que espero ver en la franquicia, pero agradecería que dejaran de ponerlo todo patas arriba. No necesito más cataclismos.
En 3DJuegos | He pasado muchas noches en vela preparando mi lista definitiva con los mejores personajes de Star Wars
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