En mayor o menor medida todos conocemos la historia mística de la Estrella de Belén, el astro en movimiento que apareció en oriente para guiar a los Reyes Magos hasta el nacimiento de Jesús, donde se detuvo para marcar dónde estaba exactamente el niño. La idea de un cometa en movimiento parece dejar claro cuál es el origen de la idea reflejada en el Evangelio de Mateo, pero el tema de detenerse en el cielo como por arte de magia seguía siendo un misterio. Hasta ahora.
Mark Matney, científico planetario de la NASA, ha encontrado la pieza del puzle que faltaba para entender cómo un evento astronómico dio lugar al mito de la Estrella de Belén y su papel como GPS en la historia de los Reyes Magos. Aunque lo lógico para resolver el enigma habría sido acudir a la ciudad de Belén, en Cisjordania, la respuesta estaba a kilómetros de allí, en China.
La explicación de la NASA a la Estrella de Belén
Los registros históricos de la Dinastía Han de China hablan de una estrella con cola que fue visible durante más de 70 días en el año 5 a.C. Si algo no te cuadra con las fechas, no te preocupes, para eso también hay explicación. Lo que marcan los historiadores es que el nacimiento de Jesús se produjo justo antes de la muerte del rey Herodes el Grande.
Sabemos, por la pluma del historiador romano Flavio Josefo, que el fallecimiento del rey se produjo poco después de un eclipse lunar. Los calendarios astronómicos sitúan ese eclipse en el 13 de marzo del año 4 a.C., así que cualquier fenómeno relacionado con esa supuesta Estrella de Belén debería haber ocurrido antes de esa fecha. El Cometa Halley nos pilla lejos porque fue en el año 12 a.C., así que el evento más cercano corresponde al Hui-hsing de Capricornio que aparece en las crónicas chinas.
Que fuese visible durante 70 días nos da pistas de que fue un cometa y que, por lo tanto, también mostraría esa citada cola visible durante varias semanas incluso en el cielo matutino. ¿Pero qué pasa con lo de detenerse en el cielo? Que no lo hizo, o al menos no desde una perspectiva que no fuese la de la Tierra. Es lo que se conoce como punto estacionario.
Pongamos que viajas por la carretera a 100 kilómetros por hora y en el carril de al lado hay un camión que se mueve a 80 kilómetros por hora. Cuando estás muchos metros por detrás de él, el camión ofrece la sensación de moverse hacia adelante mientras te vas acercando, pero cuando te pones a su altura, durante un breve periodo de tiempo el camión parece no moverse de tu lado. Cambia tu coche por la Tierra y el camión por un cometa y, voilá, una Estrella de Belén que se mueve y se detiene.
Elevado a escalas y velocidades cósmicas, un cometa que estaba en el sur, en Capricornio, habría servido de guía desde Jerusalén a Belén, hacia el sur, y al llegar a su punto estacionario habría dado la sensación de que se detenía en el mismo lugar durante cierto periodo de tiempo. Un simple efecto óptico lo suficientemente potente como para dar lugar a una leyenda cargada de misticismo.
Ah, sí, lo de los años que no cuadran. Las gracias podéis dárselas a Dionisio el Exiguo, el inventor del sistema de datación basado en el nacimiento de Jesús en el año 525. El pobre Dionisio se equivocó al marcar el año clave guiándose por la fundación de Roma, pero los registros históricos atados a los evangelios, que hablan del nacimiento antes de que muriera Herodes, han terminado demostrando con el tiempo que cometió un error de entre 4 y 7 años. Vamos, que si contáramos de forma correcta, ya estaríamos en el 2029, pero esa es otra historia para otro día.
En 3DJuegos | Creíamos que el impulso a la IA lo traería la productividad. Lo que nunca habríamos imaginado es que sería la Navidad
Ver 0 comentarios