El Problema de los Tres Cuerpos es una de las obras más importantes de la literatura china de los últimos tiempos, y no debería extrañarle a nadie que tanto Netflix como Tencent decidieran adaptar la novela a un formato audiovisual. En sí, estaríamos hablando de un fenómeno cultural similar a Star Wars pero que salió de China, de la trilogía de novelas de Liu Cixin, aunque lo curioso del caso es cómo divergen entre sí las dos versiones.
Hay una escena inicial que Tencent omitió deliberadamente, aunque es más fiel -pero también menos accesible- que la producida por Netflix. Y por su parte, la adaptación occidental del gigante del streaming hizo algo bastante radical: se gasto 160 millones de dólares pero acabó deslocalizándola casi por completo, provocando el justificado desencanto y enfado de buena parte del público chino.
Dos adaptaciones y dos visiones de una serie
En 2023, Tencent estrenó su propia versión de la novela: 30 episodios, reparto íntegramente chino, fidelidad casi literal al texto original... Obtuvo valoraciones muy altas en plataformas chinas pero apenas llegó al público global. Al año siguiente, Netflix estrenó su propia versión producida por David Benioff y D. B. Weiss -los creadores de Juego de Tronos-, junto con Alexander Woo. El presupuesto era monumental (esos 160 millones de dólares), y con un resultado tan visualmente impactante como polémico.
El motivo de la "disputa" o desequilibrio fue que la versión de Tencent omitió la escena inicial de la sesión de lucha revolucionaria -escena que en la novela original Liu Cixin colocó estratégicamente en el capítulo siete para evitar la atención de la censura-, mientras que Netflix quiso arrancar el episodio piloto con esa secuencia en el minuto uno. Medios estatales chinos publicaron columnas acusando a Netflix de ejercer hegemonía cultural americana sobre un producto y una historia que había nacido 100% en China.
En principio, parece una acusación un poco exagerada, pero no lo es tanto si miramos bien la versión "occidental": la única parte de la historia ambientada en China son esos flashbacks a la Revolución Cultural. Todo lo demás ocurre en Londres, con un elenco internacional conocido como los "Oxford Five", un grupo que no existe en la novela original. Netflix deslocalizó el resto de la obra con la intención de hacerla para un público más global.
Este movimiento puede entenderse mejor no solo por motivos comerciales. Andy Rodekohr, profesor de Lenguas y Culturas del Este Asiático en Wake Forest University, publicó en 2024 un análisis sobre la adaptación de Netflix en el que identificó con precisión el núcleo del problema: la apuesta de Benioff, Weiss y Woo por el espectáculo visual -que es también la lógica económica de Netflix- es, al mismo tiempo, el mayor logro de la serie y su principal limitación. Las escenas más impactantes de la primera temporada son memorables: un ábaco humano formado por 30 millones de soldados, una destrucción masiva mediante nanofibras...
Pero esa prioridad por lo que se ve en pantalla desplaza lo que hace singular a la novela: los personajes que hacen funcional la historia y son los que mueven el "leitmotiv" de la misma, que la humanidad no es el centro sino una especie más, vulnerable y pequeña, en un universo indiferente. Netflix respondió a ese problema creando los Oxford Five: cinco amigos brillantes con relaciones entre ellos, conflictos personales, historias de amor y pérdida. Una solución que transforma fundamentalmente el tipo de historia que se está contando.
Lo que se quedó en China de "El problema de los 3 cuerpos"
Resulta un poco incómodo para quienes quieran valorar como es debido el impacto de la serie que China aparezca únicamente en el pasado con esos flashbacks, cuando en el manuscrito y en la serie de Tencent transcurre mayoritariamente en China y con personajes chinos. Para Rodekohr, que Netflix situara a China solo en el trauma histórico, y a los protagonistas activos en Londres, implica visualmente que el futuro de la humanidad frente a la amenaza alienígena tiene acento occidental.
La ironía también está que Liu Cixin, el propio autor, avaló públicamente las decisiones de los showrunners de Netflix argumentando que la historia es universal. Pero eso no cerró el debate. La pregunta de fondo no es si la adaptación es buena o mala televisión -es entretenida y técnicamente impresionante- sino qué se pierde cuando una narrativa construida sobre una cosmovisión específica se traduce a los códigos del entretenimiento global.
El caso es que, mientras que a la versión de Tencent -más fiel y precisa con el material original- no tuvo una gran escala y menos proyección internacional, la de Netflix tuvo escala de sobra, pero el texto original apenas sobrevive debajo del espectáculo. Y para lo que se conoce popularmente en todo el globo como el "Star Wars Chino" como el mayor éxito de exportación cultural de la ciencia ficción china, pues resulta paradójico que tuviera que despojarse de casi el 100% de su ADN original en cuanto a representación del país asiáticos, con una escena de flashback como única prueba de que China también sabe contar grandísimas historias de ciencia ficción.
Imagenes del artículo: Espinof
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