Aunque en cierto sentido nos suene a chiste pasarnos el día escuchando los "bro", las "padreadas" y "la cabra", porque a fin de cuentas lo de darle la vuelta al lenguaje es algo por lo que hemos pasado todos en algún momento de nuestras vidas, en plena era digital la forma de hablar de la Generación Alfa se ha convertido en un grave problema.
No es una cuestión limitada a la sorpresa de no saber qué te están diciendo esos jóvenes nacidos entre 2010 y 2024, sino las implicaciones que hay detrás de ese mismo choque de culturas. De hecho, hemos llegado a un punto en el que, según un reciente estudio, ni siquiera los principales modelos de inteligencia artificial como ChatGPT o Gemini saben descifrar qué están diciendo.
El lenguaje de la Generación Alfa es un problema
Presentado en una reciente conferencia, el estudio realizado por la investigadora de 14 años Manisha Mehta, junto a otros 24 compañeros, recogió 100 expresiones populares de la Generación Alfa y los enfrentó a dos grupos. Por un lado estaban los citados modelos de lenguaje con ChatGPT, Claude, Gemini y Llama a la cabeza. Por el otro, sus propios padres. Nadie entendía nada.
Ni un grupo ni otro consiguió superar el 70% de aciertos, siendo Claude el único que quedó ligeramente por delante de los padres con un 68,1% de aciertos frente al 68% de los humanos. Su lenguaje digital no cuenta con suficientes ejemplos previos a los que la IA puede agarrarse para descifrar el mensaje, lo que se complica aún más al utilizarse palabras con sentidos completamente opuestos al contexto tradicional.
Puede que el mejor ejemplo de ello esté en el término "let him cook", que traduciríamos por déjale cocinar, pero referenciando al déjale hacer. El problema viene cuando términos adicionales añaden un punto de ironía al que, por la brecha generacional, padres y modelos de lenguaje no están acostumbrados. Así, "Fr fr, let him cook" servía como mensaje de apoyo incondicional, mientras que un "Let him cook lmaoo" en realidad se ata a un tono de burla despectivo. Es precisamente ahí donde, según cita el estudio, empiezan los problemas.
Según apuntan en el texto: "Los hallazgos ponen de manifiesto la urgente necesidad de mejorar los sistemas de seguridad de la IA para proteger mejor a los usuarios jóvenes, especialmente dada la tendencia de la Generación Alfa a evitar buscar ayuda debido a la incomprensión percibida de los adultos de su mundo digital".
En un contexto en el que ni algoritmos ni padres entienden lo que tienen delante, lo que se esconde es un riesgo a la seguridad de los críos con un acoso enmascarado que los sistemas de moderación no alcanzan a descifrar, y que los padres pueden tener frente a sus narices y no saber que esas mínimas variaciones implican una burla o intimidación hacia sus hijos.
Imagen | Lauren Oskam
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