Desde Rusia, un país orgulloso de su pasado pionero en la conquista del cosmos, llevan varios años brindándonos películas que nos invitan a preguntarnos qué hay ahí arriba. Lo hacen mediante propuestas basadas / inspiradas en hechos reales, como Gagarin: Pionero del espacio o Salyut-7: Héroes en el espacio, pero también apostando por historias de ciencia ficción con todas las letras. Ahí tenemos Attraction (Prityazhenie) y su secuela, narrando un melodrama en mitad de una supuesta invasión alienígena, y ahí está Sputnik, de la que hoy quiero dedicaros unas líneas en busca de que le deis una oportunidad estos próximos días.
Escuchar hablar de Sputnik nos hace retroceder inmediatamente al lanzamiento del primer satélite artificial de nuestra historia por parte de la URSS en 1957; sin embargo, este término también significa "compañero de viaje". Os cuento esto porque el título del filme no podría resultaar ser más acertado. En el largometraje, estrenado en plena pandemia, se nos presenta la historia de un cosmonauta que, tras aterrizar en la Tierra, esconde en su interior una entidad alienígena. En primera instancia no conocemos exactamente qué es, pero no tendremos que esperar para descubrir que de aquí emergerá algo grotesco y homicida.
Es bastante más que la versión rusa de Alien
Sputnik podría resumirse perfectamente como una reinterpretación de Alien bajo la atmósfera opresiva de la Unión Soviética, pero creo que esta sería una forma bastante simplista de presentárosla. No se conforma con ser una película de terror y ciencia ficción cargada de momentos viscerales —que por supuesto los hay y bien realizados—, sino que también los empaca a través de planteamientos éticos y dilemas en los que no se profundiza demasiado, no temas encontrarte una cinta con mucha moralina, pero que hacen más interesante su ejecución.
Aquí, la verdadera tensión no reside solo en el diseño de la criatura —el cual he omitido convenientemente en la selección de imágenes de este artículo para no arruinaros la sorpresa (aunque permitirme decir que es magnífico y, de nuevo, no da la sensación de estar ante un clon del xenomorfo, sino ante algo distinto e igualmente terrorífico)—. Dicha fuerza narrativa recae, más bien, en la lucha de una brillante neuropsicóloga por tratar al cosmonauta como a un paciente, mientras los militares solo ven en él una potencial arma biológica que no dudan en probar con cualquier a su alcance. Un poco lo de Stranger Things, pero con soviéticos de por medio y sin necesidad de que sean ellos los malos.
Como os podéis imaginar, lo mejor de Sputnik —y lo que la diferencia de muchos blockbuster de Hollywood— es esa atmósfera de paranoia y misterio que envuelve la trama desde el primer minuto. No es una cinta palomitera, sino una que busca cocerse a fuego lento, evitando lanzar el monstruo a pantalla a la más mínima ocasión. Las apariciones de la criatura (que, insisto, resulta repulsiva a la vista) son ocasionales y están muy bien medidas, funcionando como certeros golpes de efecto que mantienen el pulso de la narración y garantizan que el interés nunca desfallezca durante el visionado, aunque su final sí que es algo mejorable.
Lo que me habría gustado que fuera Alien: Earth
Mientras la veía ayer, no podía evitar pensar que esto es justo lo que me habría gustado encontrar en Alien: Earth. Aunque la serie de FX para Disney+ ha funcionado bien entre gran parte de la audiencia, otros —entre los que me incluyo— sentimos que la apuesta por un entorno abierto diluyó bastante el ambiente claustrofóbico que pudo verse tanto en El octavo pasajero como en sus secuelas, incluida la de James Cameron. Sputnik, sin embargo, sí logra que el hecho de retener en la Tierra, en unas inhóspitas instalaciones soviéticas, a una criatura letal de origen extraterrestre, se sienta tan asfixiante como si estuviéramos en la mismísima Nostromo. Este es un film donde podría cumplirse a la perfección ese eslogan publicitario de 'en el espacio nadie puede oír tus gritos'.
Resumiendo, veo a Sputnik como una cinta de terror y ciencia ficción más que recomendable y sorprendente que no te llevará más de dos horas completar, y que tienes actualmente disponible en streaming a través del catálogo de Filmin. Si no te fías mucho de mi opinión —lo cual entendería, pues he traído a estas páginas muchos placeres culpables—, igual os interesa saber que el largometraje cuenta con un 88 % en Rotten Tomatoes sumando más de 120 reseñas distintas con elogios de medios como Nightmare on Film Street que dijo lo siguiente: "Es una parada obligada para los frikis de la carrera espacial y una auténtica pesadilla para los fans del terror espacial". No podían haberme definido mejor.
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