Entre los muchos "vicios" de la Generación Z, uno que rompe bastante con lo que se piensa de ella es su predilección por ciertos formatos antiguos o "retro" que el ritmo de vida y la tecnología nos ha hecho abandonar, en favor de unos más ágiles y cómodos. Los videoclubs puede que sea un ejemplo que os venga a la cabeza y que cubrimos aquí en su día, pero la fotografía también. Y es curioso en verdad porque supuestamente son la generación del TikTok o de las redes sociales, que funcionan eminentemente con móviles. Pero la realidad es que los miembros de la Generación Z se estan "divorciando" de la hiperrealidad de la fotografía digital.
Hasta tal punto quiere llegar esa rebelión con la perfección que se fueron directamente a un formato que muchos considerábamos muerto: el de la fotografía analógica por carretes gracias a cámaras polaroid. Lo que ocurre es que para empresas como Kodak ha sido un verdadera montaña rusa: tan pronto la Generación Z estaba salvándola de la bancarrota como también estuvo a punto de acabar con ella por falta de stock de carretes.
La paradoja de Kodak y la Generación Z
Remontándonos unos 14 años atrás, Kodak era una marca que conocían tanto los aficionados a la fotografía como los que nos, pero como muchas otras empresas, estaba atravesando unos momentos difíciles en 2012. Básicamente, los inventores de la cámara de fotos de toda la vida estaban en peligro de extinción por culpa de la digitalización y el boom de las cámaras digitales en los teléfonos móviles. Ya a principios de siglo notaron el impacto, pero cuando llego el año antes mencionado, tuvo que declararse en bancarrota. Pese a todo consiguió subsistir a duras penas.
Pero desde que la Generación Z se presentó al mundo, Kodak consiguió recuperar parte de su presencia. En agosto de 2024, la compañía publicó sus resultados del segundo trimestre del año con un beneficio neto de 26 millones de dólares, el mejor dato trimestral en años. ¿La causa principal? La devoción de la Gen Z por el formato analógico, que había disparado la demanda de carretes hasta el punto de que la propia empresa tuvo que ampliar su capacidad de producción para satisfacerla.
Aunque lo curioso es que esa misma salvación estuvo a punto de convertirse en su perdición: justo un año después, en el segundo trimestre de 2025, Kodak publicaba una pérdida neta de exactamente 26 millones de dólares, la misma cifra pero en rojo. Su margen de beneficio bruto había caído del 22% al 19%, y la compañía llegó a emitir una advertencia formal sobre su capacidad para continuar operando. La Gen Z les había comprado casi todos los carretes que producían y no podían satisfacer la demanda.
A pesar de eso, las acciones de la empresa han subido casi un 100% el último año gracias a la estrategia de su CEO, Jim Continenza, que además de la Generación Z supo volver a ofrecerse a Hollywood y la meca del cine decidió volver a ser un cliente preferente.
¿Qué ve la Generación Z en un formato tan obsoleto?
Una posible respuesta a esta "pasión" de la Generación Z por la fotografía analógica la ofrece un Master publicado por la Erasmus University de Rotterdam bajo la tutela de la Dra. Charlotte Bruns. Según su investigación, hay cuatro razones para inclinarse por este formato en vez del digital: el proceso y la experiencia que supone aprender a tomar una fotografía, la estética específica del carrete y la instantánea impresa frente al JPEG en píxeles, la nostalgia, y el contraste deliberado con la fotografía digital. La ironía es que la Generación Z no puede experimentar nostalgia por el formato de fotografía analógico porque ya era escaso incluso cuando sus miembros nacieron hace 20 años.
Aún así, eso no les impide añorar algo que no vieron, y quizás ahí está el quid de la cuestión: por su antigüedad o "tosquedad", lo perciben como algo más humano. Otro factor que influye en esta educación psicológica de la Gen Z es el divorcio de la hiperrealidad que ofrece la fotografía digital, publicado por Alex Cooke, redactor de Fstoppers. Sostiene que existe una rebelión contra la perfección digital en la que el carrete se siente "real en un mundo de Instagram y TikTok", donde es raro no ver una imagen filtrada, retocada, o "escaneada" por un algoritmo.
Pero quienes mejor lo explican son los miembros de la propia Generación Z, como la estudiante de 21 años Clair Sapilewsk, recogido en el propio artículo de Cooke: el carrete te enseña a ir más despacio, a mirar las cosas con más cuidado y a elegir tus fotos con más criterio. Sorprende viniendo de una generación que ha crecido con una cantidad de espacio para guardar sus archivos digitales infinitamente mayor que la que tuvieron las anteriores, y en un smartphone ni mas ni menos. La ironía es que Kodak inventó la fotografía accesible para las masas; casi murió porque no se adaptó a lo digital; y ahora casi muere otra vez porque la generación más digital de la historia decidió volver al carrete justo cuando Kodak ya no tenía capacidad para atender la demanda.
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