Si el mercado del videojuego es en sí mismo un encarnizado campo de batalla, con muchísima competición, es algo que se está trasladando cada vez más a industrias paralelas y complementarias, como la del sonido o los controladores. De hecho, cada vez es más frecuente mostrar esta transparencia sobre la labor de investigación que las diferentes marcas llevan a cabo para tomar la delantera al resto. Hace unos meses pudimos ver el laboratorio de la marca ZOWIE para desarrollar los periféricos más avanzados a la hora de optimizar las habilidades de los jugadores profesionales. Ese mismo concepto es lo que hemos podido ver hace unos días por parte de la marca de sonido JBL.
Pudimos asistir a un evento en su JBL Soundlab para ver todas las novedades en sus diferentes líneas de productos, no solo en la rama gaming. Aunque ya pudimos conocerlos de primera mano hace poco tiempo en el marco de la Gamescom, en esta ocasión han compartido más detalles interesantes acerca de los objetivos de la compañía, y de su apuesta por el mercado del videojuego.
Innovación y estética
Este JBL Soundlab, situado en un local en pleno centro de Madrid, se planteó una experiencia sensorial e inmersiva para prensa, influencers y profesionales del sonido dividida en cuatro partes, una por cada gama de productos que JBL quería mostrar: altavoces portátiles, party speakers, auriculares y cascos gaming modulares. Con una ambientación industrial, los diferentes equipos, así como el personal de la marca, estaban caracterizados con elementos que recordaban a un centro de investigación, como batas o mesas y carritos con vasos de precipitado.
La línea gaming, encabezada por la serie JBL Quantum, nos mostró un original concepto modular, con piezas intercambiables
La presentación empezó con un pequeño recorrido por los 75 años de historia de la marca, así como haciendo balance de la actual situación de la misma, incluso dentro de la crisis económica que estamos viviendo; concretamente, el mercado español ha sido el que mejores números de crecimiento ha experimentado, siendo actualmente la marca número uno en auriculares, así como ocupando un puesto destacado dentro de la línea gaming y de altavoces.
Sobre todo, su intención es la de fortalecer su ecosistema de dispositivos, ofreciendo soluciones para diferentes actividades, perfiles y edades; es parte de lo que trabajan con sus múltiples ramas, tanto dentro de los dispositivos de audio del día a día, como los orientados a una perspectiva profesional. Durante el evento, se dio mucha importancia a su presencia a través del JBL Après Club en festivales y conciertos icónicos (así como su incorporación a los campeonatos de pádel), y es algo que van a seguir trabajando; bajando ese deseo a un entorno más pequeño, también quieren estar presentes en las vida social de las generaciones más jóvenes, como ese equipo de altavoces que llenan una fiesta. También están estableciendo colaboraciones con artistas emergentes muy populares. En definitiva, buscando diferentes formas de seguir conectando con su público.
A través de su alineación de productos, nos mostraron muchas de las novedades que traen a la marca. Entre las más notorias, destacaron los modelos con mayor autonomía de batería (gracias a un sistema de baterías extraíbles en su gama de altavoces, con posibilidad de comprar nuevas e intercambiarlas), conectividad multipunto y resistencia al agua y al polvo, pensados para acompañar al usuario en cualquier entorno; esta característica sorprende especialmente en su gama de altavoces portátiles, los JBL Boombox 4. Pesando un kilo menos de peso con respecto a su anterior versión, así como un tamaño y forma optimizados, y un sonido potente y de calidad, se presentaba como un equipo resistente al agua, ideal para eventos al aire libre de pequeña escala.
Los JBL PartyBox 720, con un diseño vertical y muy llamativo gracias a sus luces dinámicas, fueron los reyes de la fiesta, siendo los encargados de transmitir las presentaciones; destacaron que, si normalmente eran necesarios dos altavoces de este tipo para ese cometido, con uno solo de este modelo era suficiente para esa función.
La línea gaming, encabezada por la serie JBL Quantum, también tuvo un espacio destacado. Con los modelos Quantum 250 (con cable), 650 y 950 nos mostraron su original concepto modular, con piezas intercambiables de varios modelos, e incluso la posibilidad de imprimir imágenes y textos personalizados en piezas concretas. Pudimos ver en directo cómo se desmontaban fácilmente para intercambiar las tapas de un auricular negro con las de uno púrpura, por ejemplo, pero puede hacerse lo mismo con la correa interior o el micrófono. Funcionan a través de una batería recargable y extraíble alojada en uno de los auriculares; los micrófonos también habían recibido mejoras, pasando de ser de 4 mm a 6 mm. Además nos ofrecieron un vistazo a colaboraciones con marcas conocidas de videojuegos, como la franquicia Zelda, para decorar algunos de sus componentes. Sorprendía mucho cómo la facilidad de su montaje no estaba reñida con la robustez de los materiales, que se sentían sólidos y de muy buena calidad.
Toda la personalización y posibilidades estéticas de JBL buscan que la marca sea una forma de expresión para el usuario
JBL también presentó sistemas de emparejamiento inteligente, que permiten sincronizar varios dispositivos al mismo tiempo para crear una experiencia sonora envolvente y compartida, y fortalecer la sensación de ecosistema. Por supuesto, también hubo espacio para hablar de cómo la IA les ha permitido reducir el tamaño y el peso de sus productos, pero consiguiendo una mayor optimización de recursos y potencia en el sonido; también ha intervenido a la hora de mejorar los procesos de cancelación de ruido ambiental.
El sonido como un concepto transversal
Se dedicó mucho espacio a hablar de los auriculares Open Sound, es decir, aquellos que no invaden el canal auditivo y permiten que el usuario siga conectado con el exterior. Destacan los JBL Soundgear Clips (aunque no eran los únicos que apostaban por ello, como los JBL Sense Pro, con un diseño más tradicional dentro del diseño Open Ear), de los que ya hablamos en profundidad en nuestra cobertura de la Gamescom, y que aquí han vuelto reforzados por su éxito y alta demanda por parte del público joven; con varios colores disponibles, y un concepto que se acerca más a lo decorativo y la prenda de vestir, son el baluarte de las nuevas tendencias en auriculares. Hablaban de ello como algo disruptivo dentro de este mercado, y desde luego lo parece. También pudimos ver algunos diseños más orientados hacia el deporte, o incluso en formato de cadena para el cuello, como la sujeción de una gafa. El JBL Quantum Engine, su software particular que ya está presente también en dispositivos móviles, permite configurar aún más la experiencia de audio, adaptándose a la sensibilidad de la persona.
JBL Quantum 250 Auriculares supraaurales de Gaming, con Cable, Sonido Espacial JBL Quantum, micrófono, cancelación de Ruido, compatibles con Apple/PC/Xbox/PlayStation/Nintendo Switch, Turquesa
Por último, otro de los productos más curiosos fue el JBL Grip, un altavoz portátil con el tamaño y la forma de una lata de bebida energética; esta decisión de diseño no es casualidad, sino que se ha hecho pensando en lo cómodo y ergonómico que resulta el agarre de este tipo de latas, además de lo extendido que está su consumo entre el público joven. No solo mostraba una potencia de sonido sorprendente, sino que tenía varios elementos que nos daban una idea de lo mucho que la marca ha procurado orientar cada producto a un público específico. Los JBL Grip cuentan con un pequeño gancho en la parte de atrás, así como una luz. ¿El motivo? Vieron que era útil para los jóvenes el llevarlo colgado de una mochila o un pantalón, y que tuviera una luz para que pudieran seguirse la pista en contextos de fiesta o en la calle.
Los materiales compartían una misma identidad en toda la gama, y las luces están presentes de una forma muy destacada en sus productos, pero también es muy característica la gran variedad de colores disponible para cada uno de los dispositivos. Por ejemplo, en el caso de los altavoces portátiles JBL Boombox 4, eran conscientes de que el usuario que lleva este tipo de aparatos son gente a la que le gusta presumir, y por ello se tomaron muchas molestias en encontrar tres colores diferentes y potentes para los mismos. Toda esta personalización y posibilidades estéticas tienen el objetivo de que JBL no solo sea para sus usuarios una marca de audio, sino una forma de expresarse, como puede ser la ropa.
JBL Boombox 4, Altavoz Bluetooth portátil, Sonido JBL Pro, AI Sound Boost, Resistencia al Agua/Polvo IP68, autonomía 34 h, Life, Auracast, 2 ajustes de Refuerzo de Graves, Negro
En resumen, la apuesta combinada de JBL por la innovación, pero dando una importancia capital al diseño y los valores estéticos, son capaces de resultar muy atractivos incluso a un relativo profano del mundo de los dispositivos de audio, como un servidor. Como dijeron en cierto momento del evento, para ellos el sonido es algo transversal, que conecta mundos y disciplinas, y es una historia muy sugerente que sus productos saben transmitir a cualquier tipo de usuario.
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