La escasez de memoria RAM sigue siendo una realidad dificultosa con la que lidiar, tanto para los que necesitan de ella para realizar su actividad profesional como para el sector del gaming o los jugadores, incapaces de encontrar módulos de DDR5 que no tengan un precio prohibitivo a día de hoy.
Pero lo más sorprendente de esta situación no es el ver con incredulidad como un componente, que hasta hace poco era de los más baratos y comunes, ha conseguido sobrepasar en precio (proporcionalmente hablando) y escasez a Tarjetas Gráficas y Procesadores de ultimísima generación.
No, lo sorprendente es que está consiguiendo que el sector de la informática esté dando, por primera vez en su historia, pasos hacia atrás en vez de hacia adelante. ¿Cómo? Pues desempolvando el interés de profesionales y aficionados por un modelo de RAM y las placas bases que la soportan que ya habíamos descartado como viable: el DDR3.
La resurrección de los módulos y placas base DDR3
Tal y como recoge el medio PC Gamer (vía Videocardz), en los últimos tiempos la demanda por módulos de RAM y placas base compatibles con la modalidad DDR3 ha experimentado una subida considerable. Incluso una empresa China, Colorful, se está planteando retomar la producción de este modelo de placa base para relanzarla y poder aprovechar la RAM menos capaz pero más barata que la que hay ahora.
Como muestra de este interés -que obviamente lleva implícita una revalorización por demanda-, están los precios de los módulos de RAM DDR3. En Amazon, es posible conseguir 16GB de este tipo de memoria por "sólo" 42 euros aproximadamente. Si apuntamos al modelo intermedio entre las DDR3 y las DDR5 (las DDR4), hablamos de 114. En ambos casos, y pese a su inferior potencia, es mejor eso que no tener que pagar un mínimo de 220 euros por un kit de 16GB de DDR5.
Placa base LGa 1155 DDR3. - Imagen: Amazon
Desafortunadamente, esta modalidad de RAM también necesita como hemos mencionado unas placas base específicas, y eso hace que los componentes compatibles sean muy limitados. Las placas base que podrían acomodar estos módulos de memoria admiten procesadores como el modelo FX-8370 de AMD, o los i7-4790K o i7-5775C en el caso de Intel. Todos ellos desfasados en sus principales prestaciones.
De ahí que fabricantes como Colorful quieran relanzar placas base con soporte para DDR3 rescatando chipsets de tipo H81 de Intel, que corresponden a esa misma época. Eso para quienes quieren un PC para trabajo. En el caso del gaming, una placa base con soporte para DDR3 y con unas mínimas aspiraciones para videojuegos requeriría idealmente de un chipset Z97, que ofrece mejores prestaciones en cuanto a líneas PCIe, puertos USB o cantidad de ranuras DIMM para la memoria en comparación con las limitaciones del H81.
Una situación que no tiene final a la vista, todavía
El caso es que este retroceso tecnológico demuestra que estamos en una era sin precedentes en la historia del gaming, casi peor que cuando hubo la fiebre por la criptominería hace casi 7 años. La prueba es que ni en ese escenario profesionales y aficionados se vieron obligados a retroceder técnicamente una década para substituir un componente. Pero ¿vale la pena realmente dar esos pasos hacia atrás?.
Hace unas semanas Google anunció una nueva tecnología, TurboQuant, destinada a reducir la dependencia de la memoria RAM en los procesos de creación y aprendizaje de modelos de lenguaje o IA. Pese a que inicialmente parecía que era el fin de lo que algunos llaman ahora el "rampocalipsis", la realidad es que los precios de la memoria DDR5 siguen siendo prohibitivos. La idea de resucitar hardware antiguo para seguir operando no es mala, pero desde luego no es la solución a largo plazo que se espera. No queda más remedio que seguir esperando a que la situación se estabilice.
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