La rajada histórica de Florentino Pérez vuelve a mostrar hasta qué punto los videojuegos siguen lejos de la relevancia cultural de otros medios

La rajada histórica de Florentino Pérez vuelve a mostrar hasta qué punto los videojuegos siguen lejos de la relevancia cultural de otros medios

La canción de Lana del Rey para 007 First Light me ha hecho reflexionar sobre el verdadero impacto de una industria que suele pasar desapercibida

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007 Lana del Rey
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Borja Vaz

Colaborador
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Borja Vaz

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Esta semana, la actualidad informativa en España ha estado marcada por la demencial rueda de prensa que Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, ofreció en las dependencias del club. El acto se convocó de urgencia, con apenas un par de horas para reunir a los periodistas y levantó bastante expectación, después de haber certificado otro año sin títulos y con una crisis evidente en el vestuario. Cuando Florentino salió a la palestra, dio comienzo a un discurso atropellado donde puso en el punto de mira al periódico ABC, al que convirtió en objeto de sus furibundas críticas por supuestamente conspirar contra los intereses del club. Hace muchísimo tiempo que no sigo la actualidad deportiva más que de forma sucinta, por lo que a priori no me encuentro en la esfera de comunicación. Y, sin embargo, la estuve viendo en directo porque copó las portadas de todos los periódicos, no solo los deportivos.

Más que fútbol

A pesar de todas la amenazas que lo acechan y los desafíos económicos a los que se enfrenta, el fútbol todavía es capaz de congregar una atención a su alrededor que traspasa capas sociales, intereses e incluso aficiones. Permea toda la sociedad, de arriba abajo, y cuando uno de sus máximos dirigentes toca arrebato, se convierte en protagonista de todos los informativos, las tertulias radiofónicas y las columnas de opinión. Lo que en principio se trataba de una cuestión meramente deportiva (turbulencias en un club fruto de los resultados decepcionantes) trascendió las secciones dedicadas a seguir ese mundillo y llegó a todos los rincones del país. Durante un par de días, no se habló de otra cosa. Y no se habló porque, en el fondo, la rueda de prensa de Florentino no iba solo de deporte. Sería ingenuo pensar eso. 

Había otras muchas cuestiones que se entremezclaban allí que conectan con la conversación pública: el papel de la prensa, el tapón generacional de los boomers, las tensiones entre géneros, el temperamento de los oligarcas, los movimientos populistas, un supuesto edadismo, las crisis reputacionales, los métodos de los líderes carismáticos, etc. Un batiburrillo de fenómenos sociales que nos conciernen a todos, de una u otra forma. Es algo que lleva pasando mucho tiempo, pero esa rueda de prensa fue la constatación, una más, de que las peores atribuciones del discurso de las redes sociales (y el discurso gamer de garrafón) habían conquistado todos los estamentos sociales. Ni los principales representantes políticos ni los capitanes de la industria se salvan. Todos retozamos en el mismo lodo tóxico, respirando los mismos vapores y metabolizando las mismas toxinas. 

EA Sports FC 26 EA Sports FC 26

El fútbol, pese a todo, todavía mueve mucho dinero. Lo que no sé es si se corresponde con el nivel de protagonismo que ocupa en nuestras sociedades. Es decir, tiene una huella cultural muy por encima de industrias con números semejantes. No solo ocupan un lugar preponderante en las parrillas informativas, sino que los periodistas más celebrados de este país escriben asiduamente sobre fútbol. Periodistas que cubren la actualidad política con denuedo, luego disfrutan escribiendo sobre literatura, cine u ópera pero se permiten dedicar inspiradísimas columnas a crónicas futboleras sin perder el compás. Estoy hablando de personalidades como Manuel Jabois, Rubén Amón o Jorge Bustos, que ocupan un lugar preponderante en las atalayas de la prensa de este país. El fútbol tiene muchísimos aspectos muy problemáticos (los excesos financieros, la corrupción de sus dirigentes, la violencia de los ultras), pero nada de esto mancha a estos columnistas, ni sienten que se rebajen cuando escriben sobre los avatares de sus equipos predilectos. 

Hay algo en los videojuegos que los hace intrínsecamente indigestos a una gran parte de la población

Más bien al contrario. Lo que hacen con sus textos es precisamente elevar lo que no deja de ser una colección de atavismos primordiales. Eso es poseer una impronta, tener relevancia cultural. En los videojuegos, llevamos décadas intentando reivindicarnos haciendo alusión a los miles de millones que mueve la industria, un enfoque efectivo (por eso se hace) pero vacío en última instancia. Las navieras y las petroquímicas mueven todavía mucho más dinero y nadie les presta ninguna atención. Ahora, la industria ha cambiado de estrategia y parece querer reivindicarse con las adaptaciones a otros medios, una estrategia que creo que es mucho más acertada pero que demuestra que hay algo en los videojuegos que los hacen intrínsecamente indigestos a una gran parte de la población. Se podría decir lo mismo de la literatura, pero hay grandes diferencias que permiten a los autores habitar unas esferas de influencia que están absolutamente vedadas a sus homólogos. 

La impronta de Lana del Rey

Por eso me parece relevante el reciente anuncio de que Lana del Rey ha compuesto la canción principal del videojuego 007 First Light. Lana del Rey es una cantante de altos vuelos, con un estilo muy particular que sin embargo le ha granjeado el aplauso unánime de la crítica y unas conquistas comerciales muy respetables. Es conocido que siempre ha querido componer para la franquicia de Ian Flemming, pero no deja de ser sorprendente que no le haya hecho ascos a un producto como este. Aunque el juego venda bien, va a estar muy lejos de generar el dinero de alguno de los taquillazos más recientes, por no hablar del impacto cultural que ocasionan estos estrenos. ¿Ha quemado un cartucho vital a la hora de postularse para una futurible película? Es decir, ¿los productores de MGM y Amazon la van a descartar por haber prestado su voz a 007 First Light? Si algo sabemos es que los artistas no repiten al frente de estas icónicas secuencias de créditos.

¿Estamos doblando un recodo o es un guiño excepcional de una artista cuyo éxito primigenio precisamente se titulaba Video Games? ¿Los principales popes culturales van a seguir tratando a los videojuegos como kriptonita mientras no le hacen ascos a actividades como el fútbol? ¿Es simplemente una cuestión de recambio generacional? Durante gran parte de mi carrera pensé que sí, pero ya no estoy tan seguro. Es algo mucho más complejo que eso. Nadie duda de que cuando finalmente salga al mercado Grand Theft Auto VI el mundo del entretenimiento por completo se va a detener y prestar atención. Pero, ¿se van a parar las rotativas? ¿Va a tener un impacto informativo semejante a la pataleta de Florentino? La verdad es que lo dudo. Quizá es por una cuestión de cercanía (no creo que el tema haya suscitado el mismo nivel de interés fuera de nuestras fronteras), pero hay muchas cosas que todavía separan ambos mundos.

El último exabrupto parece ser que si un juego no tiene una pantalla de game over merece ser vilipendiado

Quizá una de esas diferencias es que el fútbol puede albergar a toda suerte de personajes, también una recua destacada de los más embrutecidos y simplones, pero estos por lo general no desprecian ni censuran el trabajo de estos columnistas refinados a los que hacía referencia. Es decir, no tiene mayor problema en que el fútbol se convierta en objeto de elevados tratamientos literarios ni en fuente inagotable de metáforas políticas o culturales. No le prestan atención y ya está. Pero entre los aficionados a los videojuegos parece que no nos podemos poner de acuerdo siquiera en lo que es un videojuego o no, o cómo se debe de cubrir desde la prensa o la crítica profesional. El ethos tan amorfo del medio provoca intensas escaramuzas que tienden a sacar lo peor de quienes las protagonizan. El último exabrupto parece ser que si un juego no tiene una pantalla de game over merece ser vilipendiado, dejando fuera a tantísimas proezas unánimemente celebradas en el pasado.

GTA VI Nadie duda de que con GTA VI medio mundo se dedentrá.

El videojuego no ocupa el lugar en la cultura que sus capacidades expresivas merecen. ¿Lo hará en un futuro? No lo sé. Es una tensión constante. A veces se dan pasos hacia adelante, y otras se dan pasos hacia atrás. La canción de Lana del Rey creo que es un indiscutible paso hacia adelante. Pero que la cerrazón mental y el filisteísmo militante de algunos usuarios terminalmente online es un indiscutible paso atrás. Cada uno interpreta el medio de la manera que más le compele a él. Para algunos es más bien una disciplina deportiva, para otros una mera evolución lúdica, para otros un artefacto cultural de pleno derecho y para otros un medio tecnológico de socialización. La realidad es que puede ser todo esto, y mucho más. Tanta polisemia lo complica todo un montón, pero nunca debería ser un motivo para enfrascarse en batallas dialécticas que lo único que acaban provocando es que se cercenen las posibilidades de influir en la conversación pública global.

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