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¿Por qué los gráficos de Mario Bros son eternos y los de GTA San Andreas envejecen?

¿Por qué los gráficos de Mario Bros son eternos y los de GTA San Andreas envejecen?

Por  /  9 de enero de 2020       
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Hay videojuegos retro a los que el paso de los años no afecta lo más mínimo y otros, más actuales y con gráficos infinitamente superiores, acusan el tiempo de forma más notable. ¿Por qué los gráficos retro aguantan tan bien el paso de los años? Hablamos de ello en este reportaje especial en el que esperamos también deis vuestra opinión.

Todos quedamos sorprendidos con los gráficos poligonales del primer Tomb Raider o el legendario Super Mario 64 y años después… casi que nos horrorizan. A todos nos dejó alucinados el poderío técnico del primer God of War en PS2, Halo: Combat Evolved en Xbox o el genial Shadow of the Colossus y ahora…. bueno, no están mal, ¡aún lucen bien! Pero hasta titanes como Uncharted: Drake's Fortune de PS3 o Gears of War de Xbox 360 han acusado el paso del tiempo de forma notable, mientras obras clásicas de los tiempos de Super Nintendo o Megadrive casi que conservan intacto su encanto; como si al estilo retro no le afectara en lo más mínimo el transcurrir de los años. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué aún nos alucinan los gráficos de Metal Slug más de 20 años después de su estreno y, en cambio, el primer Assassin's Creed ha perdido su capacidad de asombrar?


El primer impulso sería hablar de nostalgia; todos aquellos que vivimos el nacimiento de grandes sagas como Super Mario Bros, Mega Man o Ninja Gaiden recordamos con mucho cariño esa época pero… ¿y las nuevas generaciones? ¿Por qué ellos también disfrutan no ya solo de la acción propia de la vieja escuela, sino también de sus gráficos retro? Sorprende comprobar cómo a día de hoy Aladdin de Megadrive aún resulta francamente espectacular, ¡se ve increíble!, y en cambio un titán de la acción como lo fue el primer Max Payne de PC ya no luce tan bien; se ha quedado por así decirlo anticuado, perdiendo toda esa vistosidad que en su día nos dejó sin palabras. Por eso no son pocos los que a pesar del enorme éxito de las versiones mini de NES y Super Nintendo creen que una supuesta Nintendo 64 Mini lo tendría más difícil para enamorar a las nuevas generaciones.


Los gráficos tridimensionales de esa época son los que más han acusado el paso del tiempo frente a un estilo pixel art que perdura generación tras generación; que incluso a día de hoy aún es capaz de sorprendernos. Así que la pregunta es clara: ¿qué tienen los gráficos retro que aguantan tan bien el paso de los años? Para hablar del tema, ¡en el que espero aportéis vuestra opinión!, he reunido a un par de desarrolladores de videojuegos españoles, así como a varios miembros de la redacción de 3DJuegos.


Nostalgia y mucho másComo parte del equipo que dio vida al notable Candle, uno de los juegos indie más ingeniosos y -sobre todo- bonitos de los últimos años, Miguel Vallés Susín de Life Zero entiende que la nostalgia desempeña un papel importante en esta cuestión, pero hay un trasfondo más interesante. "Creo que lo retro ejerce una especie de papel de contracultura, si esto tiene algún sentido, en un sector totalmente enfocado en el progreso técnico y gráfico donde las grandes compañías centran sus esfuerzos en la fidelidad visual y el hiperrealismo".


Cuando el arte está por encima de la tecnología, el paso de los años afecta menosEn este contexto, continúa, "los gráficos retro suponen un punto de ruptura muy fresco que nos permite escapar de esa dinámica, y eso hace que tanto el público más nostálgico como el más nuevo encuentren en ese tipo de proyectos algo único". En esta misma línea se mueve el director creativo de la aventura de terror Fear the Dark Unknown, Juan Manuel Martín, que considera que los "videojuegos basados en mundos irreales o más creativos, sustentados más por la fantasía que por la realidad, pueden permanecer en nuestras retinas durante mucho más tiempo sin que el paso del tiempo les afecte tanto".


Creo que un buen ejemplo de esto sería el del fantástico The Legend of Zelda: The Wind Waker para GameCube con ese estilo que emula el de una película de animación japonesa. Da igual que hayan pasado cerca de 15 años desde su lanzamiento; a día de hoy continúa siendo una obra de gran belleza. Lo mismo ocurre con Okami o Ni no Kuni. Cuando el arte está por encima de la tecnología, el paso de los años afecta menos… casi siempre. "Hay videojuegos cuya temática favorece que sus gráficos envejezcan mejor", continúa Juan Manuel Martín.


"La razón es que, generalmente, los videojuegos con temáticas más creativas o irreales provocan que sea el jugador quien tenga que creerse ese mundo. Además no pueden compararlo con nada que se encuentren en la realidad". Pero visto así… ¿por qué Donkey Kong 64 se siente vacío, muy anticuado técnicamente hablando, y en cambio sus predecesores en Super Nintendo aún siguen resultando espectaculares? ¿Es a causa de los gráficos tridimensionales? Mi compañero Chema Mansilla resume muy bien esta sensación de asombro que generan hoy en día muchos juegos con gráficos retro.


"¿Cómo un centenar de cuadrados de seis colores pueden dar vida a un fontanero italiano? ¿Cómo logra The Last Night capturar la atmósfera de una película como Blade Runner con un arsenal de recursos gráficos que en 1992, con el lanzamiento de Flashback, casi pertenecía ya a la 'vieja escuela'? ¿Cómo en un mundo de alta carga poligonal, texturas fotorealistas, renderización y efectos de posprocesado existen tres generaciones de jugadores encandilados por los píxeles y su ya artesanal creación?" Lo cierto es que algo de romanticismo hay en esta fascinación por lo retro.


"Creo que hay un punto fundamental para lo retro, y es su carácter atemporal", comenta Miguel Vallés. "Uno puede disfrutar hoy de las magníficas animaciones del Metal Slug original y seguir entendiendo todo el cariño con el que fueron creadas, porque se hicieron para perdurar. Sin embargo", añade, "el actual esfuerzo por el progreso técnico es mucho más efímero, porque lo que hoy entendemos como hiperrealismo va a quedar desfasado en apenas unos meses cuando se presente la nueva generación de máquinas de sobremesa. Es decir, se 'hacen viejos' mucho antes y con el paso de apenas unos pocos años se les ven las costuras en seguida".


El cruel paso de los años... del que algunos se libran"Comparar hoy Devil May Cry V con Devil May Cry 2 es casi sonrojante, pero hacerlo con Shovel Knight frente a Earthworm Jim da una sensación diferente", afirma Miguel vallés. El clásico de Shiny Entertainment "aguanta totalmente el tipo y se recibe más ese carácter atemporal en sus gráficos, por mucho que la tecnología haya avanzado mucho". El director de Fear the Dark Unknown se mueve en esta misma línea.


"La calidad técnica de los videojuegos mejora de manera continua, principalmente debido a nuevos hardware y mejores técnicas, por lo que aquellos videojuegos que se sustentan en imitar la realidad se nos antojan mucho más pobres en cuanto se han visto superados por otros videojuegos más modernos, cuya definición gráfica y efectos pueden simular mejor la realidad". Aquí los saltos generacionales son más que evidentes. Basta con enfrentar cada nueva entrega de la saga GTA para ver cómo de bestia y espectacular es el avance tecnológico, hasta el punto de que lo que hace unos pocos años nos parecía increíble, de repente se convierte en en poco menos que una antigualla.


De Grand Theft Auto III al más reciente GTA V solo hay poco más de 10 años de diferencia, y si los pones cara a cara… bueno, las imágenes hablan por sí solas. "Cuanta más divergencia hay entre cómo se ve ese mundo y lo que nosotros podemos ver con nuestros ojos en la realidad más rechazo nos genera. Por esa razón, estos videojuegos parecen envejecer peor con el paso de los años", comenta Juan Manuel Martín. Con un tono casi poético, Chema Mansilla vuelve a profundizar en ese punto romántico de los videojuegos creados con pocos recursos a base de imaginación y creatividad a raudales.


"Más allá de la nostalgia y su asalto a los recuerdos de infancia y aquellas primeras tomas de contacto con la afición de los videojuegos, como quien recuerda su primer beso, los gráficos clásicos, a base de píxeles, participan además de una irrealidad que nos cautiva. Es un proceso casi mágico, en el que un mosaico de pequeños cuadros de color dan vida a personajes y mundos de todo tipo, tal vez la mayor aproximación que lo videojuego podrán hacer jamás al misterio que esconden las pinceladas de los pintores impresionistas". En este punto, he querido contar también con la opinión del redactor más joven de 3DJuegos, pues al final, los que hablamos, hemos vivido esa época de las 8 y 16 bits y por ende, las nostalgia nos afecta en mayor grado.


Todo lo que se salga de la norma se las apañará para sobrevivir más tiempo"Para mí la clave de todo reside en la personalidad y el carisma", comenta Mario Gómez. "No hay nada malo en los gráficos hiperrealistas, pero si se conforman con darnos eso y nada más, esos gráficos se perderán en el limbo tan pronto como salga otra entrega de la misma serie en uno o dos años. Por eso es importante apostar por algo diferente, sea un estilo artístico como Cuphead o Sea of Thieves; en la paleta de colores como los Final Fantasy o incluso en animación. Todo lo que se salga de la norma se las apañará más o menos para sobrevivir más tiempo", concluye.


Los gráficos retro tienen a su favor el estar desligados del avance de la tecnologíasAquí nos topamos con un punto interesante. Hablamos de gráficos, sí, de estilos visuales, pero también de originalidad y personalidad. "Los juegos de alma retro suelen ser mucho más 'puros' en su jugabilidad, sin todos los edulcorantes modernos que hacen que prácticamente todas las superproducciones estén cortadas por el mismo patrón en cuanto a características", explica Miguel Vallés. "Hay algo en ese tipo de propuestas (sean juegos clásicos o nuevos proyectos actuales con inspiración retro) que las hace más atrevidas, más arriesgadas, más centradas en el disfrute jugable puro que en las funciones online, la progresión o las microcompras de añadidos, y eso al final hace que los recibamos casi con ternura, tanto el público como los propios creadores".


"En definitiva, creo que los gráficos retro tienen a su favor el estar desligados del avance de la tecnología, junto a su obvio valor nostálgico para muchos (que los sienten casi como la esencia de nuestro medio), y por eso se han convertido en una especie de 'valor seguro'", que explica que tantos estudios indie y, a veces, también las grandes de la industria apuesten por videojuegos con esta estética.


Siempre que se habla de lo mucho que ha avanzado la tecnología en el mundo de los videojuegos suele recurrirse a un mismo ejemplo: enfrentar a la Lara Croft del primer Tomb Raider con la versión más reciente del personaje. ¡La diferencia es abismal!, pero comprensible si se tiene en cuenta que hay cerca de 18 años entre uno y otro lanzamiento. Pero no hace falta ir tan lejos para ver que cada nueva encarnación del personaje deja anticuada a su versión anterior. El Ángel De La Oscuridad se estrenó en 2003, unos 7 años después del original, y ya mostró una evolución considerable. Y lo mismo vale para Tomb Raider Legend, que se estrenaba solo tres años más tarde, en 2006. Al final, como vemos, cada nueva generación ofrece un gran avance, ¡todo es más espectacular!, haciendo que los juegos clásicos pierdan poco a poco esa capacidad de sorprender.Una evolución gráfica de otro mundoSiempre que se habla de lo mucho que ha avanzado la tecnología en el mundo de los videojuegos suele recurrirse a un mismo ejemplo: enfrentar a la Lara Croft del primer Tomb Raider con la versión más reciente del personaje. ¡La diferencia es abismal!, pero comprensible si se tiene en cuenta que hay cerca de 18 años entre uno y otro lanzamiento. Pero no hace falta ir tan lejos para ver que cada nueva encarnación del personaje deja anticuada a su versión anterior. El Ángel De La Oscuridad se estrenó en 2003, unos 7 años después del original, y ya mostró una evolución considerable. Y lo mismo vale para Tomb Raider Legend, que se estrenaba solo tres años más tarde, en 2006. Al final, como vemos, cada nueva generación ofrece un gran avance, ¡todo es más espectacular!, haciendo que los juegos clásicos pierdan poco a poco esa capacidad de sorprender.

¿Qué tienen los gráficos retro que aguantan tan bien el paso de los años? Volviendo a la pregunta de la que partíamos, creo que la final una de las principales razones por las que estos videojuegos clásicos conservan intacto su encanto se debe a la pasión con la que se diseñaron; a ese mimo y atención por el detalle que llevó a unos cuantos genios de la industria del videojuego a exprimir al máximo el hardware existente… y si no, inventar lo que fuera necesario con tal de hacernos sentir dentro de esos mundos pixelados que aún hoy, tantos años después, continúan asombrándonos. La calidad de las animaciones de Aladdin en Megadrive, lo frenético de los combates de Metal Slug, la bestialidad gráfica que logró Rare con su Killer Instinct o la magia que desprende Yoshi's Island de Super Nintendo. Hay mil y un ejemplos distintos de juegos que pasen los años que pasen, continúan viéndose genial; siguen deslumbrándonos como el primer día.


Es un estilo, una forma de hacer juegos que se mantiene ajena al paso de los años; como si estuvieran anclados en el pasado, en una suerte de burbuja donde impera la imaginación y creatividad, observando el progreso y la evolución tecnológica sin ser partícipes de ello. Esa es la razón por la que no todos los juegos de estilo retro sorprenden de la misma forma. No basta con usar píxeles y ya está. Hay que ser imaginativos, originales; cuidar hasta el más mínimo detalle y, sobre todo, tener mucha personalidad. Antes se citaban juegos como Cuphead, pero al final, sirve cualquiera que apueste más por lo artístico que por el músculo técnico. Ori and the Blind Forest, Katana Zero, Candle, Owlboy… en definitiva, juegos que nacen de la pasión y las ganas de sorprender; juegos que buscan dejar su sello personal. Y por eso, ajenos al paso de los años, seguiremos enamorados de ellos en un futuro lejano. Esa es su grandeza.


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