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Memorias Retro: Dungeon Keeper

Por  /  29 de abril de 2013       
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Muy en el fondo, todos llevamos en nuestro interior a un pequeño diablillo deseando emerger a la superficie. ¿Por qué entonces resulta tan difícil encontrar videojuegos protagonizados por los malos de la película? El legendario equipo de Bullfrog Productions se hizo la misma pregunta, y resultado de ello nació Dungeon Keeper. Uno de los juegos de estrategia más laureados de la historia que a día de hoy continúa sorprendiendo por su impecable apartado jugable, su retorcido sentido del humor y, claro está, por su gran originalidad. ¡Bienvenido a tus dominios, Amo de la Mazmorra!

A los más jóvenes posiblemente nos os diga nada el nombre de Bullfrog Productions. Es normal. Tras la marcha de gran parte de su equipo creativo con Peter Molyneux a la cabeza, reunidos posteriormente para fundar Lionhead Studios, el que antaño fuera uno de los equipos de desarrollo más punteros en el mundo del PC cayó en el más absoluto ostracismo terminando sus días tristemente sin el reconocimiento ni la gloria que merecía. Una gran injusticia. Porque de este talentoso equipo británico salieron joyas de la talla de Populous, Theme Hospital, Syndicate, Magic Carpet o Theme Park, que en mayor o menor medida han marcado a la industria del videojuego.


Razón de más para que en 3DJuegos dediquemos este Memorias Retro a una de las obras cumbre del estudio: el genial Dungeon Keeper. Un fantástico y original juego de estrategia en tiempo real que aún a día de hoy conserva intacto el encanto con el que aterrizó en el mercado en el ya lejano 1997. Y si no nos creéis seguid leyendo, porque muy pronto vosotros también caeréis rendidos a los encantos de este auténtico clásico en el que -¡por fin!- los malos son los que llevan la voz cantante.




LA HISTORIA DETRÁS DEL MITO


Fecha de lanzamiento: 11 de agosto de 1997
Plataformas: PC
Género: Estrategia en tiempo real
Desarrollador: Bullfrog Productions
Personal clave en su producción: Peter Molyneux, Simon Carter y Mark Healey
Motor gráfico: Versión modificada del Magic Carpet Engine


Desde sus orígenes, Bullfrog Productions fue conocida por su gran capacidad innovadora al ofrecer constantemente experiencias de juego originales que se alejaban por completo de los estándares que reinaban por aquel entonces. Y uno de sus mayores logros fue, precisamente, el de crear en 1989 el género de los God Game. Títulos de estrategia en los que encarnamos a una deidad o ser superior con la capacidad de influir en la vida de personajes a los que, sin embargo, no controlamos directamente. Son nuestros actos, las decisiones que tomamos a lo largo de la partida, los que determinan su forma de actuar en un mundo virtual gestionado por una avanzada inteligencia artificial. Algo, huelga decirlo, revolucionario por aquel entonces.


Fue el legendario Populous el primer videojuego en mostrarnos las enormes posibilidades jugables de este subgénero, poniéndonos al frente de una aldea de primitivos muy religiosos a los que debíamos apoyar en su lucha contra otras divinidades. En este caso, construyendo edificios y reclutando tropas como en cualquier otro juego de estrategia; pero también con los milagros propios de un Dios capaz de cambiar con sus actos el rumbo de los acontecimientos. Todo ello teniendo en cuenta, como decíamos, que las tropas bajo nuestro mando se regían por sus propias leyes, teniendo muy poquito control directo sobre sus acciones. Aspecto jugable que Bullfrog explotó con enorme talento creativo en una gran variedad de videojuegos.


Y lógicamente, Dungeon Keeper no fue una excepción. Porque este original juego de estrategia en tiempo real publicado en 1997 nos hizo sentir de verdad como auténticos Señores del Mal, dándonos total control sobre una oscura y maloliente mazmorra, ¡nuestra mazmorra!, poblada de criaturas nada amistosas a las que debíamos alimentar, cuidar y entrenar para que siempre estuvieran listas y dispuestas a dar su vida por nosotros. Y esto fue tan condenadamente divertido, que aún ahora, casi 20 años después de su nacimiento, todavía guardamos un especial cariño por este magnífico juego de estrategia.



Llegó la hora de hacer el Mal



Chicos buenos, chicos buenos... ¡que nos dejen hacer el mal por un momento! Aunque exagerado, algo así debió pasar por la cabeza de Peter Molyneux y su equipo de desarrollo al apostar por un videojuego de las características de Dungeon Keeper. Y es que más allá de lo puramente estético y argumental, esta obra de verdad nos ofrecía la oportunidad de convertirnos, literalmente, en auténticos canallas sin escrúpulos... por decirlo de forma educada. ¿Torturar a los enemigos? ¡Menudo gustazo! ¿Dejarles morir de hambre en una prisión? ¡Eso eso, que así aprenderán a no meterse con nosotros! ¿Fomentar el uso de magia negra? ¿Los sacrificios rituales? ¡Claro! ¿¡Por qué no!?


Con el objetivo de formar el ejército de criaturas malignas más poderoso del submundo para así conquistar la superficie terrestre, Dungeon Keeper dejaba en nuestras manos la construcción y gestión de una gran mazmorra con todo lo que ello implicaba, que no era poca cosa. Y es que aparte de luchar contra otros Señores del Mal o defender nuestros dominios de los héroes y caballeros petulantes que no cesaban en su empeño por "salvar" el mundo, también se exigía de nosotros una gran capacidad para gestionar adecuadamente el estilo de vida y de nuestras criaturas. Seres que, como en el resto de God Games, pululaban libremente por la mazmorra siguiendo única y exclusivamente sus propios intereses. Hacerlos felices significaba, por tanto, tener a soldados eficientes y muy voluntariosos.



Lo mejor de Dungeon Keeper


• Su retorcido y cruel sentido del humor. ¡Qué gustazo da ser por un rato el malo malísimo!
• Gran variedad de criaturas a las que mantener con vida en la mazmorra.
• Original puesta en escena.
• Sorprendente variedad de opciones de juego: construcciones, conjuros, trampas...
• Mantener la paz en nuestros dominios. ¡Muchas criaturas se odian entre sí!
• Divertido multijugador para cuatro usuarios.




DISECCIÓN E INFLUENCIAS


Caracterizado por ser uno de los estudios de desarrollo más inconformistas de la industria al buscar siempre la forma de sorprender a sus seguidores con nuevas licencias creativas, el equipo de Bullfrog lo tenía muy claro cuando se embarcó en el desarrollo de Dungeon Keeper. Debía ser un God Game, por supuesto que sí, pero original y rompedor a todos los niveles. Y casi 20 años después de su nacimiento podemos decir sin temor a equivocarnos que superaron con creces su objetivo.


Y es que muy poquitos juegos de estrategia han alcanzado las cotas de calidad y complejidad jugable de esta obra, que no solo brilla con luz propia en lo tocante a la construcción y gestión de nuestra mazmorra. Porque si bien es verdad nos encanta el notable grado de libertad que se nos concede para crear una guarida propia de los peores villanos de la historia, lo que verdaderamente hace único a este título son sus criaturas, y más concretamente el cómo se comportan dentro de este oscuro entorno de juego gracias a la avanzada inteligencia artificial con la que se les dotó de vida.


Porque estamos, repetimos, ante un God Game; lo que significa que estos seres pulularán libremente por nuestra guarida actuando según su propia voluntad. ¡No son nuestros siervos! Más bien, empleados que necesitan ser felices para cumplir a rajatabla nuestras órdenes. Y eso implica tenerlos bien alimentados, darles un sueldo, mantenerlos entretenidos y siempre descansados. Pero aparte, también debemos tener en cuenta otros aspectos mucho más profundos que son, precisamente, los que hacen de Dungeon Keeper un título tan especial. Y es que se tienen en cuenta hasta los piques entre distintas especies, que cada vez que se vean las caras se enzarzarán en una disputa que solo podremos cortar con un buen tortazo. Que para algo somos los jefes, ¡y además malvados!


A la variedad de criaturas a nuestra disposición, y la complejidad inherente de satisfacer las necesidades de todas ellas sin crear disputas innecesarias en la mazmorra, debemos sumar también las propias habilidades especiales de nuestro Guardián. Un ente todopoderoso con la capacidad de usar ciertos conjuros, entre ellos el de la posesión, que debe velar por la seguridad de su mazmorra instalando trampas, puertas y demás objetos defensivos. Opciones y más opciones que denotan, como decíamos, la gran profundidad jugable que atesora el programa de Bullfrog.



El legado de Dungeon Keeper


Tomando como base los fundamentos jugables de los God Game, Dungeon Keeper supuso en cierto modo toda una revolución en el género de la estrategia en tiempo real por su original ambientación y profundidad jugable. Aspectos que le granjearon gran reconocimiento internacional y la oportunidad de seguir haciendo historia con una secuela, desarrollada en este caso sin el apoyo de Peter Molyneux, pero que aún así mantuvo intactas las altas cotas de calidad del original, añadiendo a la fórmula nuevas opciones de juego y un mayor número de criaturas.


Desgraciadamente, tras Dungeon Keeper 2 los God Game pasaron a un muy segundo plano con escasos representantes del género, aunque la mayoría de ellos de gran calidad. Resulta imposible no destacar en este punto obras como el innovador Black & White y su secuela, o el divertidísimo Evil Genius, que adaptó la fórmula Dungeon Keeper a la guarida de un malvado súper villano al más puro estilo de las películas setenteras de James Bond. Pocos videojuegos de su estilo, pero como decíamos, de gran calidad.


Tampoco podemos obviar que durante un tiempo se trabajó oficialmente en el desarrollo de Dungeon Keeper 3, aunque finalmente Electronic Arts decidió cancelar el proyecto, poniendo así fin a las esperanzas de futuro de un estudio con la veteranía de Bullfrog. Su legado, sin embargo, se mantiene intacto en el corazón de miles de aficionados, que recientemente han demostrado sus ansias por disfrutar de un nuevo videojuego al más puro estilo Dungeon Keeper financiando el desarrollo de War for the Overworld; la secuela espiritual de este clásico que promete traer de vuelta, y por todo lo alto, al género de los God Game.



¿Sabías qué?


• El puntero del ratón representaba la mano del Señor de la Mazmorra. En Black & White, Peter Molyneux también usó este recurso para mostrar la mano de Dios.


• War for the Overworld fue el nombre con el que iba a estrenarse el cancelado Dungeon Keeper 3.


• Título aprovechado por Subterranean Games para desarrollar, con el apoyo económico de los aficionados, la secuela espiritual del clásico Dungeon Keeper.




¿CÓMO JUGAR A DUNGEON KEEPER HOY?


El creciente éxito de una plataforma de distribución digital como GoG.com permite disfrutar fácilmente de obras como este Dungeon Keeper, que de otro modo sería prácticamente imposible encontrar en las tiendas dada su veteranía y la ausencia de re-ediciones en formato físico. Afortunadamente, como decíamos, todos aquellos interesados en probar el clásico de Bullfrog pueden hacerlo gracias al trabajo de adaptación que se ha llevado a cabo para que este título de estrategia funcione en los últimos sistemas operativos de Windows (XP, Vista, 7 y 8), así como en Mac OS X.


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