Uno de los grandes retos de Dragon Ball como licencia en el mundo de los videojuegos ha sido mantener su vigencia y una cadencia constante de lanzamientos, pese a partir de una historia que concluyó hace décadas; es cierto que Super está paliando esta sensación, pero la complicada relación entre su anime y su manga tampoco ayudan. El primigenio Dragon Ball Online, y su posterior reflejo en la marca Dragon Ball Xenoverse, parecían tener la respuesta a este dilema.
Dragon Ball Xenoverse 2 se ha convertido, por méritos propios, en uno de los títulos más destacados y exitosos de la historia de la licencia. Tras su lanzamiento en 2016, ha recibido contenido de forma constante, sobreviviendo casi como un juego como servicio a lanzamientos tan potentes como Kakarot o Sparking Zero. Su apuesta por el online, la personalización y por una historia que cambia las tramas que nos han acompañado toda una vida, añadiendo nuevos escenarios y conflictos dignos del fanfic más puro, le han hecho ganarse un hueco en el corazón de millones de jugadores.
Por ello, el anuncio de Dragon Ball Xenoverse 3, apodado en inicio Project Age 1000, ha supuesto una revolución entre los aficionados. Hace unos días, pudimos presenciar una demo hands-off en la que vimos los primeros detalles jugables del título, incluidos algunos combates y cómo ha evolucionado su concepto. Aunque aún tiene mucho desarrollo por delante, Dragon Ball Xenoverse 3 apunta claramente a convertirse en el juego soñado por muchos fans, así como el proyecto más ambicioso jamás creado para la marca.
Apuntando a su forma final
Para aquellos ajenos a la marca Xenoverse, ¿por qué deberíais estar tan emocionados como nosotros con este anuncio? Xenoverse es una saga de videojuegos donde el jugador, creando su propio personaje, acompañaba a los Patrulleros del Tiempo para proteger la historia de Dragon Ball. Pasábamos de revivir los mismos sucesos de siempre, a intentar que los villanos no los alterasen… aunque, por supuesto, siempre terminábamos viviendo nuevas situaciones que daban frescura a la licencia.
Dragon Ball Xenoverse 3 tendrá lugar más de 200 años después de la derrota de Majin Bu
Más allá de lo interesante y satisfactoria que resultaba la trama global del juego, Xenoverse apostaba por un componente de personalización inédito hasta la fecha, pudiendo crear protagonistas propios de distintas razas, e incluso hacer que mejoraran sus atributos y aprendieran ataques directamente de nuestros héroes favoritos. Todo ello, sumado a un acercamiento online que favorecía la cooperación, incluyendo incluso raids y eventos estacionales, le han hecho tener una amplia base de jugadores durante más de 10 años (además de vender más de 10 millones de unidades desde su lanzamiento).
Dragon Ball Xenoverse 3 es la nueva iteración de esta saga, ahora exclusivo de consolas de actual generación (la segunda entrega fue un título intergeneracional con PS4/Xbox 360), algo que también se nota mucho en el material que hemos visto. Masayuki Hirano, director de los dos anteriores títulos, además de productor de genialidades como Fusions, vuelve a estar al frente; se ha destacado mucho el concepto de "conexión", algo que se transmite desde su principal responsable, a aspectos como el gameplay o la propia historia de Toriyama. La demo mostrada se ha centrado sobre todo en la jugabilidad, pero también nos ha dejado muchas pistas sobre la trama. Como ya sabíamos, tendrá lugar en el año 1000 del mundo de Toriyama, más de 200 años después de la derrota de Majin Bu. Controlamos a una patrulla de guerreros bajo el mando de la Capsule Corporation, con una Bulma que sigue estando presente, como ya pudimos ver en el tráiler del anuncio.
La demo comenzaba con un personaje previamente creado con el editor, con una terrícola. Desde el inicio, podemos ver lo mucho que Dragon Ball Xenoverse 3 va a apostar por su potente narrativa. Empezamos en una habitación destartalada de la Capsule Corporation, donde terminaba el último tráiler que pudimos ver del juego, en la que el protagonista tropezaba con Bulma; formamos parte del Escuadrón Gran Saiyaman, aunque en este punto aún no hemos visto a más miembros. Sus responsables nos han dicho que esta habitación será nuestra guarida, done podremos personalizar el aspecto de nuestro avatar, entre otras muchas cosas.
Lo primero que llama la atención es la perspectiva: en vez de una cámara en tercera persona alejada, encontramos una cámara al hombro cercana, propia de otro tipo de juegos, como los recientes God of War. Hasta ahora, los Xenoverse habían adoptado una cámara mucho más alejada, ya que el protagonista se desplazaba a gran velocidad por un hub poco detallado; sin embargo, esta habitación estaba repleta de detalles en los que detenerse: libros o una nave individual como la que usaban los saiyans destacaban entre el desorden, pero daba la sensación de que podíamos detenernos a explorar más elementos.
Salimos por la puerta, y llegamos a un distribuidor, parecido a un complejo de oficinas. Fuera, nos estaban esperando en distintos puntos Trunks del Futuro en su versión Z y Vegeta de la saga de los saiyans. De esta forma, se confirma que, a pesar de estar en el año 1000 (y de no contar, en principio, con los servicios de los Patrulleros del Tiempo), seguiremos pudiendo interactuar con personajes icónicos de la marca en distintas versiones. Una vez más, no han querido entrar en muchos detalles al respecto, pero sí han confirmado que podremos reconstruir los pasos de Goku y compañía, a la vez que construir nuestra propia historia. Aún se desconoce si será en forma del legado que han dejado en este nuevo mundo, o de una forma más directa; hay personajes, como Gamma 1, que participan activamente en la trama, y si se confirman los viajes en el tiempo, ¡puede pasar de todo!
Aunque los entornos son muchos más detallados, y esta nueva perspectiva aporta una sensación de escala que le sienta genial, la movilidad va a seguir siendo en apariencia la misma. La protagonista saltó desde lo alto del edificio hasta llegar al recibidor sin problemas y, una vez salimos a West City, continuaron las sorpresas. La ciudad ultra-tecnológica que se desplegó ante nosotros era, sencillamente, impresionante. Edificios imponentes, corrientes enormes de vehículos voladores, NPCs hablando por la calle… este va a ser el nuevo lobby central del juego. Un entorno lleno de vida y movimiento en el que, aunque aún no hemos podido verlo desde el aire, se desplegarán los diferentes jugadores y personajes del título; este apartado supone una evolución gigantesca con respecto a Xenoverse 2. Una vez más, la cámara ayudaba a aumentar la espectacularidad de la ciudad, haciéndonos sentir realmente pequeños.
Uniendo pasado y futuro
Después, llegó el momento de comenzar una misión. Manejando a esta terrícola, y con otros tres compañeros, la demo se adentró en un nivel helado, con cuevas y enromes formaciones de hielo por doquier que podíamos usar como coberturas. Desde el inicio, vemos grandes diferencias con Xenoverse 2, no solo en el HUD, sino en las posibilidades jugables. Aunque seguimos teniendo un movimiento especial asociado a cada botón del pad, se han añadido unas habilidades llamadas Soul Assist. En la práctica, son ataques que nos permiten invocar a un personaje de Dragon Ball para realizar una habilidad conjunta; por ejemplo, pudimos ver cómo la terrícola hacía un Cañón Galick doble junto al Vegeta de la saga saiyan. La cámara mantiene la perspectiva tradicional de la saga, y el movimiento sigue siendo vertiginoso y ágil. Hay mucha más presencia de números e indicadores, especialmente en los ataques y al romper la barra de ki del rival (algo que, por lo que nos dijeron, será fundamental), muy parecido a lo visto y jugado en Dragon Ball Z: Kakarot.
Hay elementos de muchos de los juegos de Dragon Ball de los últimos años, no solo de Xenoverse
De hecho, el manejo de la barra de ki será fundamental tanto para ataque como para defensa, con mucha más presencia que en la anterior entrega; incluso los ataques especiales pueden llevar asociados efectos pasivos que afectan a estas barras, tanto de los enemigos como las propias. También parece que habrá una mayor variedad de habilidades, como una que permitía reducir los tiempos de enfriamiento de los especiales. En cuanto a los combos, parecían funcionar de una forma muy similar a la de Xenoverse 2, aunque también se apreciaban algunos cambios.
Para empezar, hay mayor número de animaciones en los ataques. Xenoverse siempre se ha caracterizado por dar mucha libertad al jugador para combinar sus golpes y movimientos especiales para crear combos únicos, y parece que es un aspecto que se va a potenciar; el aumento de la velocidad de los combates y de los teletransportes nos han sorprendido mucho, especialmente por lo fluido que parecía a la hora de enlazar acciones. Si bien parece que en el manejo no va a cambiar demasiado, sí que se han aumentado las posibilidades en todos los aspectos.
Incluso a la hora de lanzar ciertas habilidades hay cambios sorprendentes. Por ejemplo, en un punto de la misión, la pantalla se llenó con alrededor de 15 enemigos; en ese momento, el personaje lanzó su ataque definitivo, un gigantesco Super Kame Hame Ha. Mientras lo cargaba, podía controlar hacia dónde iba a dispararlo y, al apuntar al grupo de enemigos, lo diezmó por completo con un único ataque. Esto también nos da pistas de lo mucho que ha aumentado la escala del juego para, una vez más, acercarlo a productos más actuales como Kakarot, que contaba con escenas muy similares. Por cierto, estos enemigos inferiores también mostraban ya diferencias con los que ya conocíamos; no solo enfrentamos masillas típicos del ejército de Freezer, sino también robots muy similares a los de la Red Ribbon, por lo que puede que formen parte de las nuevas amenazas de este mundo.
La misión consistió en avanzar de forma lineal por pequeñas salas con enemigos para, al final, enfrentarnos al Broly de Super en su forma final. Una vez más, pudimos comprobar cómo ha aumentado la espectacularidad del juego en la representación de los ataques. Broly era capaz de llenar la pantalla de proyectiles de energía verdes en un segundo, de los cuales podíamos protegernos usando coberturas del entorno.
En este punto, se nos reveló una de las habilidades de despertar del terrícola: como parte de los Soul Assist, el terrícola tenía la posibilidad de, durante unos segundos, transformarse por completo en un personaje de Dragon Ball; en este caso, se convirtió en el Trunks que habíamos visto en la primera sección. Aquí pudimos comprobar cómo se han rediseñado por completo los sets de movimientos de personajes ya existentes, para adaptarlos a esta nueva velocidad. Ver luchar a Trunks contra Broly era un auténtico espectáculo que, pese a contar con tantos personajes lanzando sus mejores golpes de forma simultánea, no se resintió en ningún momento. Esta novedad, que puede recordarnos perfectamente a una de las mecánicas principales de Dragon Ball: The Breakers, habla mucho de cómo están poniendo en este juego todo lo aprendido durante estos diez años.
Como colofón final, pudimos ver parte de esta misma misión, pero manejando a Bret, el saiyan de pelo gris que apareció en el primer tráiler de Project Age 1000. Nos mostraron cómo, a diferencia de la terrícola, su habilidad de despertar era la transformación en Super Saiyan, no solo cambiaba su set de movimientos y aumentaba su fuerza (haciendo alusión a que aquí habría también cierta capacidad de personalización), sino que también pudimos ver cómo aumentaba su poder hasta el Super Saiyan 3. Una cosa que nos escamó fue ver que esta transformación parecía contar con límite de tiempo, pero habrá que ver en la versión final si era algo únicamente ligado a esta habilidad o personaje en concreto. Este pequeño vistazo a la transformación nos deja ver que las demandas de los usuarios han sido escuchadas, y el pelo de los personajes creados cambiará con las transformaciones; en Xenoverse 2 solo cambiaba de color, y daba un aspecto muy descuidado.
Si además hacemos caso a los últimos datos aportados por la publicación nipona V-Jump, veremos que hay otros aspectos del combate que prometen dar mucho juego, como la posibilidad de personalizar los movimientos de nuestro personaje creado con los de luchadores ya existentes. De hecho, en la captura se da a entender que, en mitad del combate, se podría cambiar entre estilos, algo que daría una variedad inmensa a los combos de creación propia.
A pesar de lo bien que lucía Dragon Ball Xenoverse 3, también nos dio la sensación de que aún le quedaba mucho tiempo de desarrollo. El HUD durante los combates, con los números y textos, aún lucía poco estético, y la nueva cámara más cercana también dio ciertos problemillas en algunos puntos del nivel durante la batalla; los modelados de los personajes, aunque contaban con unos diseños muy superiores a los de Xenoverse 2, también parecían tener aún margen de mejora. Sin embargo, son aspectos totalmente comprensibles en una demo de este tipo que, en ningún caso, opacan la ambición y el mimo que destila este proyecto.
Dragon Ball Xenoverse 3 apunta a convertirse en una experiencia histórica para la marca, gracias a su capacidad para mezclar un nuevo acercamiento a su universo, con el cariño reverencial al pasado de Toriyama. No solo eso, sino que también tiene muchos elementos que indican que puede ser la culminación jugable de la marca, al mezclar elementos de The Breakers, Kakarot y los otros Xenoverse; si terminan añadiendo aspectos de Sparking Zero, como la destrucción de entornos y ropa, podemos estar ante el mayor hito de la licencia dentro del ámbito de los videojuegos. Por el momento, solo nos queda soñar, y con esta simple demostración Dragon Ball Xenoverse 3 nos ha dado muchos motivos para ello.
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