Sin ningún margen de discusión, Akira Toriyama se convirtió por derecho propio en el mangaka de mayor éxito de la historia. En ningún momento pretendo poner en duda el alcance y trascendencia de otros hitos del manga como Naruto, One Piece o Shingeki no Kyojin, por poner solo unos ejemplos, pero es evidente que ningún otro cómic japonés ha calado tanto, y a tantas generaciones diferentes, como Dragon Ball. El trabajo de Toriyama es conocido en todo el mundo: ha vendido cientos de millones de volúmenes y siguen publicándose, treinta y cinco años más tarde, nuevas colecciones, cartas y videojuegos con Goku como protagonista. Lo que ya no es tan conocido es su trabajo como diseñador de personajes. Durante los años 80 y 90, Toriyama fue uno de los diseñadores más reclamados de la industria del videojuego japonés. De su pluma surgieron los protagonistas, e incluso algún diseño mecánico, de algunos de los títulos más importantes de todos los tiempos. Aunque, por desgracia, en muchas ocasiones esta autoría ha sido totalmente ignorada fuera de Japón.
Durante los años 80 y 90, Toriyama fue uno de los diseñadores más reclamados de la industria del videojuego japonés
El primer videojuego en el que participó Toriyama, del que tengamos constancia, fue uno de los muchos títulos basados en su obra. Fue en 1986 cuando Toriyama colaboró personalmente con TOSE Software y Bandai en el desarrollo de Dragon Ball: Shenron no Nazo para Famicom. Un título, el segundo videojuego jamás desarrollado basado en la serie, que pese a empezar reproduciendo los capítulos de la primera saga del manga, en su mayoría contaba una historia completamente original. El némesis del juego era el ejército MB (posiblemente basado en el Red Ribbon Army, cuyo arco argumental justo acababa de terminar en Japón), cuyos principales caudillos fueron diseñados por el propio Toriyama.
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Akira Toriyama y los videojuegos
El autor no volvería a colaborar en un videojuego de la saga Dragon Ball hasta casi una década más tarde, en Dragon Ball Z: V.R.V.S., un título en el que Goku y compañía combaten a un nuevo enemigo llamado Majin Ozotto, que las malas lenguas siempre afirmaron que no era más que un calco de uno de los diseños de Cell desechados por Toriyama. Sin embargo, la colaboración más sonada de Toriyama en un videojuego, por lo menos durante aquellos años de esplendor de la serie, fue en el arcade desarrollado por Banpresto en 1993. El autor diseñó, no un personaje del juego, sino el mueble de su recreativa, el cual reproducía uno de sus estrafalarios diseños robóticos.
Es curioso que, pese a la cantidad de videojuegos que han sido desarrollados con Goku y compañía como protagonistas, el autor solo colaborase en el diseño de unos pocos. No ha sido hasta esta última década cuando el mangaka ha sido más prolífico en este sentido, diseñando, por ejemplo, a la Androide 21 en Dragon Ball Fighter Z, a Shallot en Dragon Ball Legends o a Bonyu en Dragon Ball Z: Kakarot.
Así nació Dragon Quest, una de las sagas más importantes del género en Japón, que, efectivamente, ha contado con diseños de Akira Toriyama en todas sus entregas. Como el plan incluía convertir Dragon Quest en una franquicia transmedia, Torishima era uno de los principales interesados en que el proyecto llegase lejos, por lo que engañó a todas las partes implicadas para que su reconocido pupilo se encargase de aquella labor. Así lo explicó el mismo Yuji Horii.
"Es una anécdota bastante graciosa, pero antes de trabajar juntos había oído que Toriyama-san siempre había querido trabajar en los videojuegos. Más tarde, cuando le pregunté acerca del tema, dijo que no recordaba haber dicho eso. Resultó ser Torishima-san, el editor, buscando una nueva forma de motivar a sus artistas. Así que todo fue obra de él". - Yuji Horii, creador de Dragon Quest.
Desde entonces, Toriyama ha diseñado los principales personajes y monstruos de todas las entregas de la serie Dragon Quest, e incluso de buena parte de sus spin-offs. Tal ha sido su influencia que nadie es capaz de imaginar una nueva entrega de la serie sin los diseños de este autor, pese a que ha asegurado en infinidad de ocasiones que está retirado y ha perdido la práctica dibujando. Par alegría de sus seguidores, incluso el futuro Dragon Quest XII del que aún no tenemos detalles, contará con los diseños del maestro Toriyama, lo que sin duda es el mejor regalo que podía habernos dejado el mangaka tras su triste fallecimiento.
Más allá de Dragon Quest
El mayor hito de la carrera de Toriyama en la industria del videojuego, sin embargo, no ha sido ninguna de las entregas de Dragon Quest, sino su trabajo en Chrono Trigger, considerado todavía a día de hoy como uno de los mejores RPG de toda la historia. La fama de su equipo de desarrollo, que incluyó también a Yuji Horii y a Hirobonu Sakaguchi, creador de Final Fantasy, era tal que en Japón los bautizaron como el Dream Team. La leyenda afirma que el proyecto nació en un viaje de avión de estos tres creadores a Estados Unidos, quienes ocuparon todas aquellas horas en imaginar su proyecto soñado. Los diseños del juego, cuya factura Toriyama es más que evidente, han pasado ya a la historia, aunque según los testimonios de la época el autor no se limitó a dibujar a sus protagonistas y nada más, sino que muchos aspectos del juego nacieron fruto de sus ideas.
Un año más tarde Toriyama se encargó de delinear a todos los personajes del juego de lucha Tobal No. 1, así como también los de su secuela. Ambos juegos pasaron sin pena ni gloria por el catálogo de PlayStation, pero lo más fascinante es que el primero de ellos, como enemigo final secreto, incluía a Tori, el robot con el que el autor se caricaturizó a sí mismo durante años. Una caricatura también incluida, muchísimos años más tarde, en Blue Dragon: Awakened Shadow para Nintendo DS. Y es que cuando Sakaguchi capitaneó, en la primera década de los 2000, el que siempre defendió como sucesor espiritual de Chrono Trigger, éste consiguió convencer a Toriyama para que abandonase su peculiar retiro y delinease también el universo del Blue Dragon original. Dada la temática del juego, en el que destacaban dragones de llamativas formas, sin duda el dibujante se sintió como pez en el agua.
Es conocido que, de manera puntual, Toriyama ha realizado pequeñas colaboraciones en otros videojuegos, pero estos serían a grandes rasgos los más populares. El autor demostró un perfil tan creativo, que fueron muchos quienes se interesaron por contar con él en plantilla, además del enorme reclamo que suponía poder sumergirse en un mundo ideado por el creador de Dragon Ball. Otros, paralelamente, le criticaron por los notables parecidos de algunos diseños con los de otras de sus obras, pero en cualquier caso el trabajo de Toriyama siempre ha supuesto un revulsivo en todos los proyectos en los que ha colaborado. El autor nos dejó hace ahora más de dos años. Hasta ese momento, suyos fueron siempre los diseños de todos los Dragon Quest. A las puertas de ver por fin su nuevo JRPG, será el último gran regalo con el que Toriyama vuelva a conquistar el corazón de sus fans.
Imagen de portada | THE MAINICHI SHIMBUN/AFLO, vía Japan.gov
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