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Ganaba 50.000 dólares al día y aún así acabó con el juego que lo había hecho millonario. "Ha arruinado mi vida sencilla. Así que ahora lo odio"

Ganaba 50.000 dólares al día y aún así acabó con el juego que lo había hecho millonario. "Ha arruinado mi vida sencilla. Así que ahora lo odio"

Dong Nguyen creó un título para dispositivos móviles que llamó la atención del planeta hace más de una década

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Qué fue del creador de Flappy Bird, un juego tan popular y adictivo que llegó a ser un problema
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Sergio Bustos

Colaborador
  • Adaptado por:

  • Brenda Giacconi

A menos que vivieses en una cueva o no estuvieses familiarizado con los videojuegos todavía, seguramente recuerdes la existencia de Flappy Bird, un título para dispositivos móviles que gozó un éxito tremendo durante unos cuantos meses después de su lanzamiento en mayo de 2013. Hoy queremos recordar sus orígenes, qué ha sido de él y por qué desapareció de nuestras vidas pese a haberse convertido en uno de esos fenómenos atípicos que surgen cada cierto tiempo en la industria.

Flappy Bird

Para contarte esta historia hay que empezar por conocer a los protagonistas de la misma. El principal responsable de ella es Dong Nguyen, un programador y artista vietnamita que es el autor de Flappy Bird (llamado Flap Flap originalmente). Él y solo él tiene la culpa de haber creado uno de los juegos que, siendo tan simples, se convirtieron en uno de los más adictivos que se han disfrutado en iOS y Android.

Flappy Bird nos proponía manejar en scroll lateral a un hierático pájaro amarillo con una mecánica muy básica pero una dificultad elevada. Con un solo dedo dábamos toques en la pantalla táctil de nuestro smartphone y hacíamos que esta ave se elevara un poco con su aleteo para después volver a caer. ¿El objetivo? Pasar entre unas enormes (y familiares) tuberías hacia las que avanzábamos sin hacer contacto con ellas, añadiéndose un punto al marcador por cada obstáculo que salvábamos.

Con este punto de partida y sin mayor profundidad aparente, el juego se colocó a principios de 2014 como la opción más descargada de la App Store y la Play Store. Esto se debía principalmente a que se trataba de un juego de acceso gratuito, pero Flappy Bird contenía publicidad que se nos mostraba a menudo cuando moríamos; lo que había sido ideado como un sistema de monetización más para sacar rentabilidad al juego se convirtió en una pesadilla para su creador, que se vio absolutamente superado por la situación.

Flappy Bird

La polémica que rodeó a Flappy Bird

El videojuego generaba dinero a espuertas, pero esa no era la principal preocupación de Nguyen. Sí, el juego le hacía extremadamente rico, recibiendo concretamente unos 50.000 dólares al día entre las dos plataformas en las que estaba disponible, según la información que publicó The Verge allá por 2014. Pero había algo más que le impedía dormir: la adicción que generaba, que llegó en ciertos casos a niveles enfermizos.

La conciencia pesaba tanto que decidió tomar cartas en el asunto y acabó retirando el juego de las tiendas por el bien de su salud mental. "Flappy Bird había sido diseñado para jugar unos pocos minutos cuando estás relajado", comentó Dong Nguyen en una entrevista con Forbes. "Pero pasó a convertirse en un producto adictivo. Creo que se ha convertido en un problema y, para resolverlo, lo mejor es acabar con Flappy Bird. Se ha ido para siempre".

El programador vietnamita seguía recibiendo ingresos de parte de quienes lo tenían descargado en sus dispositivos, ya que se les seguía mostrando publicidad a aquellos usuarios, pero no pudo soportar el hecho de estar creando un sentimiento de adicción a cada vez más jugadores, con algunos de ellos escribiéndole correos electrónicos donde equiparaban su grado de adicción con el de algunas drogas. Además, otros creadores le acusaron de utilizar bots para aumentar las reseñas y varios usuarios le insultaban por la dificultad del juego.

"Quería crear un juego que se pudiera disfrutar diez minutos en el metro relajadamente, no un monstruo al que dedicar horas y horas", dijo Nguyen en otra ocasión. "Puedo denominar a Flappy Bird como un éxito propio. Pero también ha arruinado mi simple vida. Así que ahora lo odio", escribía en un mensaje publicado en su perfil personal de Twitter (ahora X).

A partir de la retirada del juego llevada a cabo el día 10 de febrero de 2014, surgieron multitud de clones de Flappy Bird tanto en la App Store como en la Play Store, e incluso algunos demostraron lo sencillo que era programar el juego al hacerlo funcionar con menos de 20 líneas de código, una prueba más de que a veces solo hay que dar con la tecla y saber ejecutar una buena idea.

Su impacto fue tal que vimos multitud de referencias al juego en diferentes ámbitos. La organización sin ánimo de lucro Code.org, que ofrece educación en ciencias de la computación, impartió un conjunto de lecciones que permitían a los estudiantes crear su propio Flappy Bird, e incluso Google no se olvidó de él en los años posteriores. La versión Lollipop de Android incluía un easter egg en forma de un juego similar que los usuarios podían utilizar, con piruletas en vez de tuberías y el robot de Android sustituyendo al pájaro, y uno de los Doodles del año ponía al juego junto a otros fenómenos de 2014 como la Copa del Mundo de fútbol o el Ice Bucket Challenge.

Flappy Bird

Flappy Bird y su reaparición como juego basado en la blockchain

Si bien es cierto que Nguyen se ha mantenido alejado de las redes sociales, ni eso le ha librado de polémicas subsiguientes relacionadas con Flappy Bird. En 2024, el juego volvió a estar en boca de todos con un inesperado regreso que rápidamente estuvo envuelto en una gran controversia. Básicamente, un grupo de fans que decía haber establecido la 'Flappy Bird Foundation' anunció que, tras adquirir los derechos de marca oficiales de Gametech Holdings LLC, habían allanado el terreno para devolver la app a las tiendas virtuales.

Resumiéndolo rápidamente, la Flappy Bird Foundation había preparado varios modos de juegos, un battle royale para 99 jugadores y más novedades; lo que vendría acompañado, cómo no, con cosméticos para cambiar el aspecto original del pájaro protagonista. Sin embargo, los usuarios no tardaron en descubrir a través de la web oficial del proyecto que esta nueva versión de Flappy Bird se vinculaba con la tecnología blockchain y las criptomonedas. Diseñado para operar en Solana, una plataforma dedicada a la cadena de bloques, la idea era establecer una experiencia Web 3.0 en la que los jugadores podrían "construir, crear, jugar y apostar para ser dueños" de ciertos activos del juego. Y lo más importante de todo es que Nguyen no tenía ni idea de todo esto.

Nguyen Haz click en la imagen para ver la publicación original de Dong Nguyen en X.

En otras palabras, el creador original de Flappy Bird no participaba de ninguna manera en el proyecto; lo que provocó que los usuarios observaran el proyecto con cierta sospecha. Adicionalmente, se descubrió que Gametech Holdings LLC se apropió de la marca registrada de Flappy Bird debido a su inactividad y decidió relanzar la aplicación sin el consentimiento de Nguyen. Pero el desarrollador no se mantuvo al margen en esta nueva polémica, sino que salió a la palestra al ver que el proyecto del que había renegado durante tantos años salía nuevamente a la luz. Y sus palabras dejaron claro que no tenía nada que ver con el nuevo Flappy Bird. "No tengo ninguna relación con su juego. No vendí la licencia. Tampoco apoyo las criptomonedas", escribió en su perfil de X.

A su vez, los responsables de esta versión de Flappy Bird terminaron dejando atrás su faceta Web 3.0. A través de un nuevo sello denominado Flappy Bird Publishing, el juego resurgió una vez más en 2025 prometiendo que su sistema de monetización se basaría en la publicidad y las compras 'in-game'. Lo que, al final, se estableció como un particular giro de los acontecimientos.

En cuanto al creador, merece la pena destacar que Dong Nguyen continuó haciendo videojuegos, y de hecho presentó Swing Copters también para dispositivos móviles en agosto de 2017, confiando en que su popularidad y buen hacer como desarrollador sería suficiente para que el juego funcionase bien, pero sin llegar a los extremos de Flappy Bird. Lo logró. Ese mismo año nos presentó otro adictivo y desafiante título denominado Ninja Spinki Challenges, pero ya no toca las redes sociales (obviando, claro está, su intervención para desvincularse de la nueva versión de Flappy Bird), y ninguno de los proyectos similares de .Gears (nombre que le puso a su estudio) se acercó al fenómeno mundial que le llevó a la fama. Este se recuerda hasta nuestros días como uno de esos casos de éxito repentino que, sin quererlo ni beberlo, sorprenden a desarrolladores que solo quieren hacer videojuegos y seguir viviendo su vida de manera tranquila y sosegada, sin que un simple modelado en 2D de un pájaro amarillo que únicamente aletea le amargue la existencia.

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