Las tensiones laborales dentro de Rockstar Games siguen creciendo y, tras varios meses, vuelven al Parlamento británico. Mientras el estudio sigue trabajando en GTA 6 y encara uno de los periodos más importantes de su historia reciente, varios diputados escoceses han acusado públicamente a la compañía de obstaculizar una investigación relacionada con presuntas prácticas antisindicales, movimientos que el sindicato calificó como una maniobra de "union busting", es decir, una estrategia para debilitar la organización sindical dentro de la empresa.
Si recordáis, Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, anunció el pasado diciembre que investigaría a la compañía a raíz del despido de 34 trabajadores en Reino Unido y Canadá. Ahora, y tras más de cinco meses desde que se dio el "aprobado" para iniciar la investigación contra la compañía escocesa, el sindicato Independent Workers of Great Britain (IWGB) ha denunciado en el Parlamento británico que Rockstar habría evitado colaborar plenamente con las investigaciones abiertas sobre estos despidos.
Según defiende la IWGB, la compañía no ha entregado toda la documentación solicitada, ha rechazado compartir informes completos y habría negado a los empleados despedidos su derecho a apelar la decisión. En este contexto, uno de los diputados más críticos ha sido Chris Murray, miembro del Partido Laborista escocés, quien incluso llevó el caso ante el primer ministro británico para agilizar las pesquisas.
Ciertos diputados acusan a Rockstar de bloquear las investigaciones legales
Según Murray, algunos de los trabajadores afectados no solo perdieron su empleo, sino que también vieron afectada su estabilidad económica e incluso su derecho a permanecer en el país al perder el "patrocinio" de sus visados. El político aseguró además que Rockstar ha cambiado varias veces la justificación de los despidos durante el proceso, algo que considera especialmente preocupante y que, según él, obliga a la compañía a actuar "con transparencia y plena cooperación".
A Murray se sumaron otros diputados como Tracy Gilbert o Scott Arthur, quienes acusaron a Rockstar de responder con "silencio y puertas cerradas" ante las reclamaciones de empleados y representantes sindicales. Arthur, de hecho, recordó que visitó las oficinas de Rockstar el año pasado junto a otros parlamentarios y que entonces la directiva insistió en su compromiso con un trato "abierto, justo y transparente" hacia sus trabajadores. Sin embargo, según los testimonios recogidos durante la investigación, estos principios no se estarían reflejando en la práctica.
Por su parte, el presidente del sindicato IWGB, Alex Marshall, calificó la actitud de Rockstar durante los últimos meses como un caso de "bloqueo legal corporativo". Según el representante sindical, la compañía ha evitado reuniones presenciales y apenas ha respondido a las solicitudes formales de cooperación. Mientras tanto, Rockstar sigue sin pronunciarse públicamente sobre las acusaciones y el caso continúa bajo investigación en Reino Unido.
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