Todos tenemos alguna cosa que nos molesta mucho, muchísimo, en esto de jugar a videojuegos. A mí, lo que más me revienta es que me de por poner en redes sociales un comentario alabando la dirección de las escenas de vídeo de Metal Gear Solid V y algún listo me responda que sí, que vale, que muy bien pero que el juego no está terminado y por lo tanto no me puede gustar. A ver, ¿qué os pasa? ¿Todo bien en casa? No me molesta porque, en efecto, MGSV no esté rematado, sino porque cada vez que alguien repite esto dudo mucho que lo diga porque lo piense, sino porque es lo que supone que tiene que decir. Me explico.
Con la salida de cada videojuego, siempre hay un creador de contenido, algún listo o algún artículo que decide que un título no te puede gustar por alguna razón muy concreta. Metal Gear Solid V es un juegazo como la copa de un abedul. La forma de dirigir sus escenas de vídeo, cómo juega con la identidad de Venom Snake o la manera en la que evoluciona las mecánicas de sigilo de la saga son una maravilla. Ah, que echaron a Kojima porque se gastó más de 80 millones con el juego y no terminó las misiones finales, pues nada, ya tenemos que odiar el juego. ¡Estamos locos! Insisto, es un juegazo; y la mitad de los videojuegos que se publican también sufren dramas, recortes, y no nos llevamos las manos a la cabeza. Pero hoy en día, dices en redes que te flipa Metal Gear Solid V y te recuerdan lo mismo. ¡No está acabado! ¡No te puede gustar! ¡No tienes ni idea!
Y esto no solo sucede con Metal Gear Solid V. Di por ahí que te gusta Final Fantasy XV. También es un videojuego roto, ¿verdad? ¿También somos idiotas por amarlo? Parece que sí. Pues resulta que han salido más de uno y más de dos videojuegos profundamente inspirados por el estilo de Final Fantasy XV, por su sentido de la amistad, su elegancia o por sus ganas de innovar el JRPG, como el mismísimo Clair Obscur: Expedition 33 o Lost Soul Aside. Lo que quiero decir es que si estos videojuegos son capaces de provocar una inspiración tan fuerte, ¿no debería servirnos para dejar de cacarear que no le pueden gustar a nadie? Un creador de contenido te ha dicho que no te puede gustar, pero Expedition 33 que sí. ¿A quién le hacemos caso si hay que hacerle caso a alguien?
Dark Souls II
No sabemos disfrutar de los videojuegos
Y la lista continúa. A Metal Gear Solid V o Final Fantasy XV se le suman otros como Deadly Premonition o el mítico Dark Souls II, siempre presente en estas listas de malditos. Y eso que Dark Souls II es largo, está repleto de momentos impagables y es la base estética y formal de Elden Ring, ¡ah, pero sus cajas de impacto mimimí! Porque la gente se ríe mucho de Dark Souls II, pero Hidetaka Miyazaki le dio la codirección de Dark Souls III y de Elden Ring a Yui Tanimura, la mente tras la secuela. Por algo será. ¿Sabes tú ahora más que Miyazaki?
Mejor suerte corrió la saga NieR. Fácilmente se la podría añadir a esta lista, ya que tanto la saga Drakengard como el primer NieR son muy de su padre o de su madre, pero Yoko Taro se alió con Platinum Games para crear NieR: Autómata. Con él, los nomag y los muggle del mundo pudieron ver lo que otros ya habían percibido en el trabajo previo de Taro. ¿Pero en serio hace falta esto para poder disfrutar de los videojuegos?
Soy mega fan de que en cada cena de Navidad pongamos en la mesa el carnet de gamer, de que no nos cueste afirmar, ni lo más mínimo y ante nuestro cuñado, que los videojuegos son arte, ¿pero sabemos lo que es el arte? ¿Entendemos que los videojuegos son mucho más que productos que han de servir para algo? Quizás no. Porque en el momento en el que no entendemos que un videojuego es más que una mesa, que una tijera, que un batido de fresa o que un iPhone, estamos muertos.
Los videojuegos no son productos, y te pueden alucinar aunque sean imperfectos
Cuando alguien nos dice que un juego le ha flipado, y sabemos que ese juego ha tenido problemas o le han pasado cosas, nuestra respuesta debería ser pedirle a esa persona que nos hablará por qué le ha flipado. Porque el arte tiene una serie de intangibles que lo separan de un objeto, que convierten su análisis y su disfrute en una experiencia subjetiva y que no se puede reducir a que a esa mesa le falta una pata, a esa tijera una asidera o a ese batido de fresa más azúcar. Los videojuegos no son productos. Te pueden alucinar aunque sean imperfectos, a diferencia de un producto.
Metal Gear Solid 3
Os cuento todo esto porque 10 años después he vuelto a jugar a Metal Gear Solid V, y me parece un videojuego todavía más impresionante que en su día. Tiene problemas, claro, ¡pero cómo si tú no los tuvieras! Pero insistir en eso y solo ser capaces de hablar de sus partes inacabadas nos impiden centrarnos en lo importante. El juego conecta sus temas de una forma maravillosa. Me sigue alucinando cómo en Metal Gear Solid 3, la saga te explica que Naked Snake no deja de ser un niño abandonado, para luego, sensible tú por una madre que ya no está, MGS V te habla de los niños soldados. Snake los salva, pero luego aparece Paz en tu vida de nuevo. Y entiendes que la paz es una ilusión infantil que solo pueden permitirse los niños que han nacido en buena cuna. De esto hay mucho en el juego, como también hay muchísimo en Dark Souls II, Deadly Premonition, Final Fantasy XV o en ese juego que ahora tú estás pensando y del que siempre te da vergüenza hablar en redes sociales por miedo a que te funen.
Las quejas y los lloros nos impiden hablar de los temas importantes
Lo divertido de esto es que hay grandes casos de juegos rotos ampliamente criticados que luego han creado tendencia. Mítico es el caso de Demon's Souls. El jefe de desarrollo de Sony por aquel entonces dijo de él que era basura, que era un juego terriblemente malo. ¿Y qué ocurrió con los Souls pese a su crítica? ¿Le va bien o le va mal al género Souls-Like? Por fortuna, llegó un grupo de jugadores que generó una conversación positiva sobre el género, y el resto es historia. La moraleja de todo esto es que entendáis que los videojuegos son algo más que mesas a las que criticar porque les falta una pata.
Si nuestras conversaciones se reducen a que un videojuego es bueno o malo porque le falta un punto de un excel, jamás avanzaremos. Si de verdad crees que el videojuego es arte, no lo trates como un producto, sino como algo que puede atravesar el corazón de alguien aunque a ti no te haya dicho nada. Escucha menos el ruido a tu alrededor y dedícate más a escuchar lo que tú piensas. Te estás perdiendo grandes cosas.
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