Una reciente controversia ha reavivado el debate sobre los límites de la moderación de contenido en plataformas como Steam. Un mod del clásico Mount & Blade: Warband, creado por la comunidad y cargado de ideología política, fue retirado de Steam en junio, lo que llevó a muchos usuarios a preguntarse si Valve había impuesto una censura global a dicho contenido. Sin embargo, la empresa ha salido al paso para matizar su papel en este caso.
La polémica gira en torno a Gwangju Running Man, un mod que alteraba drásticamente la ambientación medieval del juego para trasladar su mundo a la Corea del Sur contemporánea. En concreto, representaba una visión revisionista del Levantamiento de Gwangju de 1980, una revuelta popular contra la dictadura militar que fue brutalmente reprimida por el gobierno. El mod, según medios coreanos como This Is Game, ofrecía una narrativa afín a sectores ultraconservadores, justificando la violencia estatal y desacreditando a las víctimas.
Valve sí prohibió su descarga en Mount & Blade: Warband, solo en Corea del Sur
Volviendo al papel de Valve en todo esto, inicialmente se informó que la compañía norteamericana había eliminado el mod a nivel mundial a petición del gobierno surcoreano. No obstante, los de Gabe Newell han aclarado a PC Gamer que solo bloquearon su distribución dentro de Corea del Sur por requerimiento de la Game Rating and Administration Committee, en cumplimiento de las leyes locales. Fue el propio autor del mod quien, semanas después, decidió retirarlo completamente del Steam Workshop tras la presión de los jugadores.
Este matiz es importante porque confirma que Valve mantiene su política general de intervención mínima, limitando la moderación de contenido a casos que infringen leyes, manipulan el sistema o generan atención negativa significativa. Ejemplos anteriores incluyen el retiro de juegos como Domina por mensajes de odio en 2022 o Active Shooter por comportamiento abusivo de su desarrollador, más que por el contenido en sí.
Gwangju Running Man
En el caso de Gwangju Running Man, el problema radica en el uso de un videojuego para reescribir hechos históricos delicados. El levantamiento de Gwangju se produjo tras la muerte del dictador Park Chung-hee, momento donde los coreanos vieron la luz al final del túnel y se encaminaban a una transición democrática, al menos hasta que el general Chun Doo Hwan dio un golpe de estado para postergar la imagen de Chung-hee.
Los militares a cargo del país establecieron una ley marcial tras las protestas de los ciudadanos contra el autoproclamado gobierno. Estas manifestaciones fueron particularmente masivas en Gwangju, donde se produjo la llamada "operación Splendid Holiday" por la cual se dio vía libre a las fuerzas militares para disparar, golpear y detener a cualquiera contrario a su visión. En total, el levantamiento se tradujo en hasta 2.300 personas muertas, convirtiéndose en una herida aún abierta en la memoria colectiva de Corea del Sur.
La visión presentada por el mod fue vista como insultante hacia los manifestantes y al pasado del país, así como una legitimación del régimen dictatorial, lo que generó fuertes reacciones en medios locales. Aunque el mod ya no está disponible en ninguna región, el caso deja abiertas preguntas sobre el papel de plataformas como Steam en la difusión de contenidos ideológicos extremos. ¿Hasta qué punto debe una empresa permitir este tipo de creaciones? Por ahora, Valve se mantiene en su postura habitual: solo interviene cuando la ley lo exige.
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