Arm es el motor silencioso que ya mueve móviles, tablets y muchos portátiles modernos. Muchos consideran que es el futuro porque consume menos energía y permite la existencia de equipos más delgados y con mejor batería. El mercado de PC también está girando hacia ARM, y el gaming no puede quedarse atrás en este sentido. En ese cambio de motor del x86 clásico hacia Arm, Microsoft está empezando a trabajar para abrir posibilidades a nuevos jugadores.
El objetivo de Microsoft es que jugar en Windows con chips ARM se parezca cada vez más a jugar en cualquier PC. La última novedad sobre este tema está relacionada con que la app de Xbox para Windows en Arm ha añadido la opción de descargar e instalar juegos compatibles con ARM64 de forma local (vía The Verge). Hasta ahora, en equipos como el Surface Pro 12 con procesador Qualcomm solo se podía jugar vía nube con Xbox Cloud Gaming, pero eso está camino a cambiar.
Con esta actualización, que está en pruebas para miembros de Windows Insider, parte del catálogo de PC Game Pass y Game Pass Ultimate podrá instalarse y ejecutarse directamente en estos dispositivos, según asegura la compañía. Microsoft dice que los equipos de Windows y Xbox trabajan juntos para garantizar compatibilidad y avanzan que habrá nuevas funciones para que "se puedan jugar a más juegos" en ordenadores con Windows 11 sobre Arm en los próximos meses.
Por si te lo preguntabas, Arm es importante porque se basa en una arquitectura de procesadores distinta a la de los chips de Intel/AMD (x86). Los juegos necesitan estar "nativos" para Arm (ARM64) o ejecutarse mediante emulación, que traduce en tiempo real y puede causar bajadas de rendimiento o incompatibilidades. Hasta hoy, la propia aplicación de Xbox y parte de la Microsoft Store bloqueaban muchas descargas en ARM, aunque algunos títulos sí funcionaban.
De esta manera, Microsoft ha levantado esa barrera y ahora permite que el usuario pruebe e instale algunos juegos, mientras amplía el soporte de forma oficial. Puedes consultar qué juegos van bien en la web 'Windows on a Arm Ready'. De cara al futuro, Microsoft se compromete a mejorar la experiencia de juego en Windows 11 sobre Arm, lo que pasa por ampliar compatibilidad, incluido resolver los bloqueos de sistemas anti-cheat bajo emulación y mejorar el rendimiento.
Con los Snapdragon X ya en el mercado y con los rumores de chips ARM de NVIDIA para 2026, la industria pivota hacia este segmento de juegos en PC, lo que ayuda a que muchos jugadores tengan más posibilidad de jugar, dependan menos de la nube, tengan menos latencia y mejor autonomía en portátiles y para futuros PC consolizados con Windows. Microsoft pone la primera piedra en este último tema con el lanzamiento de ROG Xbox Ally, que se cree que puede ser en octubre con unos precios que ya se han filtrado.
El avance es real y se cuece a fuego lento, pero aun así el PC gaming sigue siendo la última frontera para Arm. Aunque Microsoft habla de más de 1.200 juegos funcionando en 'Windows on Arm', la compatibilidad es desigual y depende del título y del anti-cheat. Fortnite, League of Legends, Half-Life o Hogwarts Legacy no inician, mientras que Diablo 4 o Cyberpunk 2077 tienen muchos errores y caídas de rendimiento. Hay que trabajar más en ampliar compatibilidades
Por eso es importante hacer avances en este segmento, algo que se ha logrado con permitir descargas locales en la app de Xbox, lo que ayudará a acelerar correcciones importantes. A corto plazo, todo apunta a una convivencia entre x86 y Arm. El PC de sobremesa tradicional seguirá tirando de fuerza bruta y catálogo, mientras que Arm brilla en eficiencia y batería, con portátiles ligeros y futuros PC consolizados. Si Microsoft cumple y mejora la emulación, resuelve el tema del anti-cheat y amplía el soporte nativo, Arm puede convertirse en una opción más que adecuada para jugar a videojuegos sin preocuparnos por errores y bajones de rendimiento.
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