El debate sobre la IA generativa es uno que da muchos temas para tratar, sobre todo cuando conciernen a creaciones originales o basadas en otros proyectos. En los videojuegos cuenta con sus defensores y sus detractores, aunque el consenso unánime es que es capaz de realizar determinadas creaciones que, para un estudio o un programador, sería una tarea titánica, por no decir inabarcable.
Aún así, el estudio independiente Starhelm Studios ha demostrado que no todo esta aprendido por la parte humana del desarrollo de videojuegos, al menos en lo que a Pixel Art en 3D se refiere (muy popularizado gracias a Minecraft). El caso es que Project Shadowglass, la obra que están preparando, ha conseguido reproducir el estilo viral de estética pixel art generada por IA, pero sin usarla y valiéndose sólo de un motor de creación, Godot.
El gran logro del Pixel Art en 3D con Godot
Para quienes no lo conozcan, Project Shadowglass es un juego que quiere combinar una jugabilidad basada en el sigilo con la generación en tiempo real de "Pixel Art" en 3D. Antes, casi todos los proyectos similares usaban esta técnica, usaban lo que se conoce como "semillas"; combinaciones prerrenderizadas de mapeados, pero no era una generación "en directo" como quien dice.
Con la ayuda del motor Godot que tanto ha mejorado otros juegos, el equipo de Starhelm Studios (con el programador Dominick John al frente) ha conseguido algo que muchos teorizaban que sólo es posible hacer con IAs generativas: el crear un código que permitiera recrear un entorno en 3D con "pixel art" y aplicándole al mismo tiempo multitud de efectos: desde partículas hasta iluminación avanzada.
Estas lindezas no son sólo para presumir de músculo gráfico o de solidez del editor que han empleado; son necesarias para la jugabilidad del juego. La mutabilidad de las texturas en 3D del estilo artístico permite que nuestro protagonista altere el entorno de varias formas.
Se pueden apagar luces para que los guardias nos noten menos o incluso aprovechar las horas bajas de luz del dia para llevar a cabo nuestro objetivo. Pero insistimos en que, en lo que de verdad destaca este pequeño descubrimiento es en el uso de la geometría en 3D del motor Godot combinado con ese arte retro y de píxeles. En ningún otro juego se había visto algo similar y a esta magnitud.
El resultado es una experiencia que combina lo mejor de los dos tiempos: el retro y el actual, y repetimos que todo ello se pensaba que sólo era posible conseguir gracias a algoritmos de programación o inteligencias artificiales, así que a su vez es un alarde tanto de dedicación como de conocimiento técnico del oficio usando una herramienta de programación y no una IA para ayudarse. Su página de Steam se ha abierto hace poco, así que puede que no falte mucho para poder disfrutar en vivo y en directo de lo que un equipo de desarrollo decidido es capaz de hacer.
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