SWARM Biotactics es otra de esas startup que busca revolucionar el mundo, solo que esta empresa alemana tiene una visión muy curiosa: busca convertir a cucarachas en robots vivos utilizando mochilas microeléctricas. Al hacerlo, confía en que los insectos sean unidades móviles de reconocimiento para entornos estrechos o peligrosos. Sin embargo, muchos se han hecho la misma pregunta: ¿por qué una cucaracha?
No es una cucaracha cualquiera
La respuesta, para sorpresa de nadie, está relacionada con las posibilidades del insecto, pero de uno en particular: la cucaracha silbadora de Madagascar. Esta, al ser grande y resistente, llevó al CEO a defender que millones de años de evolución la convierten en el espécimen perfecto para cargar pequeños sensores sin perder la movilidad. Gracias a ello, podrá portar un sistema que lleva cámaras, micrófonos e, incluso, un radar Doppler.
Con todo lo citado, podrán captar imagen, sonido y movimiento en espacios en los que un dron o un robot convencional no caben o llaman la atención. Según reveló el equipo, la mochila pesa hasta 15 gramos, pero el equipo ya trabaja en bajarlo a 10 gramos con la intención de reducir el esfuerzo del insecto. Si lo consiguen, habrán logrado un equilibrio entre autonomía, carga útil y, por encima de todo, comportamiento natural para no levantar sospechas.
La elección de la cucaracha silbadora de Madagascar, por tanto, está relacionada con la supervivencia del insecto a químicos, calor o radiación, tres facetas que lo harían útil en escenarios donde enviar personas sería arriesgado, pero también en aquellos en los que la electrónica clásica fallaría. Así, aprovechando las respuestas naturales de la cucaracha, utilizarán una interfaz neurofisiológica que estimula las antenas mediante electrodos. Con ello, no tendrán que "forzar" movimientos mecánicos en contra de su biología.
Hoy, los avances de SWARM Biotactics les permiten pilotarlas de forma individual con mandos, pero el objetivo es construir un modelo de avance autónomo que coordine decenas o cientos de insectos con algoritmos. Al hacerlo, podrán mover un solo grupo hacia un objetivo común. Además, como sucede con las palomas espías de Rusia, la startup insiste en que el proceso es indoloro y el bienestar del insecto es determinante para la fiabilidad: lo tratan como una pieza viva que debe estar en buenas condiciones para "rendir".
El proyecto, según indican varios expertos, se enmarca en preocupaciones de seguridad existentes en Europa. Por ello, están colaborando con Bundeswehr para probar enjambres en campo, gozando así de un enfoque explícito más ligado al reconocimiento que a la ofensiva. Además, también se plantea su uso en rescate, ya que sería útil para localizar supervivientes en derrumbes. Así, la intención es realizar un despliegue a mayor escala en los próximos 18 a 24 meses, siempre y cuando la mayoría de las pruebas sean positivas.
Imagen principal de 3DJuegos
En 3DJuegos | Hace 100 años, el primer altavoz comercial vio la luz. Hoy, un japonés lo ha reducido todo a un trozo de tela
Ver 1 comentarios