Steven Simoni es uno de esos tantos devotos de la tecnología que han aprovechado el boom económico de Silicon Valley. En 2019, Simoni consiguió su sueño tras haber abandonado la Marina estadounidense varios años atrás, ya que estuvo detrás de la fundación de Bbot. Para aquellos que no conozcan su historia, Bbot fue una startup de pagos y QR para restaurantes que convirtió a Simoni en millonario, ya que cerró un trato de 106 millones de euros con DoorDash tras su venta. Ahora, su historia dista mucho de lo que vivió hace más de un lustro.
A diferencia del perfil bajo que mantuvo durante años, Simoni se ha autodenominado como "warlord", un término cuya traducción más directa sería "señor de la guerra". Al parecer, se trata de una estrategia fríamente calculada, dado que está en plena promoción de Allen Control Systems. Así, tras alcanzar el éxito con Bbot, ahora se encuentra desarrollando una startup de defensa que desarrolla el Bullfrog, una ametralladora autónoma con inteligencia artificial especializada en derribar drones.
Tras vender Bbot, ha destinado tanto su capital como su influencia a un giro total de sus operaciones: adiós a las plataformas de pago, hola a la tecnología militar y los sistemas antidrones impulsados por IA. Sorprendentemente, su jugada ha sido muy exitosa, ya que Simoni captó 34 millones de euros en su última ronda de financiación, una tracción inversora que ha impulsado el interés de prototipos y, al mismo tiempo, contratos con el Ejército, Fuerzas de Operaciones Especiales y el Pentágono.
La IA avanza en el terreno militar
El Bullfrog, vendido alrededor de 298.000 euros por unidad, tiene la capacidad de apuntar a bases, fronteras y plataformas no tripuladas. De esta forma, compite contra soluciones láser o de microondas en una carrera por neutralizar drones baratos, una situación que ya ha demostrado en las pruebas abiertas que ha organizado el propio Simoni. No obstante, aún tiene que trabajar en apuntalar varios fallos que aún alejan a su nueva creación del punto deseado.
Simoni, consciente de que su historia es una de las más llamativas de Silicon Valley, ha utilizado dicha exposición para dar visibilidad mediática al proyecto. Así, ha concedido entrevistas a Fox News, ha organizado un podcast con altos mandos del gobierno norteamericano y ha participado en eventos políticos. De hecho, incluso consideró la creación de un club privado con una cuota de 426.000 euros para ampliar su red de contactos, pero terminó descartando esta idea.
Tras varios fracasos, Bbot se convirtió en su billete al éxito y, desde entonces, Simoni se ha convertido en una de las figuras más controvertidas del panorama estadounidense. Sin embargo, detrás de su estética gamberra y sus exposiciones mediáticas, se esconde una ambición sin límites estructurada en torno a la IA, ya que quiere integrar sus creaciones en las plataformas del ejército estadounidense. Por ello, ya se encuentra barajando una salida a bolsa que le haría aumentar todavía más su impacto.
Imagen principal de 3DJuegos
En 3DJuegos | Amazon despidió a miles de personas y culpó a la IA. Hace más de 2.500 años, Confucio ya predijo sus excusas
Ver 0 comentarios