El mundo de las criptomonedas suele estar relacionado, por desgracia, con casos protagonizados por estafas, fraudes o engaños. Por norma general, las noticias más populares del sector están marcadas por esos tres conceptos. Así, aunque hay cabida para anécdotas esperanzadoras, ya que muchas también se centran en personas que se hicieron millonarias de la noche a la mañana, la proliferación de un mercado descentralizado apoyado en lo digital atrae a personas sin conocimientos técnicos. Por ello, la historia de hoy muestra cómo una persona sin escrúpulos puede sacar partido de esto último.
Un hombre canadiense de Hamilton fue condenado a un año de prisión por múltiples robos de criptomonedas. La cifra más alta provino de un solo caso, un robo que le dio la oportunidad de sustraer 32,3 millones de euros de diferentes cuentas. A diferencia de los golpes multimillonarios de Corea del Norte, este robo se considera el más grande de la historia de Canadá. Sorprendentemente, lo más llamativo fue que el autor del mismo solo 17 años cuando lo hizo, una cifra que demuestra que su interés en torno a este tipo de acciones podría ir ligada a la osadía típica de un adolescente.
Tras conseguir más de 32 millones de euros después de su primer golpe, obtuvo otros 680.000 euros con una segunda ola de estafas y fraudes. El método que utilizó fue un ataque de SIM swap, una técnica compleja, pero muy popular entre este tipo de perfiles. Así, consiguió convencer a una operadora telefónica de cambiar el número de la víctima a su tarjeta SIM, una acción que le permitió robar más de 650.000 euros de una sola tacada al conseguir que los SMS de verificación llegasen a su número y no al de las víctimas.
Su historial criminal no deja de crecer
Al llevar a cabo esta práctica, consiguió entrar en los monederos de criptomonedas de cientos de usuarios. Una vez dentro, transfirió y lavó todos los fondos, una decisión que provocó que el paradero siga sin conocerse. Como ha sucedido con otros adolescentes que realizan crímenes en internet, fue capturado por una maniobra más relacionada con el ego que con la astucia, ya que transfirió parte del botín de Bitcoin a un usuario de PlayStation a cambio de su nombre de usuario: "God" (la traducción más directa en español sería "Dios").
Tras quedar en libertad bajo fianza en 2022, muchos habrían pensado que habría parado de delinquir, pero nada más lejos de la realidad. Aprovechando el revuelo que generó Elon Musk al comprar Twitter, sacó partido a un nuevo método que le permite apoderarse de cuentas de X con cientos de miles de seguidores. Tras ello, utiliza estos perfiles para difundir enlaces fraudulentos con los que, a la postre, consigue vaciar los monederos de criptomonedas de sus víctimas. Así, a sus 20 años, sigue delinquiendo tras haber sido capturado y puesto en libertad condicional.
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