El futuro de los chips ya no pasa por Estados Unidos o China, sino por Emiratos Árabes Unidos. A raíz del auge de la inteligencia artificial, Sam Altman (CEO de OpenAI) buscó la forma de forjar una conexión determinante con los países de Oriente Medio. De hecho, la propia EAU reconoció su interés en este sector y reveló una parte del plan que llevarán a cabo para crecer en el terreno tecnológico. Sorprendentemente, la última en sumarse a dicha iniciativa ha sido Taiwán, uno de los países más determinantes en la industria.
Como señala TechSpot, TSMC está en conversaciones con funcionarios norteamericanos para construir una posible fábrica de chips en EAU. Dicha idea no es nueva, dado que ya fue planteada durante el mandato de Joe Biden, pero ha vuelto a surgir con fuerza a raíz de las conversaciones recientes que ha mantenido Donald Trump con las autoridades emiratíes. De esta forma, si el plan termina llegando a buen puerto, la instalación se trataría de una "gigafábrica", un concepto relacionado con una compleja extensión de múltiples fábricas de chips.
Emiratos Árabes Unidos entra en escena
A pesar del interés en torno a esta idea, existen varios flecos que deben resolverse. Uno de ellos es la seguridad nacional de Estados Unidos, ya que los norteamericanos no se fían de los lazos que unen a EAU con China. De esta forma, algunos funcionarios estadounidenses han expresado su temor en torno a una transferencia tecnológica no controlada, ya que no podrían supervisar de la forma que desean una fábrica de chips construida fuera de su territorio. Por ello, han vuelto a ensalzar el interés en torno a los planes de TSMC en Arizona: un proyecto que costará más de 150.000 millones de euros para construir una fábrica en suelo norteamericano.
Gracias a los lazos que unen a Estados Unidos y TSMC, los taiwaneses han podido sacar partido a más de 6.000 millones de euros que recibieron gracias a la Ley CHIPS. No obstante, algunos funcionarios de Trump han expresado su temor, ya que creen que diversificar demasiado los recursos de TSMC podría llegar a ser contraproducente. EAU, por su parte, está buscando posicionarse como uno de los líderes tecnológicos mundiales, razón por la que están realizando fuertes inversiones en computación cuántica, infraestructura en la nube e inteligencia artificial.
Por desgracia para los norteamericanos, la posición política de Donald Trump está provocando el ascenso de otras regiones. China, por ejemplo, ya ha dado los primeros pasos para construir un superordenador en el espacio, pero no es la única región de la que deben preocuparse. Taiwán, a través de TSMC, se convirtió en uno de sus grandes aliados, pero la polémica con los aranceles ha provocado un cambio de visión en la compañía: "Están teniendo cierto impacto, ya que somos una empresa exportadora".
Como indica Reuters, la demanda de chips de inteligencia artificial sigue siendo muy alta, llegando incluso a superar a la oferta disponible. A raíz de dicha situación, TSMC ha charlado de forma constante con el Departamento de Comercio de Estados Unidos para buscar una solución a la preocupación que han generado los aranceles. Así, los taiwaneses aseguran que los aranceles pueden aumentar los costes de producción y, por ende, afectar a la demanda si suben los precios. Por ello, C. C. Wei, CEO de TSMC, ha sido tajante al respecto: "La inversión de más de 150.000 millones de euros en EE.UU. se ve afectada por el aumento de costes".
¿Qué pasará con Taiwán?
En la misma publicación, Reuters señala que Wei anunció una inversión adicional de 93.000 millones de euros, pero indicó que será difícil completarla en solo cinco años. Trump, por su parte, quiso responder a los planes de Wei de la forma más "Trumpesca" posible: "Haz tu mejor esfuerzo, eso es suficiente". De momento, Wei ha negado la existencia de planes concretos para fábricas en Oriente Medio, señalando que es muy posible que no haya clientes allí. Sin embargo, la presión militar que ejerce China sobre Taiwán, así como el futuro de los chips de 2 nm y las nuevas relaciones con EAU, podrían cambiar la situación.
Como señala TechSpot en otra publicación, TSMC sigue enfocada en el desarrollo y la producción de los chips de 2 nm. Salvo giro de los acontecimientos, se espera un coste de 27.900 euros por oblea, una cifra que no ha cogido por sorpresa a muchos, pero sí ha dejado sin palabras al realizar una comparativa rápida: es un 66% más cara que las obleas de 3 nm. Sin embargo, TSMC asegura que este importe refleja aspectos como los costes de desarrollo, la apuesta por nuevas ideas y la construcción de plantas que pueden llegar a costar hasta 670 millones de euros.
A pesar del aumento de precio, empresas de la talla de Apple, Nvidia, Intel, AMD y Qualcomm ya están realizando pedidos. De hecho, Apple será la primera en utilizar el proceso N2, una decisión relacionada con el futuro chip A20 del iPhone 18 Pro. Además, las investigaciones están dando sus frutos, ya que los rendimientos de la tecnología de 2 nm están mejorando, siendo un ejemplo perfecto las celdas SRAM de 256 MB y su crecimiento de un 90% en rendimiento. Por ello, se espera que la producción en masa comience a finales de 2025, fecha en la que tendrán miles de obleas fabricadas.
Según revela la misma publicación, la tecnología N2 será seguida por N2P (2026) y N2X (2027), dos opciones que contarán con mejoras de un 18% y 36% respectivamente en campos como la eficiencia energética si se compara con N3E. Además, el diseño de transistores GAA (gate-all-around) también ayudará a reducir las fugas de energía en nodos tan pequeños, pero esta situación dará pie a un aumento significativo de precios. Así, si TSMC consigue dar luz a procesos más avanzados (como A16 con 1,6 nm o A14 con 1,4 nm), el coste por oblea podría ascender hasta los 42.000 euros.
Imagen principal de 3DJuegos
En 3DJuegos | El CEO de Anthropic advierte de las consecuencias del avance sin control de la IA: "No debemos endulzar el discurso"