Si piensas en Japón, seguramente pienses en "otro mundo", y hoy tenemos una historia que es la prueba viva de ello. En el país del sol naciente, no existen máquinas expendedoras al uso, sino que se conocen como gachas de cápsulas, un fenómeno que han conseguido llevar al mundo de los videojuegos a través de experiencias como Genshin Impact o Wuthering Waves. Sin embargo, en esta ocasión los protagonistas no son los videojuegos, sino los procesadores usados a la venta por menos de 3 euros.
Hace dos años, la historia se viralizó cuando un usuario sacó de una de estas máquinas un Intel Core i7-8700 tras girar la rueda delante de la tienda 1’s PC. La gracia duró poco, ya que el chip arrancaba, pero no estaba del todo sano y acabó funcionando como una CPU recortada. Sin embargo, Tom’s Hardware explicó que, aunque aquel i7 seguía vivo, lo hacía con problemas al mostrar cinco núcleos y diez hilos (muy lejos de lo habitual en un 8700 normal).
Justo aquí se encuentra el truco real de la historia: en realidad no compras una ganga garantizada, sino una lotería de chatarra informática con posibilidades de premio… y también de decepción. Además, no se trató de una ocurrencia nacida en 2024: desde 2016 ya existen reportes sobre CPU gacha en Osaka con máquinas que incluyen Core i5, Core i7 y unidades Celeron mucho menos emocionantes.
Así, hace diez años ya quedó clara la letra pequeña: eran piezas sin garantía, sin devolución y sin promesa de funcionamiento, así que eran perfectas para aquellos que aceptan comprar una pieza que no sirve. Sorprendentemente, el invento no solo funcionó, sino que ha sido protagonista en eventos como Nipponbashi PC Fest, un lugar en el que una CPU gacha de 500 yenes (el equivalente a 2,71 euros) consiguió agotar existencias.
La sensación de Japón
De esta forma, en una década ha pasado de ser una rareza de Japón a una tradición dentro del mundillo del hardware usado, sobre todo en regiones como Osaka. Si miramos a su base, la razón de su éxito se entiende al instante: por 2,71 euros no compras solo un procesador, compras una historia que contar, nostalgia tecnológica y la ilusión de cazar una ganga imposible. ¿Es posible? Sí, pero solo si tienes mucha suerte.
Imagen principal de Sawara-San (YouTube)
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