Bryan Johnson es un caso único en el mundo. En el año 2007, saltó a la fama cuando fundó Braintree, una plataforma de pago para web y móviles que vendió a Paypal seis años después por 800 millones de dólares. Desde entonces, Johnson se ha convertido en uno de los millonarios tecnológicos más excéntricos del planeta. ¿El motivo? A pesar de que se acerca a los 50, está gastando una fortuna para engañar al reloj, ya que su edad biológica ronda la veintena.
Para algunos expertos, el estilo de vida de Johnson y otros genios tecnológicos está mermando los avances de la neurotecnología, ya que consideran que sus experimentos dan una mala publicidad al sector. En los últimos años, han conseguido avances gigantescos en el tratamiento de enfermedades crónicas y condiciones graves, pero algunos multimillonarios siguen obsesionados con la idea de convertirse en cyborgs inmortales.
Como consecuencia directa de esto, grandes corporaciones tecnológicas persiguen fantasías transhumanistas guiadas por líderes poco alfabetizados en el terreno científico, razón por la que priorizan las promesas de inmortalidad y los "cuerpos mejorados" antes que las prácticas con impacto sanitario inmediato. Así, el transhumanismo defiende la idea de "mejorar" al ser humano mediante ordenadores o nanotecnología, pero figuras como Ray Kurzweil lo han convertido en un negocio que promete una supuesta ascensión al "cielo digital" y singularidad tecnológica alrededor de 2045.
Marcello Ienca, neuroeticista, ha denunciado que las visiones centradas en el transhumanismo distorsionan el debate científico. Por ello, considera que inversores como Elon Musk y Sam Altman parecen más interesados en subir sus cerebros a la nube que en mejorar los dispositivos médicos. Michael Hendricks, neurobiólogo, también critica esta situación, señalando que los ricos están fascinados por "ideas tontas transhumanistas" que contaminan proyectos serios. Así, asegura que Neuralink desarrolla tecnología útil, pero cree que las fantasías de telepatía y superpoderes de Musk no tienen base científica.
La neurotecnología es una de las claves del futuro
En paralelo a todas las noticias relacionadas con Musk, Altman y otros millonarios tecnológicos, la neurotecnología ha conseguido avances tangibles. Un ejemplo de ello podría ser el desarrollo de implantes cerebrales que traducen señales neuronales en habla natural, así como prótesis que devuelven visión funcional a personas con degeneración avanzada. Sin embargo, tanto Hendricks como otros expertos subrayan que algunas ideas de los millonarios tecnológicos son tan absurdas como ilógicas: "La biología no funciona como un ordenador, no puedes subir recuerdos a un cuerpo robótico".
A la vista de la posición tan tajante que están adoptando algunos expertos, otras figuras como Kristen Matthews (abogada) ha alertado que la expectativa generada por la ciencia ficción podría llevar a los magnates a forzar la modificación de elementos regulatorios. Así, un accidente o fallo de un implante podría dar pie a leyes más estrictas que, a su vez, generen impacto sobre investigaciones legítimas. Por ello, mientras Silicon Valley busca "vivir en una caja metálica", los expertos aseguran que estas fantasías están mermando los avances reales.
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