Sam Altman se ha convertido en la figura más destacada del sector tecnológico por una razón: está detrás de la creación de ChatGPT. Gracias al auge de la inteligencia artificial en general y del modelo de OpenAI en particular, Altman se ha convertido en una de las voces tecnológicas más representativas de su generación. Ahora, busca aprovechar esa posición para colocar el foco sobre Merge Labs, su nueva startup centrada en interfaces cerebro-ordenador que utilizarán ondas sonoras en lugar de cirugía invasiva.
De esta forma, la idea de Altman se distancia de la visión de Elon Musk y Neuralink. Mikhail Shapiro, ingeniero biomolecular de Caltech y pionero en técnicas no invasivas, se unirá al equipo fundador con la intención de marcar la dirección científica del proyecto y, al mismo tiempo, liderar las conversaciones con inversores. De esta forma, Altman ha fichado a un perfil muy interesante que refleja a la perfección cuál es su intención: desarrollar una tecnología innovadora mientras planea recaudar cientos de millones de euros.
La tecnología de Shapiro, como destaca el propio Altman, busca utilizar ultrasonido y campos magnéticos para comunicarse con neuronas, todo ello sin necesidad de implantar electrodos directamente en el cerebro humano. Así, su laboratorio ya tiene experiencia en este campo, dado que ha desarrollado terapias genéticas que hacen visibles las células al ultrasonido. Al hacerlo, permiten una mayor interacción con las mismas de forma precisa y, al mismo tiempo, no invasiva.
Altman, por tanto, rechaza el enfoque de Neuralink y otras ideas similares, afirmando incluso que nunca trabajaría con un implante que mate neuronas. Su objetivo, por tanto, se centra en la búsqueda de una interfaz cerebral centrada en la lectura, pero quiere ir más allá: busca que este implante conecte la mente de los usuarios con ChatGPT, el modelo estrella de OpenAI. Merge Labs, por tanto, quiere crear una comunicación directa entre pensamiento y máquina.
La posición de Sam Altman
Si lo consigue, Altman será capaz de combinar elementos de neurociencia, inteligencia artificial y biotecnología en una sola plataforma, una situación que le permitirá exprimir las capacidades de la interacción mental con sistemas digitales. Además, todo ello lo hará desde la posición de presidente de Merge Labs, pero ha trascendido que no asumirá tareas diarias como, por ejemplo, ya hace en Tools for Humanity, la empresa detrás de Worldcoin y el escáner ocular.
Así, en una serie de escritos previos, Altman ya había reflexionado sobre la fusión entre humanos y máquinas entre 2025 y 2075, una visión que ahora busca materializar con Merge Labs. De hecho, el CEO de OpenAI ha hecho hincapié en que su startup se centra en una alternativa ética y tecnológica al modelo invasivo de Musk, haciendo hincapié en las ventajas de una interfaz cerebral accesible, segura y basada en bioingeniería avanzada. Una vez más, la batalla entre ambos está servida.
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