En abril de 2019 Elon Musk aseguraba en el Tesla Autonomy Day que comprar un Tesla era una inversión. El CEO aseguraba que, a medida que el software de conducción autónoma del vehículo subiese de valor, el coche que compraste en el pasado por apenas unos miles de dólares podría llegar a costar más de 100.00 porque podría generar ingresos por sí solo.
La premisa, que se desmontó apenas tres años después cuando la subida del precio de ese mismo software se vio obligada a caer en picado, tiene ahora aún menos sentido por una sencilla razón: los 8.000 dólares que cuesta implementar el software FSD de conducción autónoma en los Tesla compatibles van a dejar de ser una opción. A partir de ahora, sólo se podrá adquirir mediante suscripción mensual a lo Netflix.
Tesla y sus 10 millones de suscripciones
La posibilidad de adquirir el controvertido Full Self-Driving de Tesla por esas dos vías siempre ha estado ahí, pudiendo desembolsar esos 8.000 dólares y olvidarte de ello o, si lo prefieres, pagar 99 dólares al mes para mantener el servicio durante el tiempo que quieras. Según recogía el propio Elon Musk, ahora sólo esa segunda opción estará al alcance de los compradores.
La clave está en el paquete de compensación de 1 billón de dólares (1 trillion según la numeración inglesa) que recibirá Elon Musk si cumple ciertos objetivos para Tesla. Entre sus hitos clave está el desafío de alcanzar una media de 10 millones de suscripciones activas del software FSD durante un periodo de al menos 90 días antes de 2035. Un reto no fácil de superar al que, evidentemente, este empujón le viene de perlas.
Sobre el papel, compensar con una suscripción lo que hasta ahora era ese desembolso inicial y único pasa por mantener la suscripción activa durante casi siete años, así que con una media de propiedad de unos seis años en el mercado norteamericano, la suscripción parece ser la opción más atractiva. Sin embargo, la volatilidad del precio de las suscripciones hace que ese embrujo desaparezca fácil de nuestra mente.
La letra pequeña del servicio no habla de un precio inamovible y, lo que hoy cuesta 99 dólares al mes, podría ser una cifra mucho más alta en el futuro. Más aún frente a un escenario en el que Nvidia se ha convertido en un problema para el cumplimiento de ese objetivo. Tras haber lanzado un modelo de IA abierto mediante el que otros fabricantes pueden apostar por sistemas de conducción similares, la ventaja competitiva que tenía Tesla hasta ahora con su conducción autónoma ha dejado de ser un camino de rosas.
Sumemos ahí que los problemas del FSD, por valerse de cámaras en vez de sensores y requerir que el conductor mantenga las manos en el volante en todo momento, pueden terminar por detrás de la competencia a nivel tecnológico a poco que otras compañías se pongan las pilas. Entre eso y las presiones regulatorias que han motivado los accidentes en modo FSD de los Tesla, el reto de esos 10 millones de suscripciones parece cada vez más complejo.
Imagen | Gage Skidmore
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