Lo que antes era la excepción, poco a poco se está convirtiendo en la norma en algunas empresas. Según reveló un usuario en un hilo de Reddit, su jefe le invitó a utilizar su ordenador personal en horario laboral, ya que el propio gerente no está conforme con la velocidad de los equipos que distribuyen a sus empleados. Así, confió en que pudieran llegar a un "arreglo informal" porque su ordenador costó 2.000 euros y, gracias a los componentes que incorpora, rinde mejor para tareas pesadas que los equipos corporativos.
¿Tu jefe puede pedirte que utilices tu ordenador personal?
Aunque este caso sucedió en Estados Unidos, resulta interesante trasladarlo a la legislación española para saber cómo tendrías que actuar aquí. Si estás en condición de teletrabajo o trabajas a distancia, la ley española reconoce el derecho a que la empresa dote y mantenga los medios necesarios. Así, el trabajo a distancia no debería suponer un gasto para el empleo, ya que la compensación y el inventario de medios forman parte del acuerdo.
Si la cosa cambia y se trata de un trabajo presencial, la ley también actúa en consecuencia: el trabajador está obligado "de facto" a utilizar el equipo que le brinde la compañía. De esta forma, si opta por su ordenador personal, se abren una serie de incógnitas relacionadas con el desgaste, las averías, los seguros y, en líneas generales, la incertidumbre que rodea a saber quién debería responsabilizarse de los pagos si algo se rompe.
Además, también hay que mencionar que existe el riesgo de mezclar datos. Si no se tiene cuidado, los archivos personales y los de los clientes podrían terminar en la misma carpeta, un aspecto que obliga a tomar medidas claras tanto de seguridad como de privacidad. En España, los organismos de ciberseguridad recomiendan dejar claras estas políticas por escrito y aplicar separación de perfiles y reglas de borrado remoto, ya que es la mejor forma de proteger la información sin invadir la vida privada.
La Agencia Española de Protección de Datos, por ejemplo, ha publicado recomendaciones de teletrabajo centradas en hábitos básicos. En ella, ha hecho hincapié en sesiones cerradas, dispositivos bloqueados y tener cuidado con redes y accesos, una serie de aspectos complicados si tenemos en cuenta que todo podría cambiar si se utiliza un ordenador personal para trabajar. Por ello, si la empresa insiste, lo más recomendable es pedir que se notifique por escrito.
Al hacerlo, queda patente la compensación, el soporte técnico, el software garantizado y qué ocurre tanto con los datos como con las cuentas al terminar la relación. En resumen, podría decirse que, si atraviesas una situación similar, es tan fácil como negarte a utilizar tu equipo si no se llega a un acuerdo, ya que convertir tu ordenador personal en una herramienta de trabajo sin condiciones claras te lleva a asumir riesgos y costes que no te tocan.
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