Hoy en día, casi todo lo que se hace en TV parece ser más cine de varias horas troceado con cliffhangers que auténticas series de televisión. Este fenómeno, aunque comenzó a gestarse seriamente a principios de siglo con éxitos como Perdidos o Battlestar Galactica, se debe principalmente al auge del streaming y al modelo binge-watching (o de atracón). Sin embargo, no creo ser el único que piensa que, de tanto exprimir esta fórmula, empieza a apetecer el regreso de las propuestas episódicas de antaño. Es precisamente ahí donde podría encajar el nuevo Expediente X y su formato de "monstruo de la semana".
Este concepto no es inherentemente original de la exitosa producción emitida por Fox en Estados Unidos (ahora disponible en Disney+). Décadas antes, propuestas hoy olvidadas como Kolchak: The Night Stalker ya habían sacado provecho de él, siendo una evidente fuente de inspiración para Chris Carter a la hora de crear Expediente X. Perfectamente podríamos encajar dentro de este tropo a Star Trek: The Original Series —aunque allí, más que el monstruo de la semana, imperaba el "planeta de la semana"— o a Las aventuras de Scooby-Doo, por no hablar de antologías como La dimensión desconocida (The Twilight Zone). Sin embargo, fueron las investigaciones de lo paranormal protagonizadas por los agentes del FBI Mulder y Scully las que popularizaron esta fórmula en la década de 1990, mediante multitud de historias autoconclusivas que funcionaban como pesadillas independientes, ajenas a la densa trama de conspiración alienígena principal.
"Nuestra intención es tener tanto monstruos de la semana como una conspiración general"
Os cuento todo esto porque hace unos días preguntaron a Ryan Coogler —muy de actualidad por las 16 nominaciones a los Premios Oscar de su película Los Pecadores (Sinners, 2025)— si el reboot de Expediente X en el que está inmerso actualmente traicionaría el tropo del monstruo de la semana para apostar por una trama más serializada. ¿Su respuesta? "Nuestra intención es tener tanto monstruos de la semana como una conspiración general". En otras palabras: será similar al producto que todos recordamos, y por el tono de este tema ya puedes ver que estoy de acuerdo.
Los mejores episodios de X-Files eran autoconclusivos
Efectivamente, me fascina Expediente X por esa misma razón. Su arco principal y la evolución de los personajes a lo largo de tres décadas —contando su regreso a finales de los 2010— son memorables, pero lo que realmente la elevaba eran sus historias independientes. Estos episodios procedimentales o de monstruo de la semana permitían a los guionistas una experimentación de géneros asombrosa. Tan pronto enviaban a sus protagonistas a Alaska para vivir una especie de remake de La Cosa de John Carpenter, como los sumergían en la búsqueda de un asesino en serie de adivinos en Nueva York. Podían enfrentarse a una IA malvada dentro de un videojuego de realidad virtual o perseguir a una criatura mutante en las alcantarillas. La serie, liderada por David Duchovny y Gillian Anderson, saltaba de la ciencia ficción al terror psicológico, pasando por la comedia negra o el suspense puro con gran naturalidad; una versatilidad casi imposible de hallar en una producción más estrictamente serializada.
Estos episodios también permitían abordar temas capaces de funcionar como metáforas sociales potentes, algo especialmente necesario hoy en un contexto marcado por las nuevas ansiedades que generan los recientes avances tecnológicos y los cambios sociales que estos ya están provocando. Aunque actualmente existen productos exitosos como Black Mirror que ya tratan estas cuestiones con gran acierto y en una plataforma como Netflix, Expediente X puede ayudar a que este tipo de relatos resulten más entretenidos y, por tanto, más proclives a repetir el fenómeno de masas que supuso la obra original en los 90, al contar con un grupo de personajes que conecte cada trama y del que nos preocupemos cada semana coo eran Mulder y Scully.
No estoy loco, el formato también debe evolucionar
Por supuesto no puedo ignorar que la apuesta por el monstruo de la semana tuvo sus detractores. Muchos consideraron que, con el tiempo, ver un episodio de Expediente X se convirtió en un visionado predecible y de estructura repetitiva que no conducía a nada, ralentizando la trama principal y, por ende, el desarrollo de los personajes. Gran parte de la culpa recayó en esa sensación de reset entre capítulos, donde lo sucedido anteriormente no parecía dejar secuelas físicas ni emocionales en los protagonistas. Ryan Coogler tendrá que solucionar este escollo en su nueva versión del show; si logra hallar ese equilibrio, estaremos ante un auténtico bombazo televisivo como lo fue Expediente X en el pasado.
Star Trek, mencionada anteriormente, ya ha marcado el camino. Tras las narraciones serializadas de Picard y, en menor medida, Discovery, la saga de ciencia ficción de Paramount regresó a las producciones episódicas con Strange New Worlds y Starfleet Academy (pendiente de estreno en España). Sin embargo, esta vez lo hizo dotando a los personajes de arcos de fondo que evolucionan con el tiempo. Se trata de un retorno a las raíces que, personalmente, agradezco mucho y que espero que Expediente X logre replicar a su manera. Desde luego, contar con el responsable de grandes éxitos como Black Panther y Los Pecadores (Sinners) nos permite tener fe en este proyecto.
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