Septiembre suele ser un mes complicado. Se acaban las vacaciones, vuelve la rutina, y uno necesita un chute extra de adrenalina para sobrellevar el regreso a la vida diaria. Por eso, cuando Netflix ha anunciado Last Samurai Standing, una serie japonesa que mezcla el dramatismo histórico con un battle royale de samuráis a vida o muerte, me he venido arriba. Porque sí, la vuelta al cole se hace mucho más llevadera cuando tienes por delante seis episodios de acción brutal con más katanas de las que puedes contar.
Una propuesta battle royale con alma de anime
La serie, que se estrena el 13 de noviembre de 2025 en Netflix tras pasar por el prestigioso Festival de Cine de Busan, tiene mucho de homenaje a la mítica Battle Royale de Kinji Fukasaku(2000). Esa mezcla de espectáculo sangriento y comentario social se deja sentir en su premisa: casi 300 combatientes lanzados a un juego de supervivencia sin reglas más allá de "mata o muere". Pero aquí no hay estudiantes desorientados con collares explosivos, sino samuráis, luchadores y guerreros del Japón del siglo XIX que parecen sacados del mejor roster de Samurai Shodown.
El tono, además, recuerda a propuestas tan extremas como la divertidísima y excesiva El hombre de los puños de hierro de RZA, o a clásicos del anime cargados de violencia, personajes alucinantes, y ultraviolencia como Afro Samurai, Ninja Scroll o la reciente Hell's Paradise. Ese tipo de historias que mezclan lo histórico con lo fantástico, personajes larger than life y coreografías de acción que convierten cada combate en un banquete fast food visual.
292 guerreros, un templo y un premio imposible
La historia se sitúa en el Japón de la era Meiji, a finales del siglo XIX, un momento clave en el que la modernidad se abría paso mientras la figura del samurái quedaba relegada a un pasado que se resistía a desaparecer. Es ahí donde arranca la locura: 292 luchadores se reúnen al caer la noche en el templo Tenryū-ji de Kioto para participar en una competición mortal. La recompensa: la friolera de 100.000 millones de yenes.
La serie se basa en el manga Last Samurai Standing, escrito por Shogo Imamura e ilustrado por Katsumi Tatsuzawa
La mecánica del juego es tan simple como letal: cada combatiente lleva una ficha de madera. El objetivo es arrebatar la de los rivales y llegar a Tokio con vida. Entre ellos está Shujiro Saga, interpretado por Junichi Okada, que se lanza a esta carnicería movido no por la ambición, sino por la desesperación: necesita salvar a su mujer y a su hijo enfermos. Una motivación personal que aporta una capa dramática al festival de violencia que se despliega en pantalla.
La serie se basa en el manga Last Samurai Standing (Ikusagami), escrito por Shogo Imamura e ilustrado por Katsumi Tatsuzawa, publicado en la revista Morning de Kodansha desde diciembre de 2022 y con cuatro volúmenes recopilatorios hasta mayo de 2024. El manga ha sido elogiado por su ritmo, la intensidad de sus combates y el dinamismo de sus personajes, y la adaptación televisiva de Netflix pretende mantener esa esencia, trasladando la brutalidad, el espectáculo visual y la emoción de la obra original.
Okada no solo es el protagonista, sino también productor y coordinador de acción de la serie, lo que ya es toda una declaración de intenciones. La producción, dirigida por Michihito Fujii junto a Kento Yamaguchi y Toru Yamamoto, ha movilizado a más de 1.000 personas entre actores y técnicos para recrear las secuencias de acción, combinando efectos prácticos con CGI de última generación. Y eso se nota especialmente en el gigantesco enfrentamiento en el templo Tenryū-ji, filmado durante varios días, que promete convertirse en uno de los grandes espectáculos visuales del año.
El reparto es otro de los puntos fuertes de Last Samurai Standing. Además de Junichi Okada, cuenta con Yūmia Fujisaka, Kaya Kiyohara, Masahiro Higashide o Kazunari Ninomiya, entre otros, y suma figuras históricas reinterpretadas como el ministro Toshimichi Okubo y el superintendente Toshiyoshi Kawaji, interpretados por Arata Iura y Gaku Hamada. La galería de personajes recuerda a un cruce entre manga y videojuego de lucha: guerreros salvajes, espadachines de escuelas legendarias, ministros corruptos e incluso combatientes con un aire sobrenatural, todo ello en un escenario estilizado que combina historia y acción.
Preparad las mochilas, pero también las palomitas
La combinación de rigor histórico en la ambientación con la exageración visual propia del anime convierte a Last Samurai Standing en una serie única. Es un proyecto que busca posicionarse como un referente dentro del catálogo asiático de Netflix, en la línea de éxitos como Alice in Borderland o Kingdom, pero con un toque más sangriento y estilizado.
Así que sí, puede que la vuelta a la rutina sea dura, pero nada como saber que el 13 de noviembre de 2025 tendremos en Netflix un battle royale de samuráis con todo lo que nos gusta: katanas, violencia desatada, personajes salvajes y una buena dosis de espectáculo. Porque si hay algo mejor que volver al cole con fuerzas renovadas, es hacerlo con este aperitivo de samuráis partiéndose la cara en tu pantalla.
En 3DJuegos | Hell's Paradise es un interesante anime que mezcla elementos de Naruto, un poco de Avowed y una pizca de ciencia ficción
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