Pensar en John Rambo es sobre todo pensar en Vietnam. Al fin y al cabo, es la guerra que tuvo lugar allí —y a la que fue destinado nuestro protagonista— la que desencadena el trauma que da inicio a Acorralado (First Blood, 1982). Por eso resulta sorprendente descubrir que, de las cinco entregas de la saga, solo una, Rambo: First Blood Part II (1985), transcurre en el país y, por si fuera poco, ni siquiera se rodó allí, sino en otro continente a 12.000 kilómetros: en México.
No podemos arremeter contra Hollywood por ello. Las relaciones entre Estados Unidos y Vietnam no se normalizaron hasta mucho después, por lo que plantearse siquiera la opción de llevar la producción a las selvas del sudeste asiático habría sido poco menos que una temeridad, aunque sí grabaron algunas escenas en la vecina Tailandia. A cambio, el país más poblado de Hispanoamérica ganó para la historia el hecho de que puntos clave de su geografía quedaran para siempre asociados al boina verde más famoso del cine como veréis en este tema.
México fue el lugar de varias míticas escenas
Tanto, que no sería raro que más de uno quisiera plantearse una ruta por esos escenarios. Nosotros no lo hemos hecho, pero los compañeros de Xataka sí compartieron en su momento algunos lugares de interés que aparecen en el largometraje de 1985. Por ejemplo, la icónica cascada que quedó como una de las imágenes más reconocibles del personaje (arco incluido) se encuentra en Coyuca de Benítez, en el estado de Guerrero. Y no es el único punto destacable. Las escenas ambientadas en campamentos enemigos, aldeas y zonas selváticas se rodaron en distintos parajes de Acapulco y sus alrededores, aprovechando su vegetación exuberante, sus ríos, sus montañas y también sus edificaciones.
Por ejemplo, ¿recuerdas cuando Rambo destruye tres jeeps con flechas explosivas? Todo eso ocurrió en el puente Omitlán, que hace unos años colapsó por culpa del huracán John. Y hablando de construcciones, en el blockbuster también aparece la base militar de Pie de la Cuesta, donde incluso utilizaron a algunos soldados como extras. En definitiva, tres puntos de la zona que los fans de Rambo serían capaces de reconocer fácilmente si estuvieran de visita.
Como explican desde Sensacine, que Hollywood pusiera su mirada en México no era nada extraño. En realidad, el país ha sido utilizado como set de producción para cientos de blockbusteers estadounidenses por varias razones: sus paisajes diversos, los costos de producción más bajos, la mano de obra especializada y, por supuesto, la cercanía con la propia Hollywood. Así, en aquella época acogió rodajes como el de Predator. Y ya que hablamos de una cinta de Schwarzenegger, ¿sabías que Desafío Total también se grabó en el país? Y eso que esta vez no querían representar un entorno selvático, sino el planeta rojo: Marte.
Aunque Rambo terminaría visitando México
Dejando atrás estas curiosidades, México quedaría años más tarde asociado canónicamente a Rambo cuando decidieron ambientar su quinta parte, Last Blood, entre Arizona y el país de Frida Kahlo. En esta cinta, el bueno de Stallone no tiene que rescatar a unos prisioneros de guerra olvidados, sino a su ahijada. No es una cinta muy querida, pero he de decir que su último acto, allí en los túneles, estuvo bastante bien, por no decir que tiene un reparto muy español.
Por cierto, actualmente se está trabajando en una precuela de Rambo donde Stallone deja el papel pero continúa como productor ejecutivo. Es posible que ahí volvamos a Vietnam, aunque por ahora su rodaje tiene en Thailanda su centro.
Vía | XTK México
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