A sus 45 años, Ryan Gosling es sin duda uno de los actores más versátiles y magnéticos de Hollywood. Tan pronto te construye un Ken inolvidable en Barbie como se sumerge en la ciencia ficción más ambiciosa con Project Hail Mary (Proyecto Salvación). También estuvo hace 20 años a punto de hacer de un hombre consumido por el duelo, la culpa y la obsesión por descubrir la verdad en una película de Peter Jackson del que la despidieron… ¿por sobrepeso?
Sí, cuesta imaginarlo. La imagen pública que tenemos del protagonista de La La Land y El joven Hércules es la de alguien bastante delgado y con muchas horas de gimnasio de por medio, pero durante la preparación de The Lovely Bones, un drama fantástico del director de El Señor de los Anillos, decidió transformar su aspecto para acercarse a la versión del personaje que él imaginaba: la de un padre devastado. Sin embargo, esa interpretación física y emocional no coincidía aparentemente con la que Peter Jackson tenía en mente y poco antes de que el largometraje comenzara el rodaje, Gosling fue despedido según nos contó.
"De verdad creía que debía tener un aspecto más pesado, más desgastado, como si el dolor le hubiera pasado factura"
"Tenía una idea diferente de cómo debía lucir el personaje", explicó hace 15 años Ryan Gosling al recordar su salida del film. "De verdad creía que debía tener un aspecto más pesado, más desgastado, como si el dolor le hubiera pasado factura. (…) Era una película enorme, con mil frentes abiertos, y él no podía atender a cada actor de forma individual. Yo simplemente me presenté en el set con mi propia interpretación… y me había equivocado", continúo hablando sobre el tema. Con su habitual ironía, resumió aquel episodio con una frase que acabó haciéndose célebre: "Entonces, me quedé gordo y sin trabajo".
Para Peter Jackson fue un problema de química
Sí, estas declaraciones tienen su tiempo, pero he considerado oportuno recuperarlas ahora que Peter Jackson —más conocido por la trilogía de El Señor de los Anillos, El Hobbit o la injustamente infravalorada King Kong— ha vuelto a hablar de aquel episodio de su carrera durante su reciente paso por el Festival de Cannes, donde además anunció la secuela de Las aventuras de Tintín. El director quiso matizar lo ocurrido y subrayar que la salida de Gosling no tuvo que ver con su talento, sino con algo mucho más complejo: la química que se genera —o no— entre un actor, un personaje y un equipo creativo. Os copiamos sus palabras:
Mark Wahlberg sustituyó a Ryan Gosling.
"No es culpa de ellos. Cada vez que cambiamos a un actor, en realidad es culpa nuestra porque no acertamos con el casting y elegimos a la persona equivocada para el papel. No es porque ellos hayan hecho algo mal. Ryan es un actor fantástico, como ya sabemos. Las películas son una cuestión de química, tanto delante como detrás de cámaras. Son química en términos de lo que el actor transmite al público. Es simplemente una especie de amalgama complicada de comunicación sobre cómo alguien encaja en un grupo de personas, en una historia, en un personaje. Es complicado y, por lo general, te esfuerzas mucho cuando estás planificando la película, haciendo el casting e intentando que ese encaje sea el correcto, pero de vez en cuando cometemos nuestros propios errores". (Vía Entertainment Weekly)
En resumen, no le encajaba mucho en el papel, pero también parece que hubo cierta falta de comunicación entre la estrella y el cineasta que condujo a esta situación desagradable que, la verdad, no afectó mucho a la carrera en auge de Gosling como demuestra que hace unas semanas pudiéramos disfrutarle en la que muchos ven como la peli de ciencia ficción del año y, quizás, de la década. En cuanto a su papel en The Lovely Bones, este cayó en manos de Mark Wahlberg.
Imagen | Lars y la chica real
En 3DJuegos | Kojima ya ha visto Return to Silent Hill. Su crítica en Twitter es demoledora, y eso que no ha dicho absolutamente nada
Ver 0 comentarios