Si eres de esos aficionados al cine que gusta de ir a la filmoteca, de maratones en Filmin o que montó el cineforum de tu facultad, seguro que esta historia te la sabes. Pero si no, déjame que te cuente que Blade Runner, una de las películas más influyentes del Siglo XX, en realidad, se parece mucho menos al libro que dice parecer, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick, que a una peli francesa de 1965 en blanco y negro que en su momento resultó de lo más extraña.
Alphaville: una distopía sin efectos especiales
Dirigida por Jean-Luc Godard, Alphaville es una película de ciencia ficción que se aleja de los convencionalismos del género. En lugar de recurrir a efectos especiales, Godard utiliza la arquitectura moderna de París para crear una atmósfera futurista. La historia sigue al agente Lemmy Caution, interpretado por Eddie Constantine, quien viaja a Alphaville para encontrar al profesor Von Braun y destruir la supercomputadora Alpha 60, que gobierna la ciudad y ha prohibido las emociones humanas.De momento no se parece mucho a Blade Runner, ¿verdad?
La película fusiona elementos del cine negro con la ciencia ficción, creando una atmósfera única que ha influido en numerosas obras posteriores. La estética de Alphaville ha sido reconocida por su uso innovador del espacio urbano y su capacidad para transmitir una visión distópica sin recurrir a efectos visuales sofisticados. Por otro lado, Blade Runner de Ridley Scott, estrenada en 1982, es una adaptación libre de la obra de Philip K. Dick. La película se ambienta en un Los Ángeles futurista y lluvioso, donde los blade runners cazan a los replicantes, seres artificiales casi humanos. La estética de la película, con sus neones y arquitectura decadente, ha sido ampliamente reconocida y ha influido en el desarrollo del subgénero ciberpunk. Bueno, ahí tenemos un punto en común, pero lo importante viene ahora: Aunque la película se basa en el libro de Dick, también incorpora elementos del cine negro clásico, pero más de uno se va a sorprender hasta qué punto la trama se parece a la de Alphaville, final incluído.
Parentesco narrativo y estético
A pesar de las diferencias en estilo y contexto, Alphaville y Blade Runner tienen elementos en común. Ambas películas presentan ciudades distópicas gobernadas por inteligencias artificiales que suprimen las emociones humanas, y en las que siempre parece estar lloviendo y ser de noche. En Alphaville, la supercomputadora Alpha 60 controla la ciudad y prohíbe las emociones, mientras que en Blade Runner, la Tyrell Corporation crea replicantes que carecen de emociones auténticas.
Momentos como las pruebas psicológicas inspiradas en el test de Turing aparecen en las dos películas
Si vamos al detalle, momentos como las pruebas psicológicas inspiradas en el test de Turing que aparecen en las dos películas refuerzan esta idea de confrontación con la condición humana y la autenticidad de la experiencia, subrayando cómo Godard y Scott, cada uno en su contexto, utilizan la interacción entre protagonista y co-protagonista para explorar la tensión entre control social, identidad y libertad individual. Podría parecer una coincidencia, o tal vez un homenaje a Scott a un maestro como Godard, pero es el mensaje de la película el que es prácticamente calcado.
Influencia de Alphaville en Blade Runner
En ambas películas, Alphaville y Blade Runner, los protagonistas masculinos, Lemmy Caution y Rick Deckard, cumplen misiones que los colocan en el corazón de enormes urbes futuristas de corte noir, escenarios que son al mismo tiempo imponentes y opresivos. Caution llega a Alphaville disfrazado de periodista para localizar y neutralizar al profesor Von Braun y desactivar la supercomputadora Alpha 60, mientras que Deckard es llamado de nuevo a su labor de blade runner para "retirar" a los replicantes que han escapado de la autoridad de la Tyrell Corporation.
En las dos películas los personajes muestran una actitud aparentemente distante y abnegada frente a sus encargos
En las dos películas los personajes muestran una actitud aparentemente distante y abnegada frente a sus encargos: ninguno parece especialmente entusiasmado con su misión, pero ambos se entregan con precisión y determinación a la tarea que se les ha asignado. La enorme escala de las ciudades, la burocracia omnipresente y el ambiente deshumanizado refuerzan la sensación de que los protagonistas son piezas aisladas dentro de un engranaje que apenas comprenden, lo que establece un paralelismo entre la alienación social en Alphaville y la tecnocracia corporativa en Los Ángeles de Blade Runner.
El desarrollo de la trama se complica notablemente con la introducción de los personajes femeninos, Natacha von Braun en Alphaville y Rachael en Blade Runner, quienes funcionan como catalizadores emocionales y narrativos. Natacha es una joven completamente condicionada por el sistema de Alphaville; su humanidad ha sido anulada por Alpha 60, y su interacción con Caution la expone a sentimientos y conceptos que había olvidado, desde la ternura y la poesía hasta la rebeldía frente al orden establecido. Rachael, por su parte, es un replicante de última generación que cree ser humana, y su relación con Deckard la obliga a confrontar la naturaleza artificial de su existencia y los límites de su conciencia.
Ambos filmes concluyen con la pareja huyendo en un coche hacia un futuro incierto pero libre
En ambos casos, estas interacciones desencadenan un cambio radical en las mujeres: el enfrentamiento a la realidad en el caso de Godard, con las restricciones sociales e intelectuales; en el de Scott la perspectiva de la muerte y el valor de la vida. De este modo los dos personajes femeninos sufren un cambio casi total de su conducta: Natacha renegará del sistema autoritario de Alphaville y Rachel aceptará su naturaleza sintética. La resolución narrativa es notablemente similar: ambos filmes concluyen con la pareja huyendo en un coche hacia un futuro incierto pero libre, simbolizando la liberación del yugo de sus respectivas sociedades distópicas.
Godard mismo reconoció la influencia de la ciencia ficción estadounidense en su obra, mencionando que su película era una respuesta a las representaciones tradicionales del futuro en Hollywood. Y aunque Blade Runner se basa en la obra de Philip K. Dick, que es un pilar del género, es innegable que Alphaville de Jean-Luc Godard desempeñó un papel crucial en la formación de la estética y narrativa de Blade Runner, y de paso en el cine de ciencia ficción contemporáneo. La influencia de Godard se puede rastrear en numerosas películas posteriores, incluyendo por ejemplo a Steven Spielberg o George Lucas, y su enfoque innovador del género ha dejado una marca indeleble en la historia del cine. Para los interesados en explorar estas influencias, Alphaville está disponible en Filmin, mientras que Blade Runner puede verse en HBO Max y Prime Video.
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