Llevo 57 horas en Crimson Desert y desde Red Dead Redemption 2 no sentía lo mismo con un mundo abierto. Análisis en progreso

Llevo 57 horas en Crimson Desert y desde Red Dead Redemption 2 no sentía lo mismo con un mundo abierto. Análisis en progreso

Ya he jugado al grandísimo mundo abierto de Pearl Abyss, un juego que no es rotundo, ni perfecto ni horrible, y eso le viene genial

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Crimson Desert
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Alberto Lloria

Editor

"Será el próximo gran paso evolutivo en los MMORPG". Así se vendió Crimson Desert en su anuncio en 2019, y aunque Pearl Abyss ha trabajado por desprenderse de sus orígenes, en el Crimson Desert actual, el que se estrena mañana tras más de un lustro en desarrollo, aún hay trazas de aquel multijugador masivo que una vez fue. Llevo las últimas dos semanas jugando al grandísimo mundo abierto —y no lo digo por decir: 82 kilómetros cuadrados de mapa, superando al ya de por sí masivo Red Dead Redemption 2— de los surcoreanos y tras 57 horas me he animado a hablar de él, de cómo no es lo que piensas que es; pero no sin antes advertiros de una cosa: no me lo he podido pasar aún, y no porque no lo haya intentado.

Pearl Abyss no ha sido muy clara con sus horas de duración. En su momento, se estimó que el proyecto duraría en torno a las 80 horas, pero si habéis oído rumores de creadores de contenido y periodistas afirmando que con 50 horas aún estaban en la primera región, no es mentira. Hablamos de un juego denso y difícil de catalogar, pero también dificilísimo de abordar porque los números no acompañan al jugador que busque una experiencia directa. En total, 76 jefes, 573 territorios, 110 facciones —cada una con sus misiones— y casi 500 misiones, tanto principales como secundarias. Uno de los proyectos más grandes a los que me he enfrentado, y que me ha tenido sin descansar dos semanas, pero también muy mitificado y con muchas cosas que aclarar antes de que lo compréis. ¿Estáis listos?

Antes de empezar, en 3DJuegos estamos organizando una sesión de preguntas y respuestas en Discord para el 19 de marzo a las 12:00 horas (horario peninsular español) donde trataré de responder vuestras dudas dentro de lo posible.

Un valor expositivo que no le hace justicia a su presupuesto y ambiciones

Los MMO no tienen por qué llevarse mal con las buenas historias. Si bien el género vive por y para la narración social, hay muchos que saben sacar pecho de sus historias, mundos y arcos narrativos, pero Crimson Desert no es el lápiz más afilado del estuche. Al empezar a jugar hace un par de semanas, esperé un nivel expositivo consecuente, a la altura de ese despliegue técnico y de presupuesto tan brutal, pero la realidad es que a nivel narrativo el estudio no consigue desligarse de su pasado como estudio de MMOs.

Crimson Desert Analisis

Todo arranca con una guerra que nos pilla totalmente de nuevas en un mundo que no parece muy interesado en explicarnos qué está pasando. En apenas un suspiro has "muerto" y tus compañeros Melenas Grises —una facción de Pailune, una de las regiones del juego— se han desperdigado por todo el continente de Pywell, dejándote con la tarea de buscarlos para recuperar la región que te arrebataron; todo mientras solucionas los líos en los que se hayan metido y descubres cómo la facción contraria ganó tanto poder en tan poco tiempo. 

Su mundo se siente vivo y quiere respirar, pero Crimson Desert cuenta su historia sin fuerza

Una trama simple y que se sigue sin mucha complicación, pero a la que le falta gancho. Y gran parte de la culpa, por encima de todo, recae sobre Kliff, un protagonista que carga con el peso de haber sido, en origen, un avatar personalizable y sin voz propio de un multijugador masivo; que no termina de encajar en una historia que intenta ser épica pero que lo deja a él como un mero espectador secundario de los eventos. Y con él, al jugador. Es una contradicción constante: un mundo que se siente vivo y quiere respirar, con una forma de contar historias sin fuerza.

Crimson Desert 4

Lo peor es que hay un dilema mayor: Crimson Desert juega mal sus cartas al comienzo. Porque no es el primer juego con un modo campaña sin mucha sazón, pero ¿cuántos te has encontrado con un tutorial de 10 horas? Yo, ninguno. Hablamos de una sucesión interminable de explicaciones y eventos que sirven para introducir al jugador en las dinámicas del mundo que no lo soporta cualquiera. Una curva de entrada tan pronunciada, mientras lo jugaba pensaba "la mitad lo abandonará antes de la decena de horas".

Mientras lo jugaba pensaba "la mitad lo abandonará antes de la decena de horas"

Da bastante rabia ver cómo una puesta en escena tan potente, con unas cinemáticas y una captura de movimientos que quitan el hipo, termina diluyéndose y nunca llega a despegar; menos aún a crear ese vínculo emocional que un mundo tan increíble como Pywel se merecía. Si buscas una trama con peso real, misiones que se te queden grabadas o personajes con los que conectar, no tengo dudas de que este no es tu juego; porque aquí la historia se siente más como una excusa para moverte por el mapa que como el motor de la experiencia.

Inmersivo, esa es la palabra para definir su mundo abierto

Y, sin embargo, aunque la forma en la que Pearl Abyss construye su mundo, las relaciones entre las facciones y los personajes que lo habitan no dejen un mejor poso, lo cierto es que desde Red Dead Redemption 2 no sentía una sensación de libertad y curiosidad por explorar como esta. Y es casi contrario a toda lógica. Por fuerza, los números que maneja el juego —de extensión, eventos, misiones...— deberían dar a luz un mundo abierto inconexo y vacío, porque como reza el dicho "el que mucho abarca poco aprieta" pero Pearl Abyss se ha desquitado con el mejor mundo abierto que he jugado en años. Son 82 kilómetros cuadrados de pura libertad sistémica que dejan en evidencia la rigidez de muchos mundos abiertos modernos.

Crimson Desert Analisis 2

Poniendo como punto de partida a la ciudad de Hernand —la Valentine de este juego, por mantener el símil con RDR 2—, una en la que pasarás tanto tiempo que podrás cartografiarla de memoria, el mundo se abre ante nosotros pidiendo a gritos que lo exploremos con paciencia, la clave de por qué entra Crimson Desert tan bien. Y es que, aunque hay zonas y regiones imposibles de acceder hasta que no cumplas ciertos requisitos de la campaña, en general no hay límites establecidos. Hay misiones o mecánicas como la doma de caballos a las que puedes acceder y completar antes de que el juego te avise, y todo porque Pywel premia al curioso y al observador, porque aquí el horizonte que ves es una invitación constante al extravío.

82 kilómetros cuadrados de pura libertad sistémica que dejan en evidencia la rigidez del mundo abierto moderno

Los puzles, por ejemplo, requieren de observar y de comerte la sesera, y eso que no son ni complejos. Así, el mundo de Crimson Desert consigue ser tan divertido como realista, sin concesiones, pero sí mucha inmersión. Incluso cuando lo jugaba, os leía a muchos en comentarios y redes sociales decir que, según las impresiones de comienzos de mes, el mundo era plano, sin esos detalles inmersivos marca de la casa Rockstar que muchos han imitado; pero la realidad es otra. Vagando por ahí te encontrarás NPCs con rutinas y que te pidan ayuda, otros te engañarán para que les ayudes y te llevarán a una trampa de bandidos... Así, Crimson Desert premia a quienes se sienten inmersos en Pywell como un ciudadano más andar. Si te acercas a ciertos NPC que estén cuchicheando quizá te den pistas para superar un obstáculo o para saber a dónde ha ido alguien que buscas. Hablamos de un sandbox salvaje que sustituye la brújula por la curiosidad.

Crimson 2

A esto hay que mencionar que los compañeros, Damiane y Oongka, cuentan con sus propias misiones e importancia en la historia. Aunque al comienzo Pearl Abyss los usa como una válvula de escape para que el jugador cambie de aires, pronto verás que tienen misiones propias y hasta un árbol de habilidad con un set de armas y poderes únicos; aunque cabe mencionar que no puedes participar activamente con ellos en la historia. Otras misiones, no obstante, se reservan para el campamento, el centro neurálgico de tu vida en Pywell y que, trazando similitudes con Red Dead Redemption 2, servirá para dialogar con tus compañeros, y mejorar tu equipamiento. Estos cometidos se despliegan al más puro estilo Assassin's Creed: La Hermandad, donde enviarás a ciertos compañeros a misiones adicionales de escolta y similares para ganar alguna moneda y, más importante, el favor de las facciones.

Crimson Desert sustituye la brújula por la curiosidad

Esto de las facciones, de hecho, es tremendamente curioso. Al margen del sistema de karma de Crimson Desert, donde si robas o matas en público —puedes amenazar a los testigos o matarlos para que no te delaten— se activará un sistema policial con un precio por tu cabeza que puede llevarte a la muerte o a la cárcel, el equilibrio de poder que marcan las facciones te enseñan a desvivirte por la sociedad. Hay facciones centradas en misiones de recadero, otras de limpieza de campamentos de bandidos, pero si ayudas a una u a otra, no solo ganarás una mayor cercanía con dicho grupo, sino que le harás ganar poder en la región. No hay un efecto claro e inmediato, no es un RPG, pero sí se deja notar en la presencia de bandidos, en los precios o en el acceso a armas y armaduras únicas.

Crimson Desert Analisis 3 Los forajidos son una fuente de ingresos a tener en cuenta

Al final, es un mundo abierto que podría haber tocado el cielo con una historia más potente, pero es tan condenadamente bueno que te hace olvidar sus carencias narrativas. Ver que unos trolls pueden ser bandidos en el llano y eruditos en la montaña te vuela la cabeza, y es ahí, cuando asumes que el juego se desvive por los curiosos, donde Crimson Desert empieza a dejar ver sus otras cartas: las de un sandbox inteligente.

Crimson Desert es un sandbox, pero uno muy inteligente

Y si su mundo abierto sirven para olvidar todo lo malo que pueda contar la vertiente narrativa del juego, su espíritu salvaje, desenfrenado y sinvergüenza pone la guinda al pastel. Lo de Pearl Abyss está trabajado para que sea una experiencia que se defina por una simple frase: ¿qué me apetece hacer hoy? Es el concepto más propio de un sandbox, sí, pero que un juego pensado para potenciar la libertad creativa lo haga encima con cabeza y siendo muy inteligente, da aún más puntos al juego. Porque Pearl Abyss ha construido un patio de recreo tan denso que la campaña principal a veces parece el intermedio de tu propia aventura.

Crimson Desert Analisis 1 El cambio entre personajes funciona al estilo GTA 5, con una pantalla de carga que se eleva hasta las nubes

Ya lo habéis visto en sus adelantos: se puede volar, cabalgar, nadar, levantar árboles y aporrear a los enemigos con ellos... Puedes hilar golpes cuerpo a cuerpo, usar el entorno, las físicas, pelear con espada y escudo en mano con un sistema que recuerda al de un mix entre hack and slash y mushou —con su barra de estamina y vida no regenerativa, por cierto—, o todo al mismo tiempo. Y es que, cada golpe tiene consecuencias: si estampas a un enemigo contra un muro, no es una animación, es una colisión real. Pero Crimson Desert no quiere que te olvides de él rápido, ni reducir su mundo abierto a "es un simple sandbox y ya", quiere que te lo curres porque la recompensa jugable es divertidísima

Si estampas a un enemigo contra un muro, no es una animación, es una colisión real

Gran parte de los movimientos, armas, armaduras o incluso monturas y similares, están bloqueadas tras puntos clave de la historia y regiones específicas, o en su árbol de habilidades. No vas a poder volar en dragón desde un comienzo, ni siquiera con sesenta horas lo vas a poder hacer. Si quieres mejores combos, más vida o mejores opciones para abordar los combates, te toca explorar el mundo o completar la campaña, todo para conseguir Artefactos del abismo, lo que se puede considerar como puntos de nivel para subir el trío de rasgos principales del personaje (salud, vigor y espíritu, o maná) o nuevas habilidades en combate.

Crimson Desert Analisis 3

Eso sí, no todo se reduce a avanzar y encontrar artefactos, y así hasta los créditos finales. Completar la campaña principal no servirá para avanzar con calma, necesitas mucho farmeo para armas y armaduras, o para mantenerte con vida. A lo largo de Pywell hay tiendas, herreros, brujas que pueden añadir piedras de poder a las armas para ganar efectos adicionales como fuego o hielo, pero todo depende de pasar horas repitiendo las mismas acciones. Es un problema heredado del pasado de Pearl Abyss, pero se hace principalmente complejo con sus jefes. 

El farmeo excesivo es un problema heredado del pasado de Pearl Abyss

Estos bosses no son los mejores que vas a encontrar en el mercado. Son complicados. No tanto por lo duros que son sino porque cuentan con ideas geniales, pero una ejecución injusta que hacen aflorar los problemas que con los enemigos normales o mini-jefes no vemos: el sistema de fijado falla y las ventanas de parry necesitan un vistazo urgente. Además, no hay botiquines, dependes de la comida, y lo que debería ser un enfrentamiento que ponga a prueba tu destreza, pone a prueba tu paciencia. Entiendo que Pearl Abyss quiera que sus miles de sistemas, desde cazar a pescar o cocinar, sean explorados, pero no obligando al jugador a pasar dos horas farmeando, tres horas de intentos y una media de 40 piezas de comida individuales por cada intento hasta matarlo.

Crimson Desert Analisis 6

Y es que, como lo leéis, el juego está lleno de pequeñas mecánicas y sistemas, algunos tan poco importantes que apenas los usarás una vez, otros capitales como el vuelo o la escalada, basada en la estamina al estilo los últimos Zelda. Como decía el compañero Rubén Marquez, lo que hacen los coreanos no es perfeccionar ninguna mecánica, sino apabullar al jugador con decenas de ellas; y tengo claro una cosa: aunque muchas están de relleno, no eliminaría ninguna, porque no es solo que todas den sabor a este sandbox, se complementan genial.

Fijaos si el sistema es profundo que hasta la mecánica más simple, como es "mirar y aprender", cambia las reglas del juego. No hace falta desbloquear habilidades a través del menú: puedes quedarte mirando a un NPC pescando o practicando artes marciales para que Kliff aprenda esa habilidad al instante. Pero lo mejor es que esto se traslada al caos del combate. Si un jefe o un simple enemigo raso te lanza un golpe que no conoces, puedes "escanearlo" en plena batalla para usar su propia medicina contra ellos. Otro ejemplo perfecto es el palmeo: una técnica para frenar en seco al rival que, si eres lo bastante listo, puedes combinar con saltos para alcanzar zonas que parecen imposibles. Pero claro, esto no te lo dice ningún tutorial. Solo el jugador que se sale por la tangente, igual que se sale del camino en su mundo abierto, será capaz de descubrirlo.

Un juego que será recordado por cómo luce

Mientras casi todo el mundo se rinde a Unreal Engine 5, la gente de Pearl Abyss se ha sacado de la manga su propio motor, el BlackSpace Engine, y el resultado es uno de los acabados visuales más bestias del año; qué digo, de la generación. Es un festival del exceso, de la locura técnica, de lo barroco. Pearl Abyss recarga toda secuencia de iluminación volumétrica, hojas que caen, decenas de NPCs... Mires donde mires, verás que Crimson Desert está sobrecargado de elementos, consiguiendo ser un festival para los estímulos. Hacía tiempo que no veía tal desparpajo visual, y eso que su mayor problema es que carece de identidad visual y estilo, pero que puedes pasar cuando tienes algo así frente a tus narices.

Crimson Desert Ray Tracing

Y, contra todo pronóstico, no necesitas un PC de la NASA para que el juego respire. Sorprende ver cómo un título que cuida hasta el último pelo del protagonista o cómo se dobla cada brizna de hierba, funciona entre 50 y 60 FPS en 1440p, con Trazado de Rayos y con DLSS en Calidad, en una tarjeta de gama media como la RTX 3060 Ti, con un i5 12400f y 32 GB de RAM. Eso sí, no todo es perfecto y se le ven las costuras de lanzamiento. El motor sufre bastante con el ghosting (esas estelas raras en la imagen) y tiene un shimmering que puede llegar a cansar la vista, sobre todo por el RTGI obligatorio, o iluminación global con Trazado de Rayos, lo que acaba estresando demasiado a los PC de gama media. Además, te vas a encontrar con algún que otro bug visual y detallitos en el mundo abierto que te recuerdan que todavía le falta un pelín más de pulido. En cuanto a la versión de consolas, no lo he podido poner a prueba en PS5 o Xbox Series, aunque hace apenas unos días al fin se mostró el primer gameplay en consolas. En los próximos días esperamos poder jugarlo por nuestra cuenta.

Al final, el sabor que deja el proyecto no es de rotundez. No es el GOTY de 2026, pero tampoco un fracaso, como muchos clamaban en redes; y casi mejor así. Es un juego con fallos que me apenan, pero mucho de lo que sacar pecho y por lo que estar agradecidos. Crimson Desert no es una rara avis en la industria, pero sí es un juego sin miedo, sin vergüenza y que piensa en la diversión del jugador, y con eso me vale.

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