El año 2025 se recordará como uno de los más grises en la historia de Xbox. La filial de ‘gaming’ de Microsoft sufrió una reestructuración total cuyos efectos en el corto plazo no han sido para nada positivos. Ha habido nuevas oleadas de despidos, se han cancelado juegos y Game Pass ha subido de precio de forma considerable. Todo esto ha provocado un descenso gigantesco en la venta de consolas. Al menos en uno de los mercados más importantes para la industria del videojuego, los números son los peores desde que se tienen registros.
Las ventas de Xbox están por los suelos
La información ha sido confirmada por el periodista y analista Christopher Dring. "Las ventas de consolas Xbox cayeron un 39% en Reino Unido durante el año 2025. Esto lo convierte, de lejos, en el peor año jamás registrado para las consolas de la marca. ¿Mejorarán las cosas con el regreso de las franquicias clave para los fans de Xbox en 2026?", publicaba a través de sus redes sociales personales. El dato es particularmente preocupante si tenemos en cuenta que este había sido uno de los territorios más favorables para Microsoft desde que comenzó a lanzar consolas. Las estimaciones dicen que cerca de la mitad de las unidades de Xbox 360 y Xbox One vendidas en Europa fueron allí.
Hay que decir en favor de Microsoft que todo esto es una consecuencia esperable de su cambio de estrategia. La empresa de Redmond sabía perfectamente cuáles iban a ser las consecuencias de subir de forma tan agresiva el precio de sus productos o acabar con los juegos exclusivos. Este último punto es el que más pesimismo genera en lo referido a venta de consolas. Gears of War: E-Day sería, sin duda, un argumento poderosísimo para comprar una Xbox Series. Sin embargo, nada nos asegura que no vaya a terminar lanzándose en PlayStation 5 unos meses después (o incluso el mismo día) como ha ocurrido, por ejemplo, con Indiana Jones y el Gran Círculo o Doom: The Dark Ages.
La idea de Microsoft es demostrarnos que sacrificar el mercado de consolas ha sido una buena decisión a largo plazo. De inicio, sin embargo, la situación se ha convertido en un problema de relaciones públicas que está dañando la marca Xbox. Actualmente hay muchas dudas con respecto a la sucesora de Series S y Series X. Sabemos que este hardware de próxima generación apostará por la potencia y apuntará a un número más reducido de usuarios. La idea es interesante, pero la empresa tiene por delante la difícil tarea de convencer de nuevo a los usuarios después de unos años extraordinariamente caóticos.
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