La repetición de actividades cotidianas para conseguir un recurso ha sido uno de los más eficientes (y tediosos para quienes tenían el importante pero aburrido deber de practicarlo) métodos para garantizar que una comunidad no se quede sin recursos. A nivel de ocio, es algo que el mundo del gaming conoce muy bien en forma de "farmeo" o "grindeo" -la recolección casi continua de un recurso que se necesita para progresar en un juego-, y es fácil pensar que es un concepto moderno. Hasta que llegas a la Vall de Núria en Cataluña.
Pero resulta que un reciente hallazgo arqueológico en la idílica zona de la Vall de Núria ha puesto de manifiesto algo que pensábamos que era muy contemporáneo y nuestro: el encontrar un nodo preciado de recursos con capacidad para hacer autosuficiente a un individuo o comunidad.
El punto de "farmeo" de cobre más fértil de Europa hace 7.000 años
Una investigación conjunta formada por equipos de la Universitat Autònoma de Barcelona y el IPHES-CERCA han localizado el que probablemente es el yacimiento prehistórico de alta montaña más importante documentado en los Pirineos.
Situado a 2.235 metros sobre el nivel del mar en lo que ahora es el Parque Natural de las Cabeceras del Ter y del Freser -la Vall de Nuria-, la "Cova 338" (cueva en castellano) como la han clasificado destaca por encima de otras similares por una particularidad inusual: quienes la habitaron, desde hace aproximadamente 7.000 años hasta hace unos 3.000, volvían a ella regularmente no por su situación (que era de difícil acceso) sino por lo que había en su interior: toneladas de malaquita.
Este mineral era muy preciado en los albores de la civilización humana como la conocemos, ya que contiene una porción muy aprovechable de cobre (uno de los elementos con más aplicaciones de la tabla periódica y fácilmente manipulable y adaptable hasta por herramientas rudimentarias), y era relativamente fácil extraerlo: mezclando la malaquita triturada con carbón vegetal en pequeños hornos rudimentarios. El carbón, al arder, actuaba como agente reductor y liberaba el cobre metálico del mineral.
Esa combinación de material raro pero valioso, situado en una zona montañosa a más de dos kilómetros sobre el nivel del mar, hizo que la Cova 338 fuese habitada y rehabitada durante miles de años -en algún periodo comprendido entre las Edades del Cobre y del Bronce- por los primeros pobladores de esta zona de la Península Ibérica.
Curiosamente, si lo comparamos con la jugabilidad de un juego de supervivencia actual (como Stardew Valley o Minecraft), la práctica de "recordar" dónde hay un nodo viable de recursos es algo que nuestros ancestros ya practicaban de forma planificada y deliberada. En el pasado, el ser humano era una especie migratoria, pasaron miles de años hasta que nuestros ancestros se establecieron por diversas partes del mundo; lo normal era que solo se quedaran un tiempo en un lugar concreto ya que el tiempo entre reposición natural de recursos era largo.
Como en una partida a esos juegos mencionados, no establecemos nuestras bases -o en la vida real de por aquel entonces, nuestros hogares- en un lugar en el que no hay algo que sea de valor y nos haga la vida más fácil. Este asentamiento en la Cova 338 es una muestra de cómo aprendimos a valorar el riesgo vs recompensa de localizar un recurso valioso aunque fuera difícil llegar a él (por su dificultad de acceso, repetimos), instalarnos cerca, y reaprovecharlo en el futuro para cuando hiciera falta regresar en caso de necesidad. Igual que cuando "farmeas" algo en esos juegos aunque la zona sea algo complicada y dificultosa.
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