Seguro que tras leer el titular ya te has montado la película en la cabeza. Si Steve Jobs se empeñaba en pagar la cuenta y terminaba comiendo gratis era porque esa falsa modestia jugaba con la psicología del resto y al final le invitaban. Pero aunque la respuesta probablemente ya estaba en tu cabeza antes de empezar a leer, seguro que al estar de por medio el fundador de Apple también esperas un giro adicional aún más retorcido. No te vas a ir con las manos vacías.
Tal y como relataba Scott Forstall, mano derecha de Steve Jobs hasta que Tim Cook lo despidió de Apple en 2012, el CEO siempre se quedaba a esperarlo con la intención de pagar la cuenta para invitarle, lo que a la larga generaba una tensión que intentó frenar de una vez por todas. Cuando se dispuso a pararle los pies, Jobs le contó la verdadera razón detrás de esa supuesta generosidad.
La generosidad de Jobs era pura picaresca
Lo más delirante de la situación a la que se enfrentaba Forstall era lo absurdo del contexto: "Cuando comía con Steve Jobs, él insistía en invitarme, lo cual siempre pensé que era un poco raro. Incluso si íbamos juntos y él pedía algo rápido y ya hecho, como sushi, y yo pedía una pizza que hacían en el horno de leña, me esperaba en la caja durante 10 o 15 minutos. Me sentía muy incómodo".
Cansado de tener que lidiar con esa situación, decidió ponerle freno de la forma más educada posible: "Al final, le dije: "De verdad, puedo pagarlo yo mismo, así que por favor no te quedes ahí esperándome". Y me dijo: "Scott, no lo entiendes. ¿Sabes que para pagar debemos pasar nuestra tarjeta de empleado y que eso se deduce del salario? ¡A mí solo me pagan 1 dólar al año! ¡Cada vez que la paso es una comida gratis!".
Cuando Steve Jobs regresó a Apple en 1997 de la mano de NeXT, decidió que se haría cargo de la compañía cobrando 1 dólar al año, lo que supuso un total de 14 dólares en concepto de nóminas desde entonces hasta su fallecimiento en 2011. El gesto, aparentemente altruista, en realidad era igual de retorcido que el de pagar la cuenta.
De la misma forma que él no estaba invitándote a comer al hacer que la compañía cargase con sus gastos de comida, ese sueldo de un dólar no era gratis. Lo que no ganó en nóminas lo ingresó en acciones, que pasaron de sumar 17,5 millones de dólares al volver a Apple, a saltar hasta los 2.2000 millones en su última etapa en la compañía.
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